Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Cuotas y justicia social
Nueve países de la UE se manifestaron en contra de una posible imposición de cuotas femeninas en los consejos de administración de las empresas.
La politización de las cajas de ahorro fue una de las peores decisiones de las autoridades en las últimas décadas. Miguel Blesa y los políticos y sindicalistas que hicieron y deshicieron en Caja Madrid, y en las demás cajas de nuestro país, jamás debieron ser designados para sus consejos de Administración por el PP, el PSOE, IU, UGT y CC OO. Ninguno de ellos. Aclarado este punto fundamental, no sé por qué Miguel Blesa está en la cárcel.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Alberto San Juan, capitalista
Desde luego que la sociedad en la que vivimos es injusta, pero no lo es por los ‘capitalistas’ a los que satiriza el artista español.
Econhumor en Actualidad Económica: abril 2013.
Econhumor en Actualidad Económica: marzo 2013.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Benditos impuestos
Estos profesores están muy preocupados porque a los estadounidenses… ¡no les gusta pagar impuestos!
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: ¡A rehabilitar, camaradas!
Las autoridades, como siempre, presentan su coacción no sólo como benéfica sino como la única que puede ser benéfica.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: "El azote español de Microsoft"
Es muy interesante cómo el pensamiento predominante jamás considera que los fallos del mercado puedan aparecer fuera de él.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Profundo
El liberalismo es enemigo de la coacción política y legislativa, pero no de todo “lo público”, como insistentemente se proclama.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Emir Sader
El sociólogo brasileño, impulsor del Foro Social de Porto Alegre, no aprecia la libertad ni la realidad.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Capitalismo, dinero, Dios
Al no ser una religión, el capitalismo no tiene Dios ni deja de tenerlo, y entre sus partidarios hay personas religiosas y otras que no lo son.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Supermercados y empleo
Otro dogma típico de los socialistas de todos los partidos es que las empresas que cobran precios bajos necesariamente pagan también salarios bajos.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Poder x 2
La economía actual está sumamente intervenida por el Estado, sobre todo en las finanzas, la banca y el dinero.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Oxfam eureka
Oxfam ha dado con la solución para acabar con la pobreza en el mundo: ¡quitarle el dinero a los ricos!
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Luchas y caras, peticiones y techos
¿Por qué será que nadie es capaz de ver las caras de los contribuyentes?
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Condicionalidad keynesiana
Lo que proponen estos ‘economistas críticos’ ya se le había ocurrido a ese keynesiano crítico, radical y progresista llamado… Mariano Rajoy.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Rebelión liberal
La relación estrecha con el fascismo no la tiene el liberalismo sino… tachán tachán… ¡el socialismo!
Econhumor en Actualidad Económica: febrero 2013 .
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Cunetas liberales
El Estado no es un padre de familia que ayuda a sus hijos a que aprendan a caminar solos.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Terrible dilema
Los socialistas, desde Cuba hasta Corea del Norte, jamás han combatido la pobreza. Al contrario, la han creado, fomentado, extendido y generalizado.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: La proeza de Heidemarie Schwermer
El trueque no es valiente. Valientes son los ciudadanos que intentan mejorar su propia condición con el dinero y a pesar de las exacciones públicas.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Kay, Ponzi y Samuelson
Ni mucho menos existe un ‘contrato social’ mediante el cual cada generación acuerda hacer frente a los pasivos creados por sus predecesores.
Si hay una mala palabra, esa palabra es “recorte”. El recorte está asociado con la crueldad, con el egoísmo, con la falta de sensibilidad ante los problemas de la gente. Si vemos hoy una manifestación de protesta, es prácticamente seguro de que se trata de una protesta contra los recortes. Como es obvio, resulta inconcebible que nadie se manifieste a favor de recortar. Pero entonces, si los recortes son malos: ¿qué hace LA RAZÓN recortando su precio?
Dirá usted: hay recortes y recortes. Y es verdad, exactamente, de eso se trata, de distinguir entre el buen recorte y el malo. ¿Cómo hacerlo? Respuesta: prestar atención a quien defiende la cartera del ciudadano consumidor.
Si vemos las protestas en contra de los recortes, comprobaremos que esa cartera desaparece del centro de la escena. Si una manifestación viene precedida por una pancarta que proclama “no a los recortes”, sabremos que se trata de un rechazo al recorte del gasto público. Pero como el gasto público nunca es gratis, pedir que se mantenga o que aumente, o negarse a que disminuya, en realidad equivale a proponer que los impuestos se mantengan o aumenten, o a negarse a que disminuyan.
En otras palabras, los políticos de todos los partidos, los influyentes grupos de presión que a su socaire medran, y los altavoces que desde púlpitos, cátedras y tribunas sin fin despotrican contra el recorte del gasto público, lo que están proponiendo es recortar la libertad de los ciudadanos y sus derechos, empezando por el derecho elemental de disponer de sus propios bienes. Reveladoramente, el pensamiento único pseudoprogresista, o, como diría Hayek, “los socialistas de todos los partidos”, se presentan como héroes –y están todo el rato hablando de su valerosa “lucha”– cuando lo que hacen carece de mérito, porque su “lucha” es contra los ciudadanos.
