Economía de “Casablanca”: Ugarte, precio y desprecio

Una de las frases más famosas de Casablanca es cuando Ugarte le dice a Rick: “Me desprecias, ¿verdad, Rick?”, y éste le responde, indiferente: “Si alguna vez pensara en ti, probablemente sí”.

Ugarte es un criminal que trae al club de Rick dos letters of transit, que ha conseguido asesinando a unos correos alemanes; sabe que tienen mucho valor como salvoconductos para poder llegar a Portugal, y de allí viajar a América. Finalmente, lo detiene el capitán Renault, a quien los alemanes han avisado que el asesino irá esa noche al club. Sin embargo, Ugarte consigue darle las cartas a Rick. Pero ¿por qué desdeña éste a Ugarte? Dirá usted: porque es un asesino, un ser ruin. Sin embargo, curiosamente, el desprecio depende del precio.

Ugarte reflexiona sobre las razones del norteamericano: “Ah, quizá por la índole de mis negocios. Pero piensa en esos pobres refugiados: si no fuera por mí se morirían esperando. Al fin y al cabo, yo les proporciono los visados que tanto desean”. Y entonces Rick puntualiza: “Por un precio, Ugarte, por un precio”.

Parece que lo reprochable es que Ugarte cobre por los documentos, algo absurdo, porque en esas condiciones es inconcebible que una cosa tan demandada y con una oferta tan escasa sea gratuita. Más aún, Ugarte aclara que él cobra menos que el capitán francés, que además se aprovecha de las mujeres más guapas: “Piensa en esos pobres diablos que no pueden pagar lo que Renault les pide. Yo se los doy por la mitad. ¿Y por eso he de ser un parásito?”. Responde Rick: “No me importan los parásitos. Sólo los que actúan de un modo bajo y rastrero”.

Y no hay más conversación sobre el tema, cuando podría haberla, por varias razones. La principal es, precisamente, Renault, al que Rick no reprocha ser vil y rastrero cuando todo indica que es peor que Ugarte, especialmente en el “mercado” de los salvoconductos. La clave del asunto es que, hablando de valores y precios, en esta notable película nadie es perfecto, ni siquiera Rick es del todo bueno, ni Ugarte del todo malo, al menos no es del todo malo comparado con Renault, que es un corrupto, colaboracionista con los nazis, y un traidor a su patria. Pero al final se redime.

Dirá usted: eso lo salva, se redime al final, mientras que Ugarte no, y además es un asesino. Pero no sabemos si Ugarte se hubiera redimido también, porque muere, seguramente a manos del propio Renault. Y en cuanto a que Ugarte mató a los correos, conviene recordar que al gran héroe Rick no parece importarle. Cuando habla sobre ellos dice: “Han tenido un final feliz. Ayer eran sólo dos funcionarios de Alemania. Hoy son ‘los muertos que honramos’”. Con toda razón le reprocha Ugarte: “Eres una persona muy cínica, Rick, y perdona que te lo diga”. A lo que Rick, simplemente, responde: “Te perdono”.