Desigualdad y externalidad
No hay ninguna razón moral para condenar la desigualdad de la riqueza de mi vecina, ni para reclamar su disminución coercitiva, salvo la envidia.
No hay ninguna razón moral para condenar la desigualdad de la riqueza de mi vecina, ni para reclamar su disminución coercitiva, salvo la envidia.
Mientras el PP implota y los demás sonríen, conviene repasar tópicos antiliberales.
Ciencia, política y equilibrio en la salud.
Es posible que, tras el varapalo de Castilla y León, la izquierda reconsidere alguno de sus dogmas.
En las elecciones de ayer en Castilla y León perdieron los grandes y ganaron los pequeños.
La sana envidia no es envidia, igual que la mentira piadosa no es mentira. La consciencia de ambos vicios ilumina el contraste moral entre la libertad y la política.