Guerra, culpa y negligencia
Guerra, culpa y negligencia.
Guerra, culpa y negligencia.
El ciudadano es privado de su presunción de inocencia. Y esa presunción se le supone al poder político.
Las autoridades se esfuerzan en eludir el coste político que les representaría admitir que son ellas las culpables de la inflación, y no el pollo, ni Putin.
Ha habido sanciones económicas tanto de gobiernos como de empresas privadas.
Si no hay mercados libres, entonces sí que la economía está realmente controlada por los poderosos.
La vicepresidenta, Yolanda Díaz, declaró que es necesario “explicarle a la gente con valentía” la importancia de los impuestos.