Sana envidia y mentira piadosa
La sana envidia no es envidia, igual que la mentira piadosa no es mentira. La consciencia de ambos vicios ilumina el contraste moral entre la libertad y la política.
La sana envidia no es envidia, igual que la mentira piadosa no es mentira. La consciencia de ambos vicios ilumina el contraste moral entre la libertad y la política.
El intervencionismo no castiga especialmente a los fuertes sino a los débiles.
La película presenta a Eleanor Marx como abanderada de los trabajadores y del feminismo.
Se ha retratado al “poeta maldito” como un enemigo del capitalismo. La cuestión, empero, no está tan clara.
Los románticos que abomina son los suyos, son los de «Las flores del mal», paralela a «Fervor de Buenos Aires».
Los Gobiernos a menudo simulan tener límites muy estrictos a la hora de intervenir y gastar.