Márgenes que no fallan
Es que no fallan, señora. Sube la inflación y los estupendos de siempre se apresuran a señalar al chivo expiatorio: los márgenes empresariales.
Es que no fallan, señora. Sube la inflación y los estupendos de siempre se apresuran a señalar al chivo expiatorio: los márgenes empresariales.
Caen bancos, pero no los clásicos argumentos antiliberales.
Se les asegura a los empresarios que la sociedad está indignada con ellos. Muchos se lo creen.
En «Dos años de vacaciones» argumenta como Smith: el Estado de naturaleza no convoca necesariamente a la brutalidad antisocial sino al revés.
El capitalista no busca ganancias «frente» a las de la sociedad, porque no puede obtenerlas sin que la sociedad gane.
La gran empresa fundada por Rafael del Pino integra ahora la lista de los odiados por el pensamiento único.