La politización de las cajas de ahorro fue una de las peores decisiones de las autoridades en las últimas décadas. Miguel Blesa y los políticos y sindicalistas que hicieron y deshicieron en Caja Madrid, y en las demás cajas de nuestro país, jamás debieron ser designados para sus consejos de Administración por el PP, el PSOE, IU, UGT y CC OO. Ninguno de ellos. Aclarado este punto fundamental, no sé por qué Miguel Blesa está en la cárcel.

Artículo en La Razón.

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Mi último artículo en La Razón, con el título: Proteccionismo x 2.

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Mi último artículo en La Razón, con el título: Comercio libre. 

Mi último artículo en La Razón, con el título: La burbuja burocrática.

Mi último artículo en La Razón, con el título: España y América. 

Mi último artículo en La Razón, con el título: En el Fondo, nada.

Mi último artículo en La Razón, con el título: “Forjadores de tolerancia”.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Con la gente normal.

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Mi último artículo en La Razón, con el título: El despegue de China.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Ahora, alquilar.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Roma y riqueza.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Pablo Molina.

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Mi último artículo en La Razón, con el título: Más transparencia y mejores ideas.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Beatriz Talegón.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Iberia y el cerco.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Gulag y economía.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Europa y la carrera del dodo.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Mercado y libertad.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Chantajistas desmanteladores.

Mi último artículo en La Razón, con el título: El FMI pide perdón.

Mi último artículo en La Razón, con el título: No al portazgo.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Creadores de riqueza.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Copago y miedo.

Si hay una mala palabra, esa palabra es “recorte”. El recorte está asociado con la crueldad, con el egoísmo, con la falta de sensibilidad ante los problemas de la gente. Si vemos hoy una manifestación de protesta, es prácticamente seguro de que se trata de una protesta contra los recortes. Como es obvio, resulta inconcebible que nadie se manifieste a favor de recortar. Pero entonces, si los recortes son malos: ¿qué hace LA RAZÓN recortando su precio?

Dirá usted: hay recortes y recortes. Y es verdad, exactamente, de eso se trata, de distinguir entre el buen recorte y el malo. ¿Cómo hacerlo? Respuesta: prestar atención a quien defiende la cartera del ciudadano consumidor.

Si vemos las protestas en contra de los recortes, comprobaremos que esa cartera desaparece del centro de la escena. Si una manifestación viene precedida por una pancarta que proclama “no a los recortes”, sabremos que se trata de un rechazo al recorte del gasto público. Pero como el gasto público nunca es gratis, pedir que se mantenga o que aumente, o negarse a que disminuya, en realidad equivale a proponer que los impuestos se mantengan o aumenten, o a negarse a que disminuyan.

En otras palabras, los políticos de todos los partidos, los influyentes grupos de presión que a su socaire medran, y los altavoces que desde púlpitos, cátedras y tribunas sin fin despotrican contra el recorte del gasto público, lo que están proponiendo es recortar la libertad de los ciudadanos y sus derechos, empezando por el derecho elemental de disponer de sus propios bienes. Reveladoramente, el pensamiento único pseudoprogresista, o, como diría Hayek, “los socialistas de todos los partidos”, se presentan como héroes –y están todo el rato hablando de su valerosa “lucha”– cuando lo que hacen carece de mérito, porque su “lucha” es contra los ciudadanos.

Veamos ahora lo que sucede fuera de la política, veamos qué hacen los trabajadores y los empresarios en el sector privado. Pues cuando vienen mal dadas, como ahora, se aprietan de verdad el cinturón, al revés de lo que hacen los políticos, los burócratas y los grupos de presión, siempre amigos de lo ajeno. Ante la crisis, el sector privado ha acometido un severo ajuste y ha reducido sus costes, sus salarios, sus beneficios, y, como ahora LA RAZÓN, sus precios.

Todo para proteger la cartera del ciudadano consumidor ante la dolorosa cuesta de enero. ¡Si tan sólo los gobiernos hicieran otro tanto!

Mi último artículo en La Razón, con el título: Wilkinson y la desigualdad.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Imprimir el dinero.

Mi último artículo en La Razón, con el título: El segundo freno.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Sexismo.

Mi último artículo en La Razón, titulado: Más que una moneda.

Mi último artículo en La Razón, titulado: “El milagro euroasiático”.

Los sindicatos se envuelven en patrioterismo y falsas banderas cuando se dedican a perjudicar a los ciudadanos. En el caso de la huelga de Iberia, el sindicalista Manuel Atienza ha declarado que paralizarán vuelos en fechas muy sensibles de la segunda mitad de este mes…¡para defender la empresa! Créase o no, el señor Atienza, de UGT, declaró que van a la huelga porque se oponen a “desmantelar” Iberia en favor de British Airways. Y ya tenemos todo el camelo montado: se ataca a los ciudadanos pretendiendo salvaguardar la dignidad de la Nación, y para evitar el desmantelamiento de la empresa se hace lo posible por desmantelarla. Todo es mentira: lo que le pasa a Iberia no tiene nada que ver con el honor de la patria; lo que le pasa es que es una compañía aérea que si vuela, pierde. Dirá usted: ¿acaso es patriótico que cierre? Pues lo sería sólo en un caso: si su supervivencia dependiera de que los ciudadanos nos viésemos forzados a financiarla, como, por cierto, hacemos con los sindicatos. Obligar a la gente a pagar no es patriótico. Hay que insistir en ello, no vaya a ser que al Gobierno le dé por sacarnos aún más dinero por esta causa. Pero entonces, ¿qué puede hacer Iberia? Sencillamente, lo que está haciendo: intentar volar sin perder, para lo cual es imperativo que aumente su productividad y reduzca sus costes al nivel de la competencia, incluidas en algunos casos las aerolíneas “low cost”. Y esto requiere recortar la plantilla y rebajar los salarios, de todos, empezando por sus directivos y, desde luego, por sus pilotos. Las favorables condiciones de las que disfrutan muchos de sus empleados deben corregirse. Por cierto, eso es lo que han hecho, con gran sacrificio, empresas y trabajadores en toda España. Pero aquí los sindicatos dicen nones, y salen con la bandera dizque a defender Iberia. Reveladoramente, no defienden a Iberia Express, que es rentable.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Impuestos y protestas

A propósito de las protestas sobre los recortes, anoté esto en twitter (@rodriguezbraun): “Prácticamente nunca hay manifestaciones de quienes pagan impuestos. En cambio, hay muchas de quienes cobran de ellos”. Algunos me insultaron, lo que no es grato, pero tampoco inédito.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Pensiones y alternativas

Aunque la no revalorización de todas las pensiones convertirá al Ejecutivo en el pimpampum, no conviene olvidar que sólo hay tres alternativas: la socialista, la liberal, y la del Gobierno. La socialista no la aplicarían ni los socialistas. La liberal no la aplicaría nadie. Y la adoptada ayer es la más probable hasta que suceda algo que aún no ha sucedido.
Veamos.

La donación del destacado empresario gallego Amancio Ortega a Cáritas animó el habitual el recelo políticamente correcto frente a las empresas. Personas que jamás se preocupan del empobrecimiento de los ciudadanos a causa de la coacción de los poderes públicos, sostuvieron, contra toda evidencia, que Inditex no es sinónimo de bienestar, empleo y prosperidad, sino de miseria y explotación. Jamás dicen que la miseria y la explotación son características del socialismo. Del socialismo, de hecho, no hablan mal nunca: lo malo son las empresas y el capitalismo, siempre sospechosos, siempre dudosos. Condenan la deslocalización, como si en su ausencia gozaríamos de menos pobreza y menos paro. Mientras los estados en todo el mundo son cada vez más grandes, poderosos e intrusos, insisten en la patraña del “secuestro del poder político por el económico”. Y fue manifiesto el odio a la caridad. Se llegó incluso a reclamar a Cáritas que renuncie a los 20 millones de euros de Amancio Ortega. La solución, proclaman, es la justicia, no la caridad. Pero llaman “justicia” a que el poder arrebate por la fuerza la riqueza a quienes la producen. Y atacan la caridad con argumentos sectarios y falaces: “La caridad no crea riqueza, solo pone parches a la pobreza. Poner parches a la pobreza con dinero de quienes la causan es totalmente inadmisible”. Jamás aplican este argumento allí donde es válido: en el intervencionismo político y legislativo. Odian la caridad porque odian la libertad.

Mi último artículo en La Razón, con el título: El fondo del estanque

Aseguró ayer el presidente del Gobierno español que no llegar a un consenso sobre el presupuesto comunitario “no sería un drama”, mientras que la canciller germana apuntó: “aquí nos conocemos todos”. Angie y Barbie tienen razón.

Mi último artículo en La Razón, con el título: La Cortés y el robo

Los comunistas resultan a veces simpáticos, siempre que no tengan mucho poder. Millones de víctimas prueban que cuando lo tienen, su simpatía resulta descriptible. Ahora bien, incluso el comunismo vegetariano de nuestros días, que reniega de la revolución violenta y del estalinismo, puede resultar alarmante.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Qu-est-ce que c’est?

En la portada de The Economist puede leerse que Francia es “la bomba de tiempo en el corazón de Europa”.

Mi último artículo en La Razón titulado: Un respeto a los ciudadanos.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Hiperinflaciones

Gracias a Pablo Rodriguez @Suanzes, amigo y nuevo compañero en La Brújula de la Economía en @BrujulaOndaCero, he leído: “World Hyperinflations”, el trabajo de Steve H. Hanke y Nicholas Krus que publicó el Cato Institute en agosto.  (http://ow.ly/dBbAx).
Si la inflación es tan antigua como la manipulación política del dinero, es decir: milenaria, la hiperinflación es mucho menos frecuente. Siguiendo el criterio de P.

Mi último artículo en La Razón, con el título: "Nos dejan sin futuro"

El profuso antiliberalismo que caracteriza la argumentación en favor de la huelga general convocada para este miércoles no debería impedir el reconocimiento de dos méritos que siempre han atesorado los intervencionistas de derechas e izquierdas: el brillo de su demagogia y la belleza de sus consignas. Por ejemplo: “Nos dejan sin futuro”.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Camelo laico

Señal de modernidad es el laicismo: “Doctrina que defiende la independencia del hombre o de la sociedad, y más particularmente del Estado, respecto de cualquier organización o confesión religiosa”. Llevamos más de dos siglos con este camelo, que se ha traducido en hostigamientos a la religión, en particular las judeocristianas, en el acoso a los símbolos religiosos, y en la propaganda constante que procura pintar a la Iglesia como una banda de perversos y abusadores que no han superado el neolítico.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Mundo emergente

La crisis oculta transformaciones en los países emergentes, que llevan mucho tiempo creciendo. Apunta Gordon H. Hanson que entre 1992 y 2008 las exportaciones chinas aumentaron un 18 % anual, y en un 14 % las de India: “La participación de las exportaciones de los países con rentas bajas y medias en el conjunto de las exportaciones mundiales más que se duplicó en ese mismo período, pasando de representar el 21 % al 43 %” (“The Rise of the Middle Kingdoms: Emerging Economies in Global Trade”, Journal of Economic Perspectives, primavera 2012).

Mi último artículo en La Razón, con el título: Ajustes y autonomías

En el terreno económico, las Comunidades Autónomas recorrieron durante muchos años un escenario idílico, porque gastaban sin recaudar, característica que durante el largo ciclo expansivo posterior a la crisis de comienzos de los años noventa llevó al delirio despilfarrador y en ocasiones, además, corrupto. La nueva crisis de nuestros días, empero, acabó por enfrentar a las autonomías con los temidos ajustes y los dolorosos recortes.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Chicago antiliberal

Asociamos la escuela de Chicago al liberalismo. Dentro del pensamiento liberal destaca la condena del intervencionismo monetario y la propuesta de acabar con el privilegio bancario de poder crear dinero, elevando la reserva o encaje de los depósitos, el efectivo que deben conservar los bancos de la suma que les entregan los depositantes, hasta el 100 %. Pero esta idea, defendida desde la escuela austriaca, no es de por sí liberal.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Huelga, motivos y resultados

Pues ya tenemos la segunda huelga general anunciada en España contra el Gobierno de Mariano Rajoy, y en otros países de Europa contra la “austeridad”. 
Motivos hay de sobra para rechazar a las autoridades: todas ellas han proclamado reducciones del gasto público que no han realizado en la medida suficiente, y todas han subido los impuestos, es decir, todas han forzado a ciudadanos y empresas a una austeridad aún mayor.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Embarazos adolescentes

El país desarrollado con más embarazos adolescentes es Estados Unidos, como recuerdan Melissa S. Kearney y Phillip B. Levine, “Why is the Teen Birth Rate in the United States So High and Why Does It Matter?”, Journal of Economic Perspectives, primavera 2012. Es cuatro veces más probable que una adolescente se quede embarazada en EE UU que en Alemania o Noruega, y casi diez veces más que en Suiza.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Obama y Smiley

El artículo que Smiley publicó en El Mundo a propósito de Obama no fue meramente meloso. Por ejemplo, dice del mejorable presidente americano: “siempre vi en su forma de actuar a un hombre que, ante todo, sabe respetar y escuchar. Las formas forman parte de la esencia de la democracia”. Así es Smiley: formas y respetos.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Mercado y coacción

Se dice que el mercado no es libre. Quienes reconocen la coacción del Estado, a veces insisten en que esa coacción se extiende más allá de la política. Al ser usted mucho más pobre que Amancio Ortega, al partir desde posiciones tan desiguales ¿cómo negar que su fuerza (de él) puede llevar a su dominación (de usted)?
La conclusión, pues, es que la coacción del Estado es imprescindible para evitar la opresión de los ricos y poderosos sobre los pobres y débiles.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Esperado, mejor y peor

