Había una vez un banco central
Los bancos centrales se hacen publicidad, pero rara vez en forma de cómic.
Los bancos centrales se hacen publicidad, pero rara vez en forma de cómic.
La propuesta populista de reducir la jornada laboral a 4 días no salió adelante, pero no fue un fracaso político.
Si tuviéramos que presentar al Gobierno una lista de deberes económicos para el año próximo: ¿qué le diríamos?
Si acabamos por pensar y sentir que reinas y reyes son en verdad como nosotros, la culpa, en parte, también es nuestra.
Las consecuencias nocivas del crédito barato y el mayor gasto público suelen ser ignoradas.
El antiliberalismo practica un doble truco a propósito de los impuestos. Por un lado, asegura que es bueno subirlos. Y, por otro lado, proclama que no es posible bajarlos.