De la Madre Teresa a la Agencia Tributaria
Lo que el Estado hace realmente no se puede explicar porque abrigue impulsos caritativos, justos y solidarios.
Lo que el Estado hace realmente no se puede explicar porque abrigue impulsos caritativos, justos y solidarios.
El desprecio hacia la Edad Media tiene que ver con la hostilidad hacia la Iglesia y con la consolidación del poder del Estado.
No es casualidad que los bancos sean mucho más propensos a las crisis que las compañías de seguros.
Muy importante ha de ser un personaje literario para convertirse en adjetivo. Así ha sucedido con “robinsón”.
En la portada de El País vi una foto y un texto que aludía a los “niños de la llave”, es decir, los niños cuyos padres no pueden recogerlos al salir del colegio, porque tienen que trabajar.
Tres profesores descubrieron que la coacción del Estado da la felicidad.