Arte y deporte

El pintor londinense Jacob Willer escribió un artículo en la revista Standpoint con este provocativo título: “¿Una nueva Edad de Oro? Que el arte imite al deporte” (http://goo.gl/2Y8iqy).

Las virtudes de la competencia

Es sabido que la energía imaginativa de cualquier comunidad humana no discurre siempre por los mismos canales: “En la Italia renacentista se orientó con eficacia hacia la pintura, en la Inglaterra isabelina hacia el teatro, y en la Alemania posterior a la Reforma hacia la música”. Nadie dudará de que los deportistas contemporáneos son los mejores de la historia. A pesar de las jeremiadas que el pensamiento único desgrana sobre el supuesto mal de la desigualdad, lo cierto es que, así como nadie quiere ser igual, porque queremos ser mejores, también queremos que otros (quizá no todos) lo sean, y por eso disfrutamos con las superaciones de los deportistas, cuyos logros estamos dispuestos a seguir y a aplaudir, y a pagar por hacerlo. Nos asegura el pensamiento único que la competencia es mala, pero lo que hacemos en la práctica es alabarla en los deportes sin remordimiento alguno.

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