Los resultados de los test de estrés de Oliver Wyman sobre las necesidades de capital de la banca española han estado en línea con lo esperado, y ligeramente mejor: algo menos de los 60.000 millones que resultaron de los test de junio sobre las cuatro entidades nacionalizadas –esta vez se han analizado 14 grupos financieros– de los que el gobierno sostuvo ayer que se solicitarán al MEDE unos 40.000 millones, menos de la mitad de la línea de crédito aprobada de 100.000 millones.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Ni ocupar, ni rescatar

Hoy se nos invita a ocupar o rodear el Congreso “hasta conseguir la disolución de las Cortes y la apertura de un proceso constituyente”. He leído en El País una propuesta distinta, la de Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor de comunicación, que rechaza la violencia pero se niega a considerar esto un problema de orden público. Su propuesta estriba en una protesta no ilegal, pero sí crítica y radical: no hay que ocupar el Congreso sino rescatarlo “del mercado y de los mercaderes”.
Esto es asombroso.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Preparando el terreno

No está claro aún si habrá rescate, pero las negociaciones con las autoridades europeas, particularmente después de las declaraciones de Draghi, son algo esperable. Como apuntó Expansión: “Al igual que quien acude al banco a pedir un crédito debe concretar antes su letra pequeña, Rajoy hace bien en reclamar, negro sobre blanco, qué se le reclama y en qué condiciones”. Así, Barbie no pide pero prepara el terreno por si debe hacerlo.
La situación es un tira y afloja político en donde el Gobierno tiene las de ganar.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Zapatero y Aznar en Wikipedia

La biografía de José Luis Rodríguez Zapatero en Wikipedia parece escrita por un amigo del ex presidente. La biografía de José María Aznar también. Quiero decir, también parece escrita por un amigo de Rodríguez Zapatero.
El presidente socialista aplicó “un programa progresista”, y todo es descrito como si fuera meritorio, todo son más derechos y más igualdad. Ni una palabra del engaño y el sectarismo; en un largo artículo la expresión “memoria histórica” no aparece ni una sola vez.

Mi último artículo en La Razón, con el título: La alegría liberal

Nada de cólera de Dios. Aguirre es la alegría liberal. Es de las poquísimas figuras de primera fila de la vida política española, desde Joaquín Garrigues Walker, que no ha tenido ningún reparo en proclamar su simpatía hacia el liberalismo sin titubeos. Pero, al revés que Joaquín, Esperanza ha dado guerra muchos años y espero que la siga dando desde otras trincheras.
Por eso siempre le han tenido miedo.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Extraña manifestación

La manifestación convocada para hoy en Madrid será un éxito, porque la izquierda y los sindicatos tiene experiencia en la agitación y la propaganda, y confluye este sábado todo el abanico progresista contra el PP. Pero su éxito no debe empañar su característica más sobresaliente: es una manifestación extraña.
No por el lema, porque “¡Quieren arruinar el país!”, es un lema lógico y estupendo, que muchos comparten, y yo el primero (http://www.estoesunatraco.es/).

Mi último artículo en La Razón, con el título: Música y Europa

En Europa algunos tienen nostalgia de Carlomagno. Pero la grandeza de Europa se basó en la fragmentación del poder, no en su centralización. Eric Jones, en El milagro europeo, sostuvo que la Ilustración, la ciencia, la tecnología y la revolución industrial tuvieron lugar en Europa y no en China porque los gobernantes europeos estaban sometidos a la competencia de otros gobernantes vecinos, y los ciudadanos podían moverse con relativa facilidad.

Mi último artículo en La Razón, con el título: De túneles, primas y autoridades

La economía española entró en el túnel en 2007, llegó a su punto más oscuro en 2009, se acercó lentamente a la salida entre 2009 y 2011, ese año volvió para atrás, y en ese retroceso estamos en 2012. Pero la prima de riesgo ha caído 100 puntos en dos días –por cierto, ahora nadie despotrica contra los “mercados irracionales y especuladores”. Si cae, digamos, hasta los 200 puntos, estaríamos bien encaminados.
Puede hacerlo.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Habla, pueblo, habla

Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez explicaron en El País “El por qué de un referéndum”: la población ha de opinar sobre las políticas para superar la crisis, que no figuraban en los programas electorales, según el artículo  92.1 de nuestra Constitución: “las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos”. Esto es un error, y por añadidura, bastante inquietante.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Iglesia y progreso

Es infrecuente encontrar cuestionamientos a la Teología de Liberación en el periodismo progresista y políticamente correcto. Podrá no creer en Dios, pero suele creer en la TL. ¿Por qué no son capaces de matizar siquiera a estos religiosos? Sospecho que es un prejuicio: como son contrarios al capitalismo, deben ser buenos.
Así, un reciente reportaje en El País Semanal firmado por Francesc Relea sobre Pere Casaldáliga, asegura que este obispo es “abanderado de los menos favorecidos…activista en favor de los que menos tienen”.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Contra la banca

Un siglo va a cumplir El dinero de los demás, que Louis D. Brandeis, abogado y juez del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, publicó en 1914, y que acaba de re-editar Ariel. Es un texto breve y enérgico contra el poder de la banca. En un momento dado (pág. 76) casi parece respaldar a la más liberal de las escuelas económicas, la Escuela Austriaca, al propugnar algo parecido a la supresión del encaje o reserva fraccionaria y su sustitución por un coeficiente del 100 %.
Pero no sería una referencia del progresismo si tal hubiese sido realmente el caso.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Garzón, el exiliado

El ex juez Baltasar Garzón declaró a El País: “soy el último exiliado del franquismo”. Ahora resulta que fue apartado de la carrera judicial no por haber quebrantado derechos sino por culpa de los pérfidos fascistas. Para redondear el bulo, un clásico del totalitarismo: la paranoia.
No hubo justicia con él, sino una siniestra conspiración de malvados indefinidos: “estaban obsesionados conmigo…querían acabar con un determinado modelo de juez, que era yo”.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Smiley, economista

En un artículo en El Mundo repite Smiley tópicos económicamente correctos. Lo que nos sucede es porque el Banco Central Europeo no compra deuda pública. No dice nada sobre qué sucede cuando lo hace y la deuda aumenta su toxicidad. Imita a Barbie: “si no hay liquidez no hay crédito, y si no hay crédito hay recesión”. No explica por qué hemos entrado en crisis, cuando había olas de ese mismo crédito que reclama como bálsamo de Fierabrás.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Economía dibujada

Cuatro viñetas de El Roto en El País nos ayudan a comprender el pensamiento único en economía. En la primera se ve a un náufrago que contempla aterrado una aleta en el mar; y el texto es: “Según las leyes del mercado, si el náufrago tiene más hambre que el tiburón, se comerá al tiburón”.
La realidad es la contraria; las leyes del mercado no determinan que la fuerza resuelva los conflictos, sino al revés, gracias a la igualdad ante la ley.

Mi último artículo en La Razón, con el título: No al relativismo

Por recomendación de una gran amiga he leído a Howard Gardner, Truth, Beauty, and Goodness Reframed. Educating for the virtues in the Twenty-First Century, Nueva York, Basic Books, 2011. Me ha gustado mucho su crítica al relativismo pseudoprogresista conforme al cual no hay manera de determinar qué es verdadero, bello y bueno.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Un planeta feliz

Un artículo de Matthew Sinclair en el Wall Street Journal atrajo mi atención hacia el índice de la Felicidad del Planeta (http://goo.gl/1kM9). Según esta notable clasificación, Irak supera a Gran Bretaña, Haití a Estados Unidos, Afganistán a Dinamarca, y Venezuela a España.
El país menos corrupto y con una de las economías más dinámicas de África, Botswana, aparece en ¡último lugar! Muy por debajo de catástrofes como Zimbabue.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Nuevas desamortizaciones

La privatización de empresas públicas es la forma contemporánea de las desamortizaciones de los siglos XVIII y XIX. Se trata en ambos casos de fenómenos mistificados.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Economía y bachillerato

Cuando mis hijos estudiaban el bachillerato, hace unos veinte años, recuerdo que por curiosidad les pedí que me enseñaran sus libros de texto de Economía y Ciencias Sociales. Resumí mis alarmadas conclusiones en un artículo que publiqué entonces en Cambio 16 bajo el título: “Nuestros hijos, esos socialistas”.
En efecto, casi todo el contenido de las enseñanzas apuntaba contra la libertad individual y sus instituciones, en particular la propiedad privada y los contratos voluntarios.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Primavera árabe, educación y economía

Se dice que la primavera árabe empezó con la autoinmolación de un vendedor de frutas tunecino en diciembre de 2010. Filipe R. Campante y Davin Chor buscan la razón de fondo en la educación y la economía: “Why was the Arab World Poised for Revolution? Schooling, Economic Opportunities, and the Arab Spring”, Journal of Economic Perspectives, primavera 2012.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Soberanía y pueblo

Vistas las múltiples referencias a la “cesión de soberanía” a propósito de la victoria de los gobernantes de España, Italia y Francia sobre Angela Merkel, convendrá repasar lo que dice nuestro diccionario sobre la soberanía popular: “La que reside en el pueblo y se ejerce por medio de sus órganos constitucionales representativos”. El pueblo, por tanto, no es la autoridad suprema sino un soberano peculiar que, como decía Kant, calla, obedece, y paga.

Se habló de concesiones alemanas.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Crisis y gasto

A finales del siglo XIX, Adolf Wagner presentó la ley sobre la Hacienda que lleva su apellido, y que sostiene que el gasto público crece por las presiones para conseguir mejoras sociales a medida que las naciones prosperan. Tanto el economista alemán como sus sucesores apuntaron que la limitación de la presión fiscal también representa una frontera para la expansión del gasto público.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Cuestión de crédito

Tantas veces hemos escuchado en los últimos meses que crédito viene de creer, que igual lo damos por sentado. El jueves pasado murió Anna J. Schwartz, la famosa economista norteamericana experta en dinero y bancos, que trabajó medio siglo en el National Bureau of Economic Research, y escribió con Milton Friedman la monumental A Monetary History of the United States, 1867–1960, en la que ambos asignaron una responsabilidad crucial a la Reserva Federal a la hora de explicar la depresión de los años 1930.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Crisis y valores

Las crisis económicas animan reflexiones éticas. Como lo que nos pasa es malo, ergo hemos hecho las cosas mal. Hay una crisis de valores, aseguran. Puede ser verdad, pero nada arreglamos con lamentos. Habrá que considerar qué hemos hecho mal, y qué valores están en crisis.
No es posible que la crisis haya sido producida por nuestros pecados, porque los pecados no son cíclicos. La maldad humana es vieja como Caín, pero no siempre hemos padecido vacas flacas.

En twitter (@rodriguezbraun), algunos seguidores me apuntaron: si la sanidad privada desvía enfermos graves a la pública: ¿no es eso  competencia desleal, porque se quita de encima pacientes poco rentables? Ya resumí mis puntos de vista en twitter, pero quizá resulte de interés responder de forma más extensa, para aclarar esa y otras falacias antiliberales de modo más concluyente de lo que es posible en 140 caracteres.

Mi respuesta a la cuestión planteada es que no se puede hablar en sentido estricto de “competencia” (ni, por cierto, tampoco de “colaboración”) entre el Estado y el mercado, que son antitéticos, aunque estén entrelazados. ¿Por qué se conduce de esa forma en algunas ocasiones la sanidad privada? La respuesta es: porque puede y es legal. Pero puede porque existe la pública, porque la pública obliga a todo el mundo a pagar, y se escuda en que también se compromete a curarnos. Quienes hacen negocios en esas condiciones peculiares, y pueden bajar sus costes derivando enfermos legalmente, lo harán. Pero no es obvio que la competencia desleal sea la del sector privado, porque éste tiene un competidor que monopoliza la coacción legítima, y puede forzar a la gente a pagar. Ninguna empresa puede hacer eso. Y eso no es competencia muy leal, desde luego.

También se habla en ocasiones de la deslealtad de quienes somos liberales pero acudimos al socorro del Estado, y se supone que eso quebranta nuestros principios. Otra vez, quienes así nos critican ignoran la existencia misma del Estado, que no es un agente más de la sociedad, ni una empresa más, ni una institución cualquiera, sino el monopolista por excelencia. Si uno ignora eso, se verá abocado a conclusiones absurdas como, por ejemplo, que como el Estado es el que fabrica la moneda, entonces los liberales no deberíamos usarla, y en salvaguarda de la coherencia y pureza de nuestros valores deberíamos…¡dedicarnos al trueque! Me preguntó un seguidor: “¿Renunciaría usted al Estado si tiene un accidente y viene el Estado a ayudarlo? Si no renuncia, es que el sector público es bueno”. Le respondí: renuncio, siempre que el Estado renuncie a cobrarme impuestos.

El error, por consiguiente, estriba en identificar al Estado con la sociedad civil, ignorando su característica más sobresaliente: el monopolio de la coacción legítima. Todos los argumentos de ese estilo, como “si usted no renuncia a circular por las carreteras, entonces no puede criticar al Estado”, caen en la misma falacia. Uno puede, efectivamente, no circular por vías públicas, y de hecho puede no usar ningún servicio del Estado: pero no puede renunciar a pagarle, porque no pagar impuestos puede llevarnos nada menos que a la cárcel. Ninguna otra entidad puede usar la violencia de esa manera para forzar a los ciudadanos a pagar.

De modo que la forma de probar que el Estado es efectivamente bueno sería permitir que los ciudadanos lo eligiésemos libremente, teniendo la alternativa de no hacerlo. Eso es algo que jamás consideran los críticos del liberalismo. En efecto, en lugar de pensar en la posibilidad de la libertad, lo que suelen hacer es partir de la base de su imposibilidad. Así, por ejemplo, aseguran que el argumento liberal no se tiene en pie porque si el Estado no interviniese en el dinero, entonces no habría dinero. O alegan, como un seguidor, que sin Estado viviríamos como en “una isla desierta”. Estos razonamientos, por extendidos que estén, pecan de la insuficiencia lógica de dar por sentada una premisa y negarse a considerar ninguna premisa alternativa. Toman, así, lo contingente por lo necesario. He llamado a eso “la falacia del Estado que está”. La falacia del Estado que está sostiene que como el Estado está, y hace cosas, entonces esas cosas que el Estado hace porque está no se harían si el Estado no estuviera. A partir de ahí ya nos aseguran que sin Estado no habría riqueza, ni justicia, ni defensa, ni servicios públicos de ningún tipo, etc. etc.,  y de hecho no habría sociedad: ¡viviríamos en islas desiertas! Eso no es intelectualmente riguroso, ni tampoco leal.

Otra crítica habitual es la equiparación entre liberalismo y dictaduras. No me refiero sólo a la vieja ficción de izquierdas y de derechas que afirma que como no somos libres en el mercado…entonces tiene que venir el Estado a proteger nuestra libertad…quebrantándola con impuestos, regulaciones, multas y prohibiciones variopintas. Me refiero al manido ejemplo de la dictadura de Pinochet y al papel de Milton Friedman. ¡Es un fascista!, proclaman, como cerrando la discusión. Friedman estuvo una vez con Pinochet y le recomendó tres cosas para la política económica chilena: controlar la inflación, privatizar empresas públicas y abrir los mercados. Esto, nótese, es muy contrario al fascismo, que es esencialmente intervencionista en economía. Pero supongamos que, en efecto, el consejo que dio Friedman a Pinochet lo convierte en un fascista. Problema: tiempo después de su única reunión con el dictador chileno, Friedman viajó a China a entrevistarse con las autoridades del régimen comunista, a las que aconsejó…¡las mismas tres cosas que había recomendado a Pinochet! Por lo tanto, siguiendo la misma lógica, entonces Friedman es un comunista. Parece evidente que la acusación hace agua. Entonces algunos intentan resolverlo alegando: Friedman no es un demócrata. Esto tampoco se tiene en pie, porque aconsejó a gobiernos impecablemente democráticos en varios países del mundo, empezando por Estados Unidos y el Reino Unido. Y, obviamente, no se lo podría acusar de fascista o comunista en algunas ocasiones, y no reconocer con la misma lógica que es un demócrata si asesora a o es homenajeado por autoridades democráticamente elegidas.

Dos notas adicionales sobre este asunto. Es interesante que la identificación entre liberalismo y dictadura sea tan jaleada, y en cambio no lo sea la identificación entre socialismo y dictadura, que resulta aplastante. Por otro lado, si nos ponemos puristas con Milton Friedman, ¿qué haríamos con tantos economistas que aconsejaron (y bien, por cierto) al régimen franquista? ¿También los tacharíamos de fascistas? En suma, si aquí la cualidad de demócrata exige la ausencia de todo contacto, complicidad, reconocimiento o aplauso de cualquier tipo con regímenes no democráticos de cualquier color ideológico, entonces…nos sorprenderíamos de muchos que dan lecciones de democracia sin título habilitante…

Por fin, otro reproche clásico es que los liberales no podemos trabajar para el Estado. Se nos dice: un liberal no puede ser funcionario, porque tal cosa también entra en contradicción con sus ideas y principios. Es un argumento curioso: quienes lo esgrimen están encantados con él porque les parece que es la prueba irrefutable de la debilidad del liberalismo.

Pero su tesis es insostenible. En primer lugar, históricamente: aunque es verdad que las Administraciones Públicas han crecido hasta volver irreconocible el viejo funcionariado decimonónico, la institución del funcionariado no solo no es incompatible con el liberalismo sino que fue creada por políticos liberales del siglo XIX con la idea de arrebatar a la aristocracia el monopolio de la gestión pública, entregándola a profesionales que ingresan en la Administración mediante pruebas abiertas, objetivas y no discriminatorias. Pero, además: ¿qué pretenden los que nos vituperan a los funcionarios liberales? ¿Acaso que los liberales no podamos presentarnos a las oposiciones, de modo que todas las plazas sean ocupadas por “los socialistas de todos los partidos”, en palabras de Hayek?

Como evidentemente no van a postular la prohibición de que los liberales firmemos oposiciones, lo que hacen es trasladarnos a nosotros la responsabilidad. Como yo soy catedrático de Universidad, me dicen: “no es usted coherente”. Otra vez, como vengo denunciando desde el principio, el error estriba en confundir el Estado con la sociedad, algo característico de los recelosos de la libertad. No se puede ignorar el hecho de que el Estado existe, es enorme, y condiciona de muchas maneras la actividad de los ciudadanos. No se puede seriamente argumentar que la coherencia estriba en pagar impuestos, y después actuar como si ese mismo Estado que nos cobra a la fuerza no existiera, y como si no ocupara la mayor parte de los servicios educativos. Eso sí que resulta poco coherente.

Una dimensión interesante de este argumento sobre la coherencia es que rara vez es llevado a su conclusión lógica, que es la siguiente. Si los que defendemos la libertad y el sector privado no debemos trabajar en el público por coherencia, tampoco deberían trabajar en el sector privado los intervencionistas que creen en el sector público, porque ¡no serían “coherentes”!

Espero haber contribuido –con lealtad, faltaría más– a despejar dudas sobre lo que en mi opinión constituyen errores habituales en la crítica del liberalismo.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Preparados, listos…

Los principales responsables de nuestros males económicos, es decir, los políticos, encabezados por los políticos que más controlan esas finanzas supuestamente en manos de los supuestamente libérrimos mercados, es decir, los banqueros centrales, están decididos a tranquilizarnos, y por eso han asegurado una vez más que todo irá bien…gracias a ellos, claro.
Dos contradicciones, sin embargo, no pueden ser más flagrantes.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Cuestión de salud

Proclamó un manifiesto sindical contrario a la reducción del gasto público en sanidad: “Una sociedad que apueste por la privatización de todo lo público es una sociedad enferma”. Solo una persona enferma de la vista puede pensar que en nuestra sociedad haya un número significativo de personas que realmente exijan la privatización de todo lo público. Prácticamente no lo pide nadie. Y los redactores del manifiesto sindical no pueden no saber que esa apuesta de la sociedad no existe.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Rumor y fundamento

El rumor, o “voz que corre entre el público”, es tan antiguo como el mismo público, y obedece a múltiples razones, desde el ahorro de costes de información hasta el entretenimiento, la insidia y la maledicencia, pasando asimismo por el lucro. En momentos de tensión económica proliferan los rumores también en la segunda acepción del DRAE: “ruido confuso de voces”.
Por ejemplo, ayer las proverbiales “fuentes” susurraron que España podía ser rescatada hoy mismo o mañana.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Animales

Un aspecto notable del pensamiento predominante es la preocupación por la muerte de los animales. No me refiero a que sea inminente la imposición del vegetarianismo sino a la noción crecientemente compartida de que matar animales si no es para comerlos es éticamente reprobable. Podemos matarlos para comerlos pero no para abrigarnos con sus pieles y mucho menos para nuestro esparcimiento o deporte. De ahí la condena de la caza y los toros.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Empobrecer al vecino

 

Tras recuperarse ligeramente entre mediados de 2009 y mediados de 2011, la economía española se frenó primero, cayó después, y ahora atraviesa una situación crítica. ¿Puede haber alguien interesado en que esto suceda? ¿Qué beneficios económicos, o de otro tipo, podrían obtener quienes hoy nos atacan? ¿Cómo es posible que nuestra pobreza enriquezca a otros?
Esta última idea dio origen a una expresión que fue utilizada durante la otra gran crisis del último siglo: la de los años 1930.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Calles y calles

A propósito de las diversas manifestaciones celebradas contra las medidas del Gobierno del Partido Popular, una destacada escritora declaró: “Me alegra que las calles se vuelvan a llenar. Hay cosas que se tienen que decir”. Pero, ¿cómo que las calles “se vuelvan a llenar”? ¿Es que no hubo manifestaciones antes? Claro que las hubo, y muchas.
Aquí posiblemente sucedan otras dos cosas. Por un lado, la escritora prefiere desvalorizar las protestas que tuvieron lugar contra el Gobierno socialista.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Cuentas y riesgos

Ningún dato que nos dan sobre las cuentas del sistema bancario parece fiable. Desde el inolvidable Smiley, que aseguró que era el más sólido del mundo, hasta el carismático Barbie, que dijo que no se pondría dinero público en la banca, pasando por el ministro Louis de Griottes, que proclama su liberalismo a la vez que promueve una banca pública diez veces mayor que Argentaria, y cuyo cálculo sobre el coste del rescate de toda la banca española, 15.

Mi último artículo en La Razón, con el título: La empresa Marigold

Peter Whittle recuerda en la revista Standpoint que El exótico hotel Marigold, la película de John Madden, tuvo una tibia recepción en la crítica pero un espectacular apoyo popular, y llegó a estar a la cabeza de la taquilla en Reino Unido. Lo comprendo. Sin ser una historia original ni tener el talento de Una habitación con vistas de Forster/Ivory (¡aunque comparten a Maggie Smith!), la combinación Moggach/Madden es eficaz, y los personajes entretienen y conmueven.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Hipocresías varias

Los socialistas, incluidos altos cargos de un Gobierno que dejó cinco millones de parados, sostienen que hay que lanzarse a la calle a protestar contra el gobierno actual ¡por el paro! La contradicción, subrayada por los medios independientes, es solo una muestra de la hipocresía extendida entre quienes, no faltos de modestia, se autodenominan progresistas.
Así, Alfred l’Écoutant se manifestó preocupado por los “tics autoritarios” de la derecha, algo que los líderes izquierdistas suelen repetir mientras procuran ocultar la viga que les afea los ojos.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Derramas y seguridad

Las reformas financieras son presentadas igual que las subidas de impuestos, a saber, las autoridades siempre juran y perjuran que será la última vez. Así sucedió ayer, nuevamente. El Gobierno, cuyo presidente, no se olvide, es partidario de la “Tasa Tobin”, presentó un nuevo plan que eleva el coste sobre la banca. Se le pedirá, dijo el ministro de Economía, “una derrama especial” en forma de adelanto de sus aportaciones al Fondo de Garantía de Depósito, que, tras la venta de Unnim, estaba en las últimas.

Mi último artículo en La Razón, con el título: De digos y Diegos

De los políticos cabe esperar bochornos más o menos costosos. Impar es, sin duda, la caradura de los socialistas: Alfred l’Écoutant, que ahora se ha vuelto responsable con Bankia, rechazó solemnemente hace pocos días que se ayude a la banca mientras se acometen recortes sociales, es decir, exactamente lo mismo que hizo Smiley cuando él era vicepresidente del Gobierno –el famoso Smiley que, según dicen, escribe ahora libros de economía y que juró que nadie en el planeta tenía una banca tan estupenda como la nuestra.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Laura Alonso

Me entero gracias a la crónica de Ángel Sastre, el corresponsal de LA RAZÓN en mi Buenos Aires querido, de la existencia de Laura Alonso, diputada del PRO, el partido del alcalde porteño, Mauricio Macri, uno de los pocos que se ha manifestado en contra de la expropiación de YPF; su mérito queda acrecentado si contrastamos su actitud con el espectáculo que brindó la política argentina hace pocos días, dentro y fuera del Congreso.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Bancos y cuentas

Con la misma insistencia con la que Smiley juraba que no había crisis y que teníamos el sistema financiero más sólido del mundo, ahora Barbie jura que no habrá “banco malo”. Es posible que diga la verdad, pero la cautela es siempre aconsejable. Después de todo, también prometió que iba a bajar los impuestos.
La propia idea de un banco malo es un recordatorio de que no estamos en una economía liberal, sobre todo en el mundo financiero. Los bancos son empresas, y tienen cuentas como las empresas.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Amnistía fiscal

La amnistía fiscal fue condenada hipócritamente por el PSOE, como si los socialistas jamás la hubieran propuesto o aplicado, pero también se extendió el desconcierto en el PP, al que parece incomodarle decir una cosa y la contraria algo más que a la izquierda. Dicha amnistía es una medida inmoral que premia a quienes no han cumplido con sus obligaciones, representando así un agravio comparativo con respecto a los ciudadanos respetuosos de la ley. Hay dos maneras de resolver el problema: la práctica y la posible.

Mi último artículo en La Razón, con el título: No maltratar al electorado

Al Partido Popular de Madrid se le ha ocurrido una idea insólita: hay que cuidar al electorado, o, al menos, no hay que maltratarlo. Las propuestas del PP madrileño van en esa dirección.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Impuestos, desempleo, y fraude

La lucha del Estado contra el fraude, al revés de lo parece, suele ser un señuelo. Se trata de revestir de mérito lo que es un vicio, de presentar como valiente lo que es cobarde.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Garzón y el deber

Mientras esperamos que el ex juez Garzón, que tanto aprecia al Gobierno argentino, nos diga si la confiscación de YPF es justa, podemos entretenernos con un artículo suyo en el cual, a propósito de su absolución en el caso del franquismo, sugiere que le han maltratado porque defendió la justicia.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Represalias y riesgos

Con la inicua expropiación de YPF, el terrible gobierno populista de mi Argentina natal ha violado la propiedad privada y los contratos voluntarios, es decir, los fundamentos de una sociedad libre. Es justo que un gobierno tan demagógico, sectario y enemigo de la libertad como el de Cristina Fernández de Kirchner sea objeto de repulsa, condena y represalia. El riesgo, sin embargo, es incurrir en algo que pueda parecerse siquiera remotamente al antiliberalismo del que hacen gala los tenebrosos ocupantes de la Casa Rosada de Buenos Aires.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Izquierda y Hayek

Eva Antón, filóloga y coautora de la Guía para un uso del lenguaje no sexista editada por Comisiones Obreras, afirmó en El País: “Hayek ya lo dijo muy bonito, que la lengua es lo más democrático que existe. Todos tenemos participación en ella. Está muy bien que la Academia ayude a regular, pero la Academia no crea la lengua, la crea la sociedad”. Podría ser motivo de alegría para todos: ¡la izquierda buscando avales intelectuales en Hayek!
Pero no descorchemos aún las botellas.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Cuestión de confianza

Se suponía que los mercados exigían medidas de política económica en tres campos: el sistema financiero, la hacienda pública y las reformas estructurales. Las autoridades españolas las han acometido, y sin embargo los mercados no están satisfechos, cae la Bolsa y la prima de riesgo vuelve a las andadas y a las subidas.

Mi último artículo en La Razón, con el título: YPF y el populismo

Con tanta politización del mundo económico y empresarial, supuestamente “de mercado”, es difícil que el conflicto hispanoargentino a propósito del caso YPF llegue a buen puerto, es decir, es difícil que los gobernantes dejen a las empresas en paz. Cabe esperar, algunos dirán que es un magro consuelo, que la situación no empeore aún más y se precipite en malas pendientes populistas.
El gobierno argentino cuenta con un amplio respaldo democrático, y teóricamente puede hacer lo que quiera con sus mayorías parlamentarias.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Malditos dinamitadores

En las entrevistas periodísticas el pensamiento único está a menudo más presente en las preguntas que en las respuestas. El País Semanal entrevistó a Albert Jovell, médico, enfermo de cáncer, y profesor en la Universidad Autónoma de Barcelona. Sus comentarios sobre la naturaleza del cáncer me resultaron muy interesantes, pero no pude evitar dar un respingo ante la formulación de algunas preguntas de Jesús Ruiz Mantilla, que incluían razonamientos extendidos pero engañosos sobre el Estado del Bienestar.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Religión y libertad

El sentimiento religioso en Estados Unidos nos provoca a algunos admiración y a otros escarnio. Pero ¿por qué se produce? James Q. Wilson planteó en el Wall Street Journal una hipótesis: tiene que ver con la libertad: “somos más religiosos que ningún país europeo porque aquí nunca ha habido una iglesia nacional contra la que rebelarse” (http://goo.gl/5ry1u).

Mi último artículo en La Razón, con el título: El ajuste en casa

Desde el punto de vista del gasto, el anteproyecto de presupuestos generales del Estado ha sido unánimemente considerado muy duro: tijeretazo, los más austeros de la democracia, fuertemente austeros, el mayor recorte de la democracia, sin precedentes. Un ajuste “drástico”, afirmó Sáenz de Santamaría, que añadió: “hemos empezado por ajustar la cuentas en casa”. En cierto sentido, esto es verdad: se trata de un ajuste brutal en casa, en las casas de los ciudadanos, severamente castigados por este Gobierno y por el anterior y por los anteriores.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Huelga y economía

Lo último que necesitaba la economía española era una huelga general. Sus costes, aun suponiendo una ausencia total de intimidación y violencia, pueden ser abultados: el diario “Expansión” ha estimado que el coste económico puede oscilar entre el 0,1 % y el 0,4 % del PIB, es decir, puede llegar a los 4.000 millones de euros si obtiene un considerable respaldo, algo que, gracias a Dios y a los trabajadores, no se ha producido.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Energía y traumas

El ministro de Industria, José Manuel Soria, dice a quien quiera escucharlo que la subida de la luz no será “traumática”. Pero el trauma que padecen los ciudadanos a través de la energía se debe a las autoridades. Es el intervencionismo de los gobernantes la causa de los problemas energéticos, que después pretenden resolver con aún más intervencionismo.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Finanzas y trucos municipales

La política municipal tiene dos trucos: el viejo y el nuevo. El viejo es conocido y entrañable. El nuevo es desconocido y siniestro, y gira en torno a las finanzas.
La tradición municipal tiene el encanto de la cercanía. No hay autoridad que resulte más simpática que la municipal, y todos recordamos con cariño a Pepe Isbert en Bienvenido Mr. Marshall,proclamando desde el balcón del ayuntamiento de Villar del Río aquello de: “¡Como alcalde vuestro que soy!”.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Hispano-ocurrencias

Pero ¿cómo no se nos había ocurrido antes esto de los “hispanobonos”? Se trata de aplicar a España lo que ya hace la Unión Europea, ese paradigma de protección de los contribuyentes, que tanto respaldo popular ha cosechado con todas sus iniciativas, como la Constitución Europea, sin ir más lejos. La idea es repartir los costes de modo de socializar la irresponsabilidad política. Así como Europa no puede dejar caer a Grecia, España no puede abandonar a las autonomías. Lo dijo Montoro, que es catedrático.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Conductas y leyes

Tituló El País: “las leyes no logran reducir el hábito de fumar”. El que los seres humanos se comporten de manera distinta a lo que el poder demanda es noticia. Una fabulosa campaña política y legislativa universal, en todos los países y a cargo de los gobiernos de todos los colores, no ha conseguido cambiar la conducta de la gente.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Liberalismo = no agresión

Ser liberal significa no aceptar ni justificar la agresión de otro. Sea quien sea ese otro y sea cual fuere la justificación de su agresión. La base del liberalismo es que jamás podemos dañar al prójimo. La única excepción es cuando ese prójimo nos ataca antes. Solo en ese caso, y en ningún otro, podemos usar la violencia. Y solo podemos usarla para defendernos.
El liberalismo, por tanto, y al revés de lo que se piensa, no es una doctrina principalmente económica, sino moral y política.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Pudiendo, pues

Como dice el chiste: a mí me gustaría vivir como vivo, pero pudiendo. Pero ni usted ni yo podemos. Las Administraciones Públicas son las únicas capaces de lograrlo. ¿Cómo es posible que el Estado y las comunidades autónomas deban tanto dinero? ¿Cómo puede la deuda pública española registrar cotas tan elevadas, del 68 % del PIB a finales del año pasado? Dirá usted: eso es mucho mejor que la media europea, que es superior en más de veinte puntos porcentuales.

Según este documental, basado en un texto de Naomi Klein, el comunismo fue apenas “un cuento de hadas”, y el Muro de Berlín no simbolizó un sistema totalitario y criminal sino solo “la división de Europa”; lo malo del comunismo fue…lo que vino después por culpa de los economistas liberales. Quien cree eso, quien cree que la maldad es sólo debida a políticos como Margaret Thatcher y al camelo del “fundamentalismo de mercado”, que jamás ha existido, ya puede creer cualquier cosa. Aquí van unas muestras: las burbujas y las crisis son creadas por las empresas privadas y los mercados, no por autoridades ni organismos públicos como los bancos centrales; las mejores políticas económicas son aquellas en las que los burócratas fijan precios y salarios; lo peor, claro está, son los Estados Unidos, único país al que se responsabiliza del terrorismo, aunque se rescata a sus presidentes “no militaristas” como (agárrese) F.D. Roosevelt. Lógicamente, Milton Friedman organizó el golpe de Videla, porque en la Argentina no pasaba nada antes. Y el golpe de Pinochet fue culpa exclusiva de la perversidad de EE UU, porque en Chile tampoco pasaba nada. La URSS no quiso jugar en el Estadio Nacional de Santiago porque los comunistas luchan por los derechos humanos, y en ese estadio había habido presos políticos; nunca hubo presos políticos en la URSS, claro está. Para que quede claro, sólo se habla de campos de concentración ¡en Chile!

 

Mi último artículo en La Razón, con el título: Hay motivo

La izquierda tiende a ponerse estupenda cuando manda y a estupenda víctima cuando no manda. Lo vimos en los años de José María Aznar, cuando, con su habitual talento para la impostura, las fuerzas de la izquierda invitaron a dejar atrás los gobiernos de la derecha con el lema “Hay motivo”. Ahora, perdido el poder, vuelven a la carga y, sin el más mínimo sentido del ridículo, pretenden, una vez más, disfrazarse de defensores de los obreros, y los sindicatos acaban de convocar una huelga general contra una reforma que no daña a los trabajadores.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Pobres en EE UU

La pobreza en Estados Unidos es un tema favorito del progresismo, con crisis económica o no. Se dice que hay 30 millones de pobres pero, como señalan Robert Rector y Rachel Scheffield, de la Heritage Houndation, en su Trabajo “What is Poverty in the United States Today?” (http://goo.gl/RkuvV, Backgrounder Nº 2575), conviene matizar. Una familia pobre media en EE UU en 2005 vivía en una casa con aire acondicionado y televisión por cable; tenía un coche, dos televisores en color, reproductor de DVD y una cámara de video.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Cumbres y paripés

En las famosas “cumbres” de la Unión Europea se congregan los principales responsables de los problemas que padecen los europeos, y hacen el paripé presentándose como los que van a resolverlos. El ridículo de las cumbres es creciente, pero conviene apreciarlo porque los paripés son distintos y sus grados de solapamiento también. Los gobernantes coinciden en vestir estos encuentros como pasos hacia la solución.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Un gran superávit

Se habla tanto del déficit que nadie piensa en un importante superávit. El superávit de caraduras, claro. Abundan en todos los partidos, especialmente en tiempos de crisis, donde sobresale la ceremonia del chivo expiatorio: ya se sabe, mi déficit es culpa de otro, etc. Pensemos en los socialistas, que sostienen que ellos son inocentes porque en los años de Smiley bajó el déficit, tramposo razonamiento que esconde la grave irresponsabilidad que cometieron aumentando el gasto por encima del crecimiento del PIB.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Crimen y contexto

El líder estudiantil Alberto Ordóñez proclamó: “las calles de Valencia van a arder a sangre y a fuego” (http://goo.gl/IukOQ). Carles Francino le preguntó en la SER si de verdad había hablado de quemar las calles, y él respondió: “sacado de contexto puede sonar muy mal”, y procedió a atribuir todas las culpas a la brutalidad policial.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Nuestras grecias

Las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos son en muchos casos nuestras grecias, pozos sin fondo de dinero público que hasta ahora han encontrado otro que pague la cuenta. La irresponsabilidad de los políticos griegos ha sido financiada por los contribuyentes europeos. La irresponsabilidad de nuestros gobiernos autonómicos y municipales será financiada por los contribuyentes españoles. Los mecanismos no son muy diferentes.
Primero, hay  una excusa impecable: el daño económico que la morosidad de las AA PP ha provocado.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Camila Vallejo

Camila Vallejo, líder estudiantil chilena, fue entrevistada con entusiasmo por Rocío Montes Rojas en El País, y el resultado fue una mezcla de totalitarismo y corrección política. Doña Camila, por ejemplo, cree que “en Chile hay abuso y represión”, pero añade que en Cuba “se han logrado muchos avances”. Dirá usted: no se puede desbarrar más. Pues sí se puede.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Dulces amargos

A nadie le amarga un dulce. O más bien, a nadie le amargaba. Con la hipertrofia de la intervención del poder político y legislativo en la economía y la sociedad habrá que cuestionar la sabiduría del viejo refrán. En efecto, los dulces que reparten las autoridades dejan a menudo un regusto amargo, y las subvenciones a los sindicatos son un ejemplo. En principio todo debería haber ido viento en popa: dinero de los contribuyentes canalizado en torrentes hacia las centrales sindicales, en particular UGT y CC OO.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Habermas y Europa

Dijo el Spiegel que Jürgen Habermas ha advertido sobre el final del ideal europeo, al que cree que hay que rescatar “de los políticos ineptos y las oscuras fuerzas del mercado”. Pero políticos no son ineptos, y las fuerzas del mercado arrojan luz y no oscuridad, aunque la arrojan sobre algo que el filósofo alemán piensa que puede y debe funcionar en bien de todos: la reconciliación entre democracia y capitalismo.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Días y agresividad

Todas las acepciones de “agresivo” en el DRAE son negativas, indicando violencia o falta de respeto. En inglés aggressive tiene acepciones plausibles, como seguridad, firmeza, energía y valentía. Reducir la indemnización por despido improcedente de 45 a 33 días no es algo particularmente agresivo en ninguna de las acepciones de ninguno de los idiomas.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Ofensiva neoliberal

El distinguido periodista canario Antonio Salazar me pasó la siguiente perla de Antonio Morales Méndez, alcalde  de Agüimes en Gran Canaria, que escribió en Canarias Ahora que estamos amenazados por el neoliberalismo: “Su consigna es ir a por el Estado y sus instituciones y lo va logrando. Lo cierto es que cada día asistimos a un paso más en el camino de adelgazar lo público hasta el infinito, de hacer hincar la rodilla a la democracia, de sustituir el Estado por los mercados”.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Un paso más

La reforma financiera que acaba de presentar a grandes rasgos el Gobierno parece un paso más en la buena dirección. No es una revolución, ni es algo muy diferente a lo que ya estaban haciendo las autoridades, que en tiempos de Smiley advirtieron de la necesidad de aclarar la valoración de los activos inmobiliarios de la banca para proceder a su saneamiento.

Mi último artículo en La Razón, con el título: La dama odiada

La película sobre Margaret Thatcher ha vuelto a despertar la vieja inquina que le tiene la izquierda, que simplemente no la puede soportar, y la odia como odia a Reagan y a Juan Pablo II, y por la misma razón: porque la asocia (correctamente) con la crisis del comunismo, el sistema más criminal que nunca haya sido perpetrado contra los trabajadores. Estos tres personajes, y no, por ejemplo, Felipe González, tienen el honor de haberse contado entre sus principales enemigos.
Eso les duele a los progres.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Un paro y tres argumentos

Primero, el aumento del paro en España no es sólo culpa del freno y marcha atrás en la recuperación el verano pasado, que indudablemente también, sino del intervencionismo en el llamado mercado laboral; mal llamado porque un 47,3 % de paro, que es lo que padecen los jóvenes, indica que no estamos ante un mercado. Los catastróficos resultados de este pseudomercado, que volvimos a ver ayer con las terribles cifras de la EPA, no responden, como sucede en los mercados genuinos, a decisiones y contratos voluntarios de los ciudadanos.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Uy, qué miedo

El pensamiento único pinta a la derecha como si fuese Atila. Lo hicieron antes de las elecciones y durante los primeros días del nuevo Gobierno también. Pero cuando se vio que Barbie no es lo opuesto a Smiley, el progresismo aseguró que el enemigo de Barbie está en la derecha; y se inventan el bulo de que Barbie está rodeado de extremistas, de apocalípticos, de gente tan radical y absurda que, por ejemplo, rechaza que suban aún más los impuestos.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Exigencias y reformas

La banca española acomete los nuevos planes de recapitalización entre las exigencias de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) y la reforma financiera que prepara el nuevo gobierno del Partido Popular.

Mi último artículo en La Razón, con el título: "Habemus Papam"

La película de Nanni Moretti, Habemus Papam, es un interesante ejemplo de la vieja teoría de las consecuencias no previstas ni deseadas. El director italiano ha sido muy claro en sus intenciones: quería criticar a la Iglesia Católica. Dice que pudo haber escogido el camino de la denuncia de delitos concretos, como los casos de abusos, por ejemplo, pero prefirió explotar la figura de un pontífice desconcertado que no es capaz de asumir su responsabilidad, y se niega a salir al balcón a saludar a los fieles.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Menos "grandeur"

La rebaja de la calificación de su deuda es un golpe para los gobernantes de la eurozona, especialmente en Francia. Es verdad que los mercados han tenido tiempo de descontar el hecho, porque se viene hablando de él desde hace semanas, y, aunque el coste de la financiación bancaria podría subir, para ser grave el downgrading tendría que ser algo en lo que confluyeran las demás agencias, y además, como apuntó Expansión, llegar a situarse por debajo de la marca “A-“.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Modelos políticos

Igual que en economía, en política no funcionan a la perfección los modelos fuera de pizarras. papeles o pantallas. Así, no hay políticos liberales ni, en rigor, políticos socialistas, sino un amplio, variable e impredecible abanico de propuestas híbridas entre libertad y coacción. Como en democracia el poder requiere la legitimación periódica del votante, el ingrediente de la ficción, o la mentira, constante en política desde los tiempos más remotos, rompe los diques.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Defender ¿qué?

Leí en El País Semanal un artículo de Jesús Rodríguez muy elogioso sobre los brigadistas; todo en ellos fue “valor y solidaridad…eran jóvenes y no eran soldados; habían militado en el pacifismo. Eran unos soñadores”. Pero eran comunistas, y el autor no pondera qué habría sucedido si hubiesen ganado la Guerra Civil. Y eso que menciona las purgas estalinistas, que afectaron incluso a algunos brigadistas.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Gasto por liebre

El recorte del gasto anunciado ayer tiene como objetivo dar una sensación de austeridad, como lo prueba el argumento conforme al cual el déficit mayor del previsto “obliga” al Gobierno a subir los impuestos para cumplir con el déficit. Pero nada obliga al Gobierno a hacer tal cosa, y todo objetivo de déficit se puede cumplir sin castigar más al contribuyente. Lo que ha hecho el Gobierno es un cálculo político: ha aplicado una combinación de reducción de gastos y aumento de impuestos tal que maximice su rentabilidad o minimice su coste político.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Smiley Out, Barbie In

Smiley ha salido de la Moncloa, y ha entrado Barbie. El presidente saliente ha sido deplorable, y no sólo ni especialmente en economía, al revés de lo que se piensa. Ha sido un modelo de intervencionismo y de sectarismo, y ha hecho una sistemática pedagogía en contra de la libertad y la convivencia.
Barbie y sus secuaces son en parte una incógnita, pero no en el sentido de si aplicarán políticas profundamente liberales, porque, en contra de lo que propaga la izquierda, es imposible que las adopten.

Mi último artículo en La Razón, con el título: STOP Desahucios

Una de las variantes del llamado movimiento del 15-M fue la iniciativa “STOP Desahucios”, cuyo objetivo no podía estar más claro: “Desahuciar se va a acabar”. La forma de terminar con los desahucios consistía en simplemente impedir que tuvieran lugar, o dificultar su realización mediante un abanico de técnicas de agit-prop. Lo lograron en algunos casos, y se comprende: quienes violan la propiedad legítima es lógico que no titubeen a la hora de interferir entre contratantes privados.

Mi último artículo en La Razón, con el título: La buena austeridad

El gran peligro que corren los contribuyentes de nuestro país es que Mariano Rajoy se entusiasme con la estúpida vanidad del poder, y se olvide de quién genera empleo y riqueza,  y de sus sensatas palabras sobre la buena austeridad. En efecto, su discurso se centró en la necesidad de que no se ajusten el cinturón los ciudadanos sino las Administraciones Públicas.
En cambio, los socialistas de todos los partidos (empezando por el suyo) se apresurarán a interpolar las infinitas propuestas que siempre cabe formular si uno no tiene respeto por el dinero ajeno.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Economía y sacrificios

Las palabras “sacrificio” y “economía” han estado en los últimos tiempos más presentes que nunca en el discurso político. Sin embargo, al analizar los retos económicos del nuevo Gobierno arribamos a una extraña conclusión: para ahorrar sacrificios económicos a los ciudadanos, el nuevo presidente deberá protagonizar él mismo un gran sacrificio. En pocas palabras, deberá tener la modestia necesaria para reconocer sus propias limitaciones.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Freno insuficiente

¿Es satisfactoria la evolución reciente de la deuda pública española?
En parte sí, porque ha frenado su crecimiento en el tercer trimestre y porque su peso total no es muy grande en comparación con los países de la eurozona. En parte no, porque había crecido mucho y dicho peso total, del 66 % del PIB, supera el límite del 60 % fijado en el Tratado de Maastricht y en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento.
 

¿Son las autonomías el principal problema fiscal?

No.

Mi último artículo en La Razón, con el título: "Naciones de rebeldes"

Manuel Lucena Giraldo, investigador del CSIC, publica en Taurus Naciones de rebeldes, breve pero enjundioso libro sobre las revoluciones de independencia latinoamericanas.
Empieza abordando decisiones y acontecimientos no siempre ponderados adecuadamente, como la entrega por España a Francia de una parte de Santo Domingo y las terribles matanzas que desembocaron el 1 de enero de 1804 en la segunda nación libre de América: Haití.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Indefenso contribuyente

La llamada regla de oro del déficit parece una restricción para los gobernantes, pero es una amenaza para los contribuyentes. El consenso alcanzado ayer en la Europa “refundada” gira en torno al déficit excesivo, estructural, independientemente del ciclo económico, con un máximo del 0,5 % del PIB, o nominal, con un máximo del 3 %, cuyo incumplimiento desencadenará sanciones automáticas, que no han sido definidas y que requieren la ausencia de oposición de una mayoría cualificada de Estados miembros.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Manuel de la Concha

Ha muerto mi amigo Manolo de la Concha. Conoció más venturas y desventuras que la mayoría, y las afrontó con elegancia y entereza, incluido el cáncer que finalmente acabó con su vida. 
Interesado por todo, le encantaban la historia y la economía: apenas un par de días antes de morir me llamó para charlar sobre la actual desaceleración de la actividad económica en España y en Europa y sus posibles consecuencias monetarias y financieras.

Mi último artículo en La Razón, con el título: El euro y la gente

Más allá de que sus venturas y desventuras influyan sobre la dinámica y los equilibrios políticos y macroeconómicos, ¿qué impacto tiene el euro sobre los ciudadanos corrientes?
Hasta la crisis actual, nuestros gobernantes juraban que el euro era un bien puro sin mezcla de mal alguno. Y en verdad lo parecía. Era una moneda estable en una zona de libre comercio: con ella el pequeño empresario, el agricultor y el autónomo gozaban de las ventajas de unos mercados más amplios, unos costes menores y unas contabilidades más sencillas y previsibles.

Mi último artículo en La Razón, con el título: La nueva Europa

¿Son correctas las propuestas de Merkel y Sarkozy para refundar la Unión Europea?
No, porque no abordan los problemas que la intervención política ha creado, los confunden como si derivaran de una libertad excesiva, y los pretenden resolver con aún más intervención. Es norma de los políticos el ocasionar los trastornos y presentarse después como salvadores.
¿Es imprescindible salvar el euro?
Lo imprescindible es salvar la libertad de los ciudadanos y sus bienes.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Nobel x 10

Carlos Manuel Sánchez realizó un experimento revelador en El Semanal: reunió las ideas de diez premios Nobel de Economía sobre las medidas aconsejables para salir de la crisis. ¡Eureka! Diez economistas tan sabios darán con la solución. El resultado, empero, evoca el célebre relato de Akutagawa sobre el juicio de un asesinato en el que todos los testimonios difieren…incluido el del propio muerto.
Resumo las recomendaciones.

Mi último artículo en La Razón, con el título: El juego de Europa

¿Es Alemania culpable de los males europeos?
No. Lo aseguran muchos, fuera de Alemania: allí son conscientes de los riesgos que comporta la centrifugación de los costes de las políticas económicas insostenibles, porque los contribuyentes de unos países acaban pagando la factura generada por los menos ricos y menos responsables.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Vaticano y economía

El reciente documento del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” titulado Por una reforma del sistema financiero y monetario internacional, ha sido jaleado por la izquierda, la misma izquierda que ansía arrasar con la Iglesia Católica. Su entusiasmo es comprensible.
El documento censura el liberalismo y el capitalismo, y reclama una autoridad pública mundial, un banco central mundial y un impuesto sobre las transacciones financieras. Nada nuevo en la Iglesia y nada original: muchos “socialistas de todos los partidos” se apuntarían.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Ciclos y tendencias socialistas

La coyuntura económica dibuja un inquietante escenario para el nuevo Gobierno de España. Sin embargo, puede que en la tendencia de largo plazo resida el peor legado del socialismo.
No pueden caber dudas de la acusada fase negativa del ciclo que representó la crisis, cuyas primeras señales indudables aparecieron en 2007, aunque antes ya eran más o menos visibles, y que llevó al espectacular derrumbe de la actividad económica en 2009, con caídas récord en Estados Unidos y buena parte de los países europeos.

Mi último artículo en La Razón, con el título: BCE: ¿+ o -?

Todo en los bancos centrales resulta paradójico y contradictorio. Actúan como los salvadores después de que estallan burbujas que ellos mismos han inflado. O se definen orgullosamente como instituciones independientes del poder político, cuando son criaturas del poder político, un poder que designa a sus dirigentes, y un poder ante cuyas presiones siempre acaban rindiéndose tarde o temprano.

Mi último artículo en La Razón, con el título: De luchas y peleas

El carácter agresivo del socialismo emerge con particular claridad cuando teme perder su razón de ser: el poder. Ahora aborda una triple estrategia de propaganda emocional, típica del antiliberalismo: presentarse como víctima por lo mal que es tratado por gente injusta, cruel y apocalíptica; atemorizar a la población ante el peligro que corre si vota a otro partido; e invitar a los suyos a la lucha. Me ocuparé hoy sólo de esta última.

Mi último artículo en La Razón, con el título: La famosa herencia

El frenazo registrado en la economía española durante el tercer trimestre del año, ratificado ayer por el INE con una tasa nula de variación intertrimestral, saca nuevamente a la palestra la famosa herencia que dejarán los socialistas a los populares si ganan las elecciones el próximo día 20 y forman Gobierno.

Mi último artículo en La Razón, con el título: El héroe villano

La crisis alcanzó su punto de mayor contracción a mediados de 2009. Desde entonces se produjo una doble reacción: la percepción general fue que la situación empeoraba, y las autoridades insistieron en que mejoraba gracias a su intervención. Ambas nociones eran engañosas: la economía mejora desde hace dos años, y el intervencionismo público no sólo no contribuyó a esa mejoría sino que la frenó y puede haber acabado abortándola.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Rubalcaba: de humos a costes

Una forma de analizar las ideas económicas del candidato socialista es permanecer a nivel del bochorno, y observar cómo presumen de garantes del Estado del Bienestar y el empleo los que han congelado las pensiones y alcanzado el mojón progresista de los cinco millones de parados.
Sugiero, no obstante, una dimensión complementaria: el coste. Los socialistas no son sólo pícaros buhoneros que pasean sus carromatos de pueblo en pueblo en busca de incautos a los que colocar pócimas inanes. Son más letales.

Mi último artículo en La Razón, con el título: El valor del español

El profesor Manuel Santos Redondo aborda en su reciente libro Economía de las industrias culturales en español (Ariel/Fundación Telefónica) el problema de conocer y medir el aspecto económico y empresarial de la cultura en español. Lo hace desde una triple perspectiva: la cultura dentro de la economía, las industrias culturales por sectores, y el español como activo para dichas industrias.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Cumbre del G-20: de estampas y galerías

¿Qué resultado ha tenido la cumbre del G-20?
Ninguno, como es habitual. Se trata de unos absurdos y onerosos encuentros donde quienes proponen lograr un crecimiento sostenido y equilibrado son en realidad sus mayores enemigos. Lo máximo que cabe esperar es que no hagan más daño. En todo caso, suele haber abundantes estampas para la galería, y alguna ocasión para la risa, como cuando Cristina Fernández de Kirchner imparte lecciones de capitalismo.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Multiplicar

Los viejos del lugar recordamos a Bobby Darin, que cantaba “Multiplication, that’s the name of the game”. Lo evoqué hace poco, al comprobar la cantidad de políticos de todos los partidos que repiten la fantasía multiplicadora de Keynes y sostienen que el aumento del gasto público es la solución a la crisis, porque compensa la caída en el consumo y la inversión privados: el mayor desahorro de las autoridades, al parecer, incrementa la demanda en más de lo que ha aumentado el gasto público.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Economía centrista para todos

Las principales líneas económicas del programa del Partido Popular podrían ser compartidas por la mayoría de los ciudadanos, incluyendo a los socialistas.
En la Hacienda Pública, el PP entiende la austeridad como la eficiencia y la eliminación de “gastos superfluos y duplicidades”. En el mercado de trabajo “simplificaremos la tipología de contratos laborales para reducir la temporalidad y dar expectativas de estabilidad, flexibilidad y seguridad a todos los trabajadores y empresas”.

Mi último artículo en La Razón, con el título: De cumbre en cumbre

¿Qué se juega España en la Eurocumbre de hoy?
La estabilidad de la zona euro, que requiere zanjar el caso griego e impedir su contagio.
 

¿Cómo se consigue eso?

El caso de Grecia se va a resolver como generalmente han resuelto los Estados sus deudas excesivas, a saber, no pagándolas, pero arbitrando algún sistema que pueda garantizar que en el futuro sí honrarán sus compromisos. Por lo tanto, ahora habrá una quita, posiblemente del 60 %, quizá incrementando también los plazos del pago.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Papa y democracia

En su reciente discurso en el Bundestag, dijo Benedicto XVI: “es evidente que en las cuestiones fundamentales del Derecho, en las cuales está en juego la dignidad del hombre, el principio de la mayoría no basta”. En efecto, no basta, pero ¿con qué completarlo o condicionarlo?
El Papa se hace fuerte en primer lugar distinguiendo al cristianismo de las demás religiones, porque no se apoya en el derecho religioso sino en la filosofía, la razón y la naturaleza.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Tensa espera

Los mercados cerraron la semana con una mezcla de tensión y cautela. No es bueno, lo sé, pero peor es el pánico. La inquietud se extendió de los mercados a las burocracias: el presidente del Consejo Europeo, van Rompuy, el último burócrata prescindible de la UE, comprobó hasta qué punto lo es, porque Merkel y Sarkozy lo desautorizaron, al convocar una segunda cumbre además de la de mañana domingo.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Giros Alfred

Leí el sábado en La Razón las propuestas del candidato socialista. Apuntó Esther L. Palomera que Alfred l’Écoutant va a “girar a la izquierda”, es decir, está más dispuesto que nunca a cercenar los derechos y las libertades del pueblo. Por ejemplo, los católicos verán con creciente desasosiego cómo el socialismo prosigue con sus ataques contra la Iglesia, recortando sus supuestos “privilegios” (de la Iglesia, claro, nunca de los sindicatos y demás lobbies) y hostigando a colegios religiosos.

Mi último artículo en La Razón, con el título: La deuda y el miedo

¿Por qué Standard & Poor’s ha rebajado la calificación de la deuda española?
Porque tiene los datos sobre la economía de nuestro país, a saber, que el lento proceso de recuperación registrado desde mediados de 2009 parece haberse detenido este verano; que las perspectivas de crecimiento son, por lo tanto, peores; que esto impacta negativamente sobre las cuentas públicas y sobre la banca; y que el Gobierno no ha hecho los deberes en términos de reformas y ajustes.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Bienes políticos

El desconcierto de la izquierda no se aprecia atendiendo a sus representantes más ignaros sino a los más talentosos. Felipe González defendió tras la derrota en las elecciones de mayo la urgencia de “tener proyectos claros y sostenidos de salida de la crisis que preserven valores, bienes sociales que hemos ido conquistando con esfuerzo y que pueden estar en peligro”. No hemos conquistado nada.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Trichet no trincha

Jean-Claude Trichet, que ha estado al frente del Banco Central Europeo durante ocho de sus trece años de existencia, concluyó ayer su última conferencia de prensa con algunas personal remarks. Dijo que, aunque nunca había navegado con la mar en calma, en los últimos cuatro años ha atravesado “aguas turbulentas, tormentas y huracanes inesperados”. Estas metáforas náuticas siempre son gratas para los políticos y los medios de comunicación, pero, como todas las metáforas en economía, son falsas.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Manuel Rivas: recortes y trileros

Manuel Rivas escribió en El País contra los recortes de Merkel y Esperanza Aguirre, y alabó a la presidenta argentina y a la gobernadora del Banco Central por su “discurso keynesiano frente a los trileros neoliberales”. Ya se sabe, los recortes son propios de la derecha, y si los acomete la izquierda los ignoramos o argüimos que lo hace a regañadientes. En fin. Pero para probar que los neoliberales son trileros no se le ocurrió al señor Rivas mejor idea que contrastarlos con el gobierno argentino.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Cajas: fin de etapa

 

¿Cómo cabe resumir la jornada financiera de ayer?

 Como el final de una etapa de recapitalización de nuestro sistema financiero abierta por el Banco de España el pasado febrero con el propósito de aumentar la solvencia de bancos y cajas, y dotar al sistema de una mayor solidez tras una crisis que, como dijo el gobernador, ha sido la peor de los últimos setenta años.
 
 

¿Hubo sorpresas?

 En líneas generales no.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Bastantes sacrificios

No debería haber ningún sacrificio más por parte del pueblo español, que ha padecido con enorme dureza el ajuste ante la crisis económica sin ninguna ayuda de un Gobierno cuyas medidas la han profundizado y prolongado. Ese ajuste se ha cobrado numerosas víctimas en términos de millones de parados y cientos de miles de empresas que han debido cerrar. Ya son bastantes, ya.
Pero cuando el Rey habló ayer de “bastantes sacrificios”, evidentemente se refería a que en el futuro habrá más.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Mareas y mareos

El entusiasmo de la izquierda con las movilizaciones en la enseñanza no tiene límites. “Marea verde”, la llaman y, como son daltónicos, no perciben nada extraño en que se desaten con furia en Madrid pero no en Andalucía, contra Esperanza Aguirre pero no contra José Antonio Griñán, ni contra Smiley, principal responsable del mayor de los recortes docentes y no docentes, el de los sueldos de los funcionarios. Dos características del fascismo, como es sabido, son la mentira y la intolerancia contra el diferente.

Mi último artículo en La Razón, con el título: G-20 + BCE = volatilidad

¿Qué señales lanzaron el G-20 y el Banco Central Europeo? Los ministros de Economía del G-20 emitieron un comunicado en el que se comprometían a dar “una respuesta conjunta y decidida a los nuevos desafíos que afronta la economía mundial” y a “tomar todas las medidas necesarias para preservar la estabilidad del sistema bancario y de los mercados financieros”. Aseguraron asimismo que “harán todo lo posible para que los bancos tengan los niveles de capital adecuados”.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Apretones Alfred

Isabel Gemio entrevistó el sábado en Onda Cero al candidato socialista. Dado que resulta bastante evidente que el Impuesto de Patrimonio no lo pagan los ricos, a pesar de lo que dicen los socialistas, Alfred l’Écoutant intentó la cabriola de argumentar que el Impuesto está mal pero está bien. Como no castiga a los ricos, está mal, y Smiley y sus secuaces, en fin, han intentado hacer algo con las Sicav, no acabar con ellas, claro, pero sí regularlas más, y Alfred no descarta “darles un segundo apretón”.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Riesgo de frenazo

                La radiografía de la economía española en la actualidad se resume en estas tres palabras: riesgo de frenazo.
Lo primero que preguntaría una persona desavisada sería: “¿frenazo? ¿Cómo es posible? ¿No estaba ya frenada nuestra economía? ¿No hemos estado continuamente en recesión, y además cada vez peor?”. Y la respuesta es: no.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Deuda insostenible

¿Cómo puede calificarse la situación de la deuda pública española?
Comparada con otros países, su dimensión con respecto al PIB no es alarmante: el problema estriba en que, como la recaudación se ha derrumbado por la crisis y el gasto no ha sido controlado, la deuda ha crecido de manera acusada, y ese perfil de crecimiento resulta probablemente insostenible en el tiempo.
 
 

¿Están las autonomías peor que las demás Administraciones Públicas?

En términos relativos, sí.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Socialismo y aulas

He tenido la oportunidad de leer “Hijos de la Logse”, que Francisco Robles publicó hace un par de años en la Editorial Toro Mítico. Es un libro inquietante, por lo que cuenta y por lo que permite pronosticar.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Camelos y motosierras

Según Alfred l’Écoutant, derechas e izquierdas “nos distinguimos por cómo nos gastamos el dinero, por la justicia social que tratamos de imprimir a nuestras acciones…lo que es de izquierdas es dirimir los objetivos de gasto en función de los sectores más débiles, recaudar ingresos tratando que paguen más quienes más tienen y ordenar los gastos para que estos llegue a quienes más lo necesitan”. Vamos: de cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Courcelle-Seneuil

Igual cree usted por el título de este artículo que la sección de Opinión ha caído en manos de desequilibrados incapaces de utilizar con decencia el teclado. Hace siglo y medio, en cambio, cualquier lector habría dicho: ah, claro, el famoso economista francés. Entonces Francia era no sólo una potencia intelectual sino además un centro de pensamiento liberal, circunstancias ambas sorprendentes hoy.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Galería de retratos austeros

¿Cuál es el objetivo del acuerdo prespuestario/constitucional PSOE/PP?
Esencialmente, brindar una imagen de seriedad, disciplina y austeridad. La crisis ha revelado la enorme irresponsabilidad de nuestras autoridades, que han hecho lo contrario de lo que había que hacer, y lo contrario de lo que hicieron empresarios y trabajadores: expandieron el gasto. Dado el derrumbe de la recaudación, explotó el déficit y la deuda en un ritmo tal que pone en cuestión su sostenibilidad.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Jáuregui, otro más

Ramón Jáuregui es otro veterano de la izquierda al que no ha beneficiado la proximidad de Smiley. Dos casos anteriores e interesantes fueron Gregorio Peces-Parba y Santiago Carrillo. Ambos están identificados con los valores de la transición. Peces-Barba era buen símbolo socialista, era un hombre de la Constitución y la convivencia. Pero bastó que se acercara a Smiley para que se pensara en él como el que dividió a las víctimas del terrorismo y el que hostiga a la Iglesia católica. Quizá por eso parece más disgustado.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Cosmética austera

Desde Berlusconi hasta Cospedal, todo el mundo político parece decidido a recortar gastos. No será seguramente un recorte drástico, pero recuerdo que la reacción de los medios ante las medidas anunciadas por Cospedal al tomar posesión a finales de junio fue interesante. Para los que simpatizan con ella, la presidenta de Castilla-La Mancha dio un ejemplo de austeridad. Para los medios críticos, lo que propuso fue poco y malo: “Elimina tres organismos de control con un ahorro simbólico”. A ambos cabe matizarlos.

Mi último artículo en La Razón, con el título: "¡Insolventes!"

Mientras las autoridades intentan arreglar los problemas financieros que ellas mismas crean, otro francés perpetra un panfleto contra la libertad, aunque desde una perspectiva diferente de Indignaos. De entrada, ¡Insolventes! no está firmado. Su autor dice que es un sexagenario que vive “exiliado” en Vietnam pero que tenía en Francia una vida normal, “condicionada por todas las tentaciones del consumismo salvaje, intrusivo, imperativo”. El culpable es el “sistema…le interesa hacernos consumir de todo y cualquier cosa”.

Mi último artículo en La Razón, con el título: El gran masturbador

Usurpo el título de Dalí para observar que el poder nos arrebata la libertad, pero en el sexo parece hacer lo contrario. En realidad, hace lo mismo de modo más insidioso. Cuando vemos los talleres masturbatorios que han promovido los socialistas, y percibimos la frivolidad con la que tratan el sexo desprovisto de toda connotación moral, podemos caer en la tentación de reírnos, como si se tratara de payasos. No son payasos.

Mi último artículo en La Razón, con el título: "Reacciona"

Así como Hessel nos conmina a indignarnos, varios autores, prologados por este mismo acumulador de tópicos, nos exigen: “Reacciona”. Les gusta dar órdenes, se ve. Les gusta menos pensar con precisión, porque asombrosamente repiten el mismo diagnóstico: nuestros problemas se deben a que “se instauró el mercado libre” (J.L.Sampedro), “no se ha regulado nada” y los valores “se sustituyen por el mercado” (F.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Políticos europeos rescatados

¿A quién beneficia el nuevo rescate a Grecia?
A los políticos. En primer lugar los griegos, responsables del desaguisado, obtienen un segundo balón de oxígeno. Pero también ganan los políticos europeos, cuya imagen mejora.
 
 

¿Se ha salvado el euro?

No puede hablarse de salvar el euro como si se tratara de salvar nuestra vida o nuestros bienes. El euro no fue elegido por los ciudadanos sino impuesto por sus gobiernos, que es lo que siempre sucede con el dinero.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Demagogias Alfred

El candidato socialista, Alfred l’Écoutant, ha brindado nuevas muestras de demagogia. Aseguró que el plan italiano de pagar 10 euros por consulta y 25 por visita a urgencias sin ingreso es “injusto socialmente”. No aclaró (como tampoco lo hace el PP) si le parece socialmente justo aumentar aún más los impuestos sobre los ciudadanos para pagar la sanidad pública. Eludió su responsabilidad como secuaz del gobierno de Smiley, y dijo que ahora sí “se le podrá reclamar a la banca lo que no pudo hacerse en plena crisis”.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Resultados de los test de estrés

¿Cómo interpretar los resultados de los test de estrés?
En cierto sentido son mejores de lo esperado: nadie preveía un número de suspensos por debajo de una docena, y al final han sido sólo ocho sobre 90 (o nueve si se incluye el banco alemán Helaba, que se retiró). Ahora bien, esa misma cifra puede animar la expectativa recelosa de que se repita el desenlace insatisfactorio de las pruebas de 2010, cuando fallaron pocas entidades y al cabo de un tiempo se comprobó que los criterios habían sido demasiado laxos.

Mi último artículo en La Razón, con el título: 2 x 15-M

Mientras los indignados siguen ensayando para un futuro que se les promete venturoso, se extienden dos equívocos sobre su naturaleza. Uno, que recoge la derecha, es que el 15-M refleja la situación social y no política: no están en contra de Barbie ni del PP, sino contra Smiley y su “neoliberalismo”. Por eso algunos dirigentes del PP se han mostrado comprensivos con el movimiento.

Mi último artículo en La Razón, con el título: El milagro de P.: paro, impuestos, y votos

¿Alguien creía que Alfred l’Écoutant tenía de verdad la solución al paro? Era obviamente mentira. Un Gobierno sectario e intervencionista, que ha subido los impuestos y ha contribuido a crear multitud de parados, ¿cómo iba a generar medidas que se tradujeran en empleo y prosperidad para una sociedad de mujeres y hombres libres? No podía ser. Y no fue.
La supuesta novedad de Alfred es más de lo mismo: ante el fracaso de las recetas intervencionistas propuso… más intervencionismo.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Segunda ronda de los test de estrés

¿Para qué se hacen los tests de estrés?
Para reforzar la confianza en el sistema bancario: se supone que los bancos que aprueban el test son sólidos y están preparados para superar contingencias críticas.
 
 

¿Cuáles han sido sus resultados hasta hoy?

Las pruebas se han hecho sólo una vez, hace un año, y muy pocos bancos fallaron. Sin embargo, después se comprobó que los criterios habían sido poco estrictos, cuando en Irlanda bancos que habían aprobado se hundieron.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Pensiones mínimas

Smiley nunca se cansa de repetir: “hemos subido las pensiones mínimas”. Insistió en ello hace pocos días en el debate sobre el Estado de la Nación. Parece que nadie sensible objetaría a tanta generosidad. Diestro en la propaganda, como todo buen líder socialista, pretende vender la visión progresista del cuidado de los más débiles, pero, como siempre, oculta el despojo del conjunto. Los socialistas nunca son generosos con su propio dinero, sino con el ajeno.Tiempo atrás, Luis M.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Valores empresariales y recuperación económica

La economía española se va a recuperar, de hecho se ha recuperado en cierta medida desde la mayor caída de nuestra historia después de la Guerra Civil, que tuvo lugar a mediados de 2009. El Gobierno, pues, no miente cuando dice que mejoramos. Miente cuando asegura que lo hacemos merced al benéfico influjo de Smiley y sus secuaces. Eso no es verdad, porque los socialistas en esencia no han hecho nada para ayudar a España a salir de la crisis, más bien han hecho mucho y malo para profundizarla y prolongarla.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Derechos en peligro

¿Cómo cabe interpretar la actitud del Gobierno al intentar impedir que los profesionales puedan trabajar y a la vez cobrar su pensión?
Como una nueva violación de derechos de los ciudadanos, revelador aunque aparentemente paradójico resultado de un Gobierno que todo el rato se ufana por haber extendido los derechos de los españoles.
Pero si un jubilado decide trabajar ¿es lógico que cobre algún otro ingreso profesional además su pensión?
Sí. La decisión de trabajar debería ser libre e individual.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Balones Smiley

¿Cómo definió el presidente su papel ante la crisis?
Se dedicó a echar balones fuera. Afirmó que no tuvo ninguna responsabilidad en la crisis, y que él ha contribuido a mejorar la situación. Ambas pretensiones son falsas, porque el Gobierno, antes y después de la crisis, hizo lo que no había que hacer: aumentar el gasto público y los impuestos, por un lado, y no liberalizar la economía española, por otro.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Jáuregui listo

En una de las declaraciones más interesantes y reveladoras que he podido leer en los últimos tiempos, afirmó el ministro de la Presidencia que la idea de que podemos resolver problemas bajando impuestos “es para tontos”. Añadió Ramón Jáuregui que la defensa de unos impuestos menores es “una simplificación engañosa y las más grande de las mentiras”.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Smiley frente al espejo

La economía española llega al debate sobre el estado de la Nación en una situación apurada y también curiosa. Los apuros son evidentes. La sacudida del año 2009 fue tan grave que hay que remontarse hasta la Guerra Civil para encontrar una caída análoga en el nivel de la actividad económica. Después, la situación ha ido menos mal y un poco bien, pero aún no es suficiente para reducir el paro.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Grecia

¿Por qué es grave la situación de Grecia?
Porque sus gobernantes expandieron el gasto público por encima de los ingresos, hasta llegar a niveles de deuda pública del entorno del 150 % del PIB, y no hicieron las reformas liberalizadoras necesarias para que el país crezca.
 
 

¿No pasa algo parecido en Japón?

Las autoridades japonesas también emprendieron políticas intervencionistas que detuvieron el crecimiento, pero la situación es diferente por dos razones. Una, la deuda japonesa está principalmente en manos de ciudadanos japoneses.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Capital y giros

Los manifestantes marcharon el domingo contra el capitalismo. El líder del PP en Extremadura, José Antonio Monago, declaró: “No soy de izquierdas, pero he hecho un giro al centro”. En el fondo, coinciden. Dirá usted: ¿cómo van a coincidir un político del Partido Popular y los enemigos del capitalismo? Veamos.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Irresponsabilidad fiscal

¿Por qué aumenta tanto la deuda pública?
Porque los gobernantes, por temor a perder legitimidad política, no han procedido ante la crisis igual que los ciudadanos y las empresas: recortando el gasto para ajustarlo a unos ingresos menguados. Entonces, al derrumbarse la recaudación, explota el déficit y por tanto la deuda.
¿Cabe distinguir entre colores políticos?
No. El apogeo de la irresponsabilidad es tristemente compartido por todos los partidos políticos y los tres niveles de la Administración.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Trato legal

La Mesa del Congreso rechazó la petición del Gobierno, y no habrá vía de urgencia para tramitar el “Proyecto de Ley Integral para la Igualdad de Trato y la No Discriminación”. No han sido pocos, desde luego, los que han criticado el proyecto y han señalado sus gravísimas deficiencias: su ataque a la libertad, especialmente a la libertad de educación, castigando fiscalmente a las familias que quieren enviar a sus hijos a colegios que separan por sexo, y a la libertad de prensa, por su vocación inquisitorial sobre los medios de comunicación.

Mi último artículo en La Razón, con el título: El sabor del pastel

¿Qué ha sucedido con la reforma de la negociación colectiva?
Lo que cabía esperar: el Gobierno ha pasteleado intentando contentar a todos y mantener los privilegios sindicales. Al final ha frustrado a los millones de parados que ocasiona el intervencionismo laboral. El sabor exacto del pastel aún no es conocido: habrá modificaciones, pero no de fondo.

Como la historia democrática de nuestro marco laboral se ha hecho pasteleando ¿podemos estar satisfechos porque al menos se ha hecho algo?

No está claro.

Mi último artículo en La Razón, con el título: El verbo de Alfred

Al iniciar su roadshow como candidato, o lo que sea, a las primarias socialistas, Alfred l’Écoutant declaró: “Creo saber qué necesita España”. Me impresionó el verbo necesitar. Dirá usted: el delirio realmente arrogante es creer saber. En efecto, nadie puede conocer necesidades colectivas indefinibles y contradictorias, y al pensar que él lo sabe revela la clásica soberbia colectivista. Ese antiliberalismo fundamental presidió sus declaraciones desde entonces.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Entre el bloqueo y el pastel

¿Es indispensable reformar la negociación colectiva para crear empleo?
No. España creó millones de empleos desde 1993 con el actual marco legal. Es más importante reducir los costes que imponen la política y la legislación, en términos de impuestos, cotizaciones a la Seguridad Social, y numerosas regulaciones.

¿Ayudaría la reforma a crear empleo?

Sí, porque una causa principal del paro en España es la rigidez de nuestro mercado laboral, y en esa rigidez es importante la negociación colectiva.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Tartamudo Smiley

Al camelo de que han perdido las elecciones por culpa de la crisis, Smiley y sus secuaces han añadido un segundo y viejo argumento: la comunicación, otro chasco hijo de la arrogancia. Razonan así: somos el pueblo; si el pueblo no nos vota, esto no puede ser porque se identifique con otro partido y mucho menos puede ser porque cuestione el trabajo del Gobierno, lo que es imposible siendo un gobierno socialista y en consecuencia del pueblo.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Antipatriotas

Los organismos internacionales saludaron la irresponsable política económica de los socialistas. Decían que no pasaba nada y que no iba a haber crisis alguna. Una y otra vez Smiley se ha escudado en su opinión para justificar las fechorías del Gobierno español. Y ahora, maldita sea, le dan la espalda. Todos ellos. El último, la OCDE, cuyo informe semestral acaba de asegurar que el paro no caerá al nivel de 2007 (8,6 %) hasta el año 2026 (8,9 %), nada menos.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Economía y elecciones anticipadas

Los políticos de todos los partidos, sea que estén en el Gobierno o en la oposición, tienden a pensar que son indispensables para la prosperidad general, y que el crecimiento económico es una variable completamente dependiente de la política. De ahí que el Partido Popular, con Barbie a la cabeza, insista en que los socialistas deben marcharse y convocar elecciones anticipadas. Añaden que la economía sólo se recuperará si hay elecciones, y ganan ellos, claro.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Smiley y crisis

El presidente extremeño Guillermo Fernández Vara, el único candidato socialista autonómico que puede seguir gobernando, formuló ayer en “Herrera en la Onda” en Onda Cero una pregunta: si la crisis castiga a los gobernantes, si el PSOE pierde por el paro ¿por qué no pierde el PP en Murcia? En efecto, el paro ha subido en toda España y la crisis no sirve para explicar el desastre de Smiley y sus secuaces, por más que se aferren a esta explicación desesperadamente para eludir sus responsabilidades.

Mi último artículo en La Razón, con el título: FMI después de DSK

Tras la dimisión de Dominique Strauss-Kahn se habla de quién ha de dirigir el Fondo Monetario Internacional y, lamentablemente, no del cambio en la política que DSK había impreso al FMI. El antiguo economista jefe del Fondo, Raghuram Rajan, escribió en el Financial Times que la solución pasaría por impedir que un político, europeo o no, se instale en Washington al frente del FMI; él prefiere a “tecnócratas carismáticos”.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Tranquilos y tensos

Encaramos el final de la campaña con las encuestas terminadas y las estrategias perfiladas. Barbie y su banda apuestan por la tranquilidad, que les ha dado buen resultado hasta ahora. Si mantuvieran ese amable laconismo y esa pasividad después de sus victorias electorales, mejor nos iría. Temo, empero, que en cuanto ocupen poltronas se desvivirán por hacernos felices quitándonos la libertad y el dinero, igual que los socialistas.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Strauss-Kahn

¿Quién es Dominique Strauss-Kahn?
Hasta ayer era un destacado caradura del socialismo francés que estaba utilizando su cargo de director gerente del Fondo Monetario Internacional como plataforma de lanzamiento para su candidatura a la presidencia de Francia. A partir de ahora, si se confirma finalmente la acusación de agresión sexual, puede abandonar su cargo, dejar de ser candidato y pasar a ser un integrante más del grupo de políticos y burócratas que utilizan su poder para abusar de mujeres, becarias, jóvenes, subordinadas, trabajadoras de la limpieza, etc.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Por qué crecemos

La cifra del 0,3 % intertrimestral del INE, una décima más que la estimada por el Banco de España, ha suscitado incredulidad. No veo por qué. El crecimiento puede llamar la atención porque coincide con una fuerte caída del empleo, precisamente un dato que sorprendió a los analistas y que es raro que se mantenga por mucho tiempo. Pero no es sorprendente que crezcamos. La economía española se frenó en 2007, se derrumbó en 2008 y alcanzó el mínimo a mediados de 2009. Desde entonces las cifras del PIB fueron cada vez menos malas.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Indignados están

Domingo Soriano criticó en Libertad Digital que Informe Semanal de TVE saludara con entusiasmo “los más viejos y nobles ideales del ser humano” a propósito de Stéphane Hessel, que aseguró que el comunismo era “un pensamiento social ambicioso”. Comprendo su crítica ante este elogioso trato al sistema más criminal que nunca haya sido perpetrado contra los trabajadores en toda la historia. Me ha interesado especialmente el motivo de la indignación de Hessel en Indignaos, que ha vendido dos millones de ejemplares.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Negociación colectiva y mercado libre

Todo indica que la historia de las reformas laborales en nuestro país se repetirá ahora con la de la negociación colectiva. Es decir, habrá demoras y pasteleos para que al final la montaña dé a luz un ratón. Es la regla que obedece al hecho de que ningún gobierno quiere pagar el real o supuesto coste político de la libertad, particularmente en ese mercado.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Inocente Smiley

Desde Tenerife, Smiley resumió la estrategia de los socialistas para el próximo año. Hasta ahora la intoxicación estribaba esencialmente en aleccionarnos sobre la enorme suerte que tenemos porque gobierna la izquierda: si gobernara la derecha habría “más recortes sociales”. En cambio, con Smiley y su banda al frente estamos mejor cuidados. Ahora van a subrayar otra cálida ficción: “La crisis no la hemos generado nosotros, pero a nosotros nos ha tocado gestionarla…combatimos el paro que no generamos”.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Agrupémonos pocos

 Los sindicatos, con el apoyo de la izquierda, supuestamente los genuinos representantes del pueblo, convocaron a los trabajadores a celebrar el 1º de mayo en Valencia y en toda España. Dirá usted: con cinco millones de parados las calles se habrán llenado de manifestantes. Pues no. La gente se quedó en casa, como siempre, y los sindicatos, una vez más, no pudieron movilizar ni a sus propios liberados.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Contrastes sumergidos

El Gobierno quiere aflorar una economía que está sumergida por culpa del Gobierno: una economía libre daría lugar a que se sumergiese una minoría de criminales y no cientos de miles de trabajadores y empresarios; pero una economía con casi cinco millones de parados no es libre. El Gobierno quiere que se vea que está haciendo algo para que la ocupación se recupere cuando buena parte de lo que ha hecho ha servido para profundizar y prolongar la crisis.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Comisarios porteños

Dijo Mario Vargas Llosa en mi Buenos Aires querido: “los comisarios políticos han reemplazado en la vida moderna a los inquisidores de antaño”. Así es, en efecto, y en la Argentina pudo apreciarse la variante democrática del totalitarismo que lleva a la coerción y la difamación sectaria. Hubo piquetes a la puerta de su hotel. Pero también Aníbal Fernández, Jefe de Gabinete y hombre fuerte de la banda kirchnerista, declaró sobre el Nobel y sobre Fernando Savater, asimismo crítico con las autoridades: “Me parece horrible lo que hacen.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Ni para nóminas

El derrumbe de los impuestos municipales, en particular los derivados de la actividad inmobiliaria, ha expuesto a la luz pública la penuria hacendística de muchos ayuntamientos españoles. Más de una vez hemos escuchado a munícipes quejarse así de sus arcas exangües: “no tenemos ni para pagar las nóminas”. El argumento es eficaz, porque lo más importante son los trabajadores, y el gasto público debería proteger a las personas que sólo tienen un salario para vivir.

Pido disculpas a todos los que se sintieron ofendidos por mi último artículo sobre los niños robados, publicado el martes pasado aquí en LA RAZÓN. Lamento y protesto porque algunos han dado a entender que yo negaba la posibilidad del robo de ningún niño, con lo que se facilitaba mi retrato como un fanático cruel e inescrupuloso, algo que parecía incuestionable dados los casos concretos y demostrados de esta clase de robos. Algunos se precipitaron a apuntarse a ese carro: a quejarse, con toda razón, y me disculpo ante ellos, pero también a insultarme. Para cualquiera que me conozca y me haya leído, resultaba claro que no podía ser esa mi intención. Quiero presentar tres defensas. Primero, de las víctimas. El robo es un delito identificado desde hace milenios: es apoderarse con ánimo de lucro de lo que es ajeno por medio de la violencia. Si, además, lo ajeno es un niño, el delito es gravísimo y sus víctimas deben ser amparadas. Segundo, defiendo a la Iglesia Católica, injustamente acusada de perpetrar miles de actos tan inmundos: tal era el fondo de mi artículo, que mantengo. Tercero, defiendo la adopción, una institución doblemente generosa, por parte de quien cede y de quien adopta una criatura. Temo que un resultado indeseable de los procesos contra estos robos sea la descalificación genérica de la adopción. Pienso que es muy importante distinguir entre la adopción y el repugnante hecho del robo de niños.

(Paréntesis sólo para internautas, porque fue en la red donde el insulto y la difamación alcanzaron sus mayores cotas. En una bonita muestra de la vieja teoría de las consecuencias no deseadas, la campaña dio como resultado un notable incremento de mis seguidores. Muchas gracias.)

 

Mi último artículo en La Razón, con el título: Más tipos

La subida de tipos de interés del Banco Central Europeo ha suscitado reacciones casi unánimes en contra. La corrección política insistió en que eso “encarecerá el dinero” y en consecuencia habrá menos renta, menos consumo, menos inversión y menos crédito. Curiosamente, hay tres cosas que no han dicho. Primero, que los tipos bajos fueron una causa fundamental de la burbuja y por tanto de la crisis.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Niños robados

Hemos visto muchas noticias sobre el “robo de niños”, con un mensaje claro: personas malvadas, en general monjas y curas católicos, se dedicaron a robar niños, un auténtico horror. Pero, un momento, señora: ¿usted se dejaría robar un hijo? Es imposible. Entonces, ¿cómo pudieron tantos niños ser robados? Respuesta: no hubo tales robos. Ninguna madre consiente que su hijo sea robado. Sospecho que ha sucedido otra cosa.

Mi último artículo en La Razón, con el título: K.O. y O.K.

La columna Lex del Financial Times afirmó esta semana que los países de la península ibérica son tan opuestos económicamente que el resultado es el siguiente: Portugal, K.O., España, O.K. El Gobierno habrá saltado de alegría: después de todo, no hace otra cosa que decir lo mismo. El diferencial de las respectivas deudas es favorable evidentemente a nuestro país, como lo es el crecimiento, débil a un lado de la frontera y negativo al otro.

Mi último artículo en La Razón, con el título: El pato Smiley

En ausencia de crisis, y si las encuestas pronosticaran un triunfo espectacular del PSOE en las elecciones de 2011 y 2012, ¿usted cree que Smiley habría anunciado su retirada? Pues eso. Smiley se marcha porque el escenario es el opuesto y porque ha pensado que no hay tiempo para que la recuperación económica y un posible desenlace exitoso de la negociación con ETA le ayuden a superarlo. Pero no quiere ser un lame duck, un pato cojo que simplemente aguarda su reemplazo, sino un pato abnegado en su sacrificio y heroico en su lucha en favor de la patria y del partido.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Caja, otra vez

 No sabemos cómo terminará el culebrón de la CAM, pero sí sabemos que ha vuelto a suceder: en el sistema financiero más sólido del mundo, que diría Smiley, tiembla otra vez una caja de ahorros y tiemblan otra vez nuestras carteras por lo que pueda costarnos. En esta oportunidad son palabras mayores: la entidad alicantina es la cuarta caja de España y ocupa la octava posición entre los grupos financieros de nuestro país. Es probable que no termine intervenida en toda regla, pero eso no quiere decir que no estemos ante una suerte de nacionalización.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Viglietti y miedo

 El célebre cantante uruguayo Daniel Viglietti declaró a “El País” que hay un lugar del mundo que “se desliza hacia el miedo”. Un lugar asolado por el “fascismo populista”. En páginas de información, Catalina Serra se deshizo en elogios al artista: “El cantautor que con su guitarra virtuosa pero humilde como él y sus letras directas y poéticas ha puesto la banda sonora a las aspiraciones de justicia y libertad de muchos pueblos de allá y de acá”. Pues claro, dirá usted.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Abril en Portugal

Cuatro puntos sobre Portugal y vecinos. Primero, la crisis portuguesa fue producida por el intervencionismo. No hubo allí burbuja inmobiliaria aunque sí endeudamiento privado y público; sin reformas liberalizadoras, la economía se estancó y el gasto público creció hasta hacerse insostenible.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Comillas raras

Titular de El País: ‘La Complutense investiga la “profanación” de una capilla’. Se refiere a la capilla del campus de Somosaguas, en cuya Facultad de Económicas soy profesor desde hace más de treinta años, y que como es sabido fue invadida por unos individuos que se desnudaron y besaron en el altar, al grito de ‘Contra el Vaticano poder clitoriano’ o ‘Menos rosarios y más bolas chinas’.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Pastel del bueno

Las reformas laborales en nuestro país han sido pasteleos motivados por el miedo a la libertad y por la necesidad de los partícipes de eludir responsabilidades o salvar la cara. Sin embargo, la evidencia del excesivo e ineficiente intervencionismo en el mercado laboral es tan abrumadora que los pasteleos han ido a grandes rasgos en una dirección que no empeoraba el contexto anterior. Algo parecido sucederá ahora con la negociación colectiva, un disparate monopolístico de ardua justificación.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Delirios Smiley

Smiley puso nuevamente a prueba nuestra capacidad de asombro al declarar: “merece la pena presidir un Gobierno que ha hecho leyes para que seamos más libres”. La primera hipótesis es que se trata de un problema de salud. Según el DRAE, el delirio es una “confusión mental caracterizada por alucinaciones, reiteración de pensamientos absurdos e incoherencia”. En principio, encaja. Las medidas propiciadas por los socialistas son contrarias a la libertad, desde la subida de los impuestos hasta la prohibición de fumar.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Salarios y productividad

Como los políticos de la Unión Europea están lejos, no los vemos aquí hasta en la sopa, y sobre todo no nos fastidian directamente, fantaseamos con que son mejores que los nuestros. En realidad, son todos bastante parecidos, y todos están dispuestos a quitarnos la libertad y el dinero, por nuestro bien. El problema es que su juguete, el Estado intervencionista, intrusivo y redistribuidor, puede romperse si no hay crecimiento, es decir, la legitimidad de su coacción puede verse cuestionada cada vez más por la ciudadanía.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Farsa ONU

Las Naciones Unidas y sus siempre antiliberales burocracias han cobijado a los enemigos de la libertad desde su fundación, y numerosos totalitarios han campado allí a sus anchas. No es casual que Smiley se entusiasme cuando habla de “Naciones Unidas” –acostumbrado a no respetar la propiedad ajena, le ha quitado el artículo. Un reciente documento del Consejo de Derechos Humanos de la ONU lleva por título: “Report of the Working Group on the Universal Periodic Review. Libyan Arab Jamahariya”. Sí, sí, es sobre Libia.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Curioso liberalismo

Apenas pasado el centenario de Ronald Reagan es de justicia reconocer que Estados Unidos atesora una relevante tradición económica liberal, de la que el carismático presidente y ex actor apodado Gipper fue un representante señero. Pero eso no debe tapar la otra tradición, la intervencionista, vigorosa antes, durante y después de los años reaganianos. Mi amigo Pedro Fraile me facilitó un interesante documento que repasa la historia de los rescates económicos en EE UU con dinero público (“History of U.S. Gov’t Bailouts, www.propublica.org).

Mi último artículo en La Razón, con el título: Libios raros

Estos gobernantes libios son gente muy rara. Por ejemplo, la prensa progresista llama de forma unánime a Gadafi “dictador”, “tirano” o lindezas parecidas. Pero lo llama así hoy. Hasta antes de ayer era sólo “el líder libio”.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Empleo y Alfred

El vicepresidente Alfred l’Écoutant dijo esta semana en Mérida: “La gente espera de nosotros algo más que insultar a Rajoy”. O sea que el insulto lo da por descontado. A continuación repitió que el PP es un partido de “malos rollos” y los socialistas, en cambio, están “con todos”. Dirá usted: que los sectarios se presenten como pluralistas es el no va más. Se equivoca, porque fue a más.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Confusión progresista

Juan José Millás no sabe a qué atenerse, porque, según escribió en El País: “De las declaraciones de los dirigentes del PSOE se deduce que ser de izquierdas pasa ahora mismo por adoptar decisiones políticas de derechas”, y apunta la posibilidad de “soluciones económicas de izquierdas para salir del lío en el que nos ha metido la derecha ecuménica”. Esto último es un error, porque ha habido crisis en países con gobiernos de todo tipo.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Rumasa, otra vez

Rumasa nuevamente en crisis. Pero la historia, dijo Marx, se repite la segunda vez como farsa, y ahora estamos asistiendo a una doble farsa: la maldad peculiar atribuida a las empresas y la mitificación del pasado. Ignoro qué sucederá con la Nueva Rumasa y también ignoro si allí ha habido mala suerte, mala gestión o directamente delitos.

Mi último artículo en La Razón, con el título: Socialismo difícil

La malquerencia afecta al progresismo. Estalla una crisis económica, atribuida a la libertad y sus instituciones, como la propiedad privada y el mercado. Los gobiernos intervienen para garantizar nuestra prosperidad. Y acto seguido los ciudadanos hacen caso omiso de las prédicas antiliberales, y votan en contra de los gobiernos que aumentan el gasto público y los impuestos.