Veamos ahora lo que sucede fuera de la política, veamos qué hacen los trabajadores y los empresarios en el sector privado. Pues cuando vienen mal dadas, como ahora, se aprietan de verdad el cinturón, al revés de lo que hacen los políticos, los burócratas y los grupos de presión, siempre amigos de lo ajeno. Ante la crisis, el sector privado ha acometido un severo ajuste y ha reducido sus costes, sus salarios, sus beneficios, y, como ahora LA RAZÓN, sus precios.
Todo para proteger la cartera del ciudadano consumidor ante la dolorosa cuesta de enero. ¡Si tan sólo los gobiernos hicieran otro tanto!
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Alfred l’Écoutant y el capitalismo
La especulación (entendida como inversión excesiva y equivocada) fue promovida por entidades públicas, los bancos centrales.
Econhumor en Actualidad Económica, enero 2013.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Villanos liberales por todas partes
En ningún caso el PP es liberal, sino que mezcla ingredientes liberales en un pasteleo que es tan infame como fundamentalmente intervencionista.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: La ONU y el daño social
No suele brotar de la ONU nada que apoye la libertad de los ciudadanos sino, al contrario, torrentes de pensamiento único.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Los que tienen que pagar
Lo de ‘gasto social’ quiere decir “gasto que la política y la legislación imponen a la sociedad, seducida con el engaño de que algún otro paga”.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: El ministro, el obispo y el editorialista
No me tranquiliza pensar que pueda ser vicepresidente un individuo que proclama que hay que cumplir los contratos sólo en circunstancias normales.
Los sindicatos se envuelven en patrioterismo y falsas banderas cuando se dedican a perjudicar a los ciudadanos. En el caso de la huelga de Iberia, el sindicalista Manuel Atienza ha declarado que paralizarán vuelos en fechas muy sensibles de la segunda mitad de este mes…¡para defender la empresa! Créase o no, el señor Atienza, de UGT, declaró que van a la huelga porque se oponen a “desmantelar” Iberia en favor de British Airways. Y ya tenemos todo el camelo montado: se ataca a los ciudadanos pretendiendo salvaguardar la dignidad de la Nación, y para evitar el desmantelamiento de la empresa se hace lo posible por desmantelarla. Todo es mentira: lo que le pasa a Iberia no tiene nada que ver con el honor de la patria; lo que le pasa es que es una compañía aérea que si vuela, pierde. Dirá usted: ¿acaso es patriótico que cierre? Pues lo sería sólo en un caso: si su supervivencia dependiera de que los ciudadanos nos viésemos forzados a financiarla, como, por cierto, hacemos con los sindicatos. Obligar a la gente a pagar no es patriótico. Hay que insistir en ello, no vaya a ser que al Gobierno le dé por sacarnos aún más dinero por esta causa. Pero entonces, ¿qué puede hacer Iberia? Sencillamente, lo que está haciendo: intentar volar sin perder, para lo cual es imperativo que aumente su productividad y reduzca sus costes al nivel de la competencia, incluidas en algunos casos las aerolíneas “low cost”. Y esto requiere recortar la plantilla y rebajar los salarios, de todos, empezando por sus directivos y, desde luego, por sus pilotos. Las favorables condiciones de las que disfrutan muchos de sus empleados deben corregirse. Por cierto, eso es lo que han hecho, con gran sacrificio, empresas y trabajadores en toda España. Pero aquí los sindicatos dicen nones, y salen con la bandera dizque a defender Iberia. Reveladoramente, no defienden a Iberia Express, que es rentable.
Econhumor en Actualidad Económica, diciembre 2012.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Impuestos y protestas
A propósito de las protestas sobre los recortes, anoté esto en twitter (@rodriguezbraun): “Prácticamente nunca hay manifestaciones de quienes pagan impuestos. En cambio, hay muchas de quienes cobran de ellos”. Algunos me insultaron, lo que no es grato, pero tampoco inédito.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Clases, capitalismo y egoísmo
El capitalismo no solo no está basado en la división en clases y el egoísmo individual o grupal, sino que en él ambos están contraindicados.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Pensiones y alternativas
Aunque la no revalorización de todas las pensiones convertirá al Ejecutivo en el pimpampum, no conviene olvidar que sólo hay tres alternativas: la socialista, la liberal, y la del Gobierno. La socialista no la aplicarían ni los socialistas. La liberal no la aplicaría nadie. Y la adoptada ayer es la más probable hasta que suceda algo que aún no ha sucedido.
Veamos.
La donación del destacado empresario gallego Amancio Ortega a Cáritas animó el habitual el recelo políticamente correcto frente a las empresas. Personas que jamás se preocupan del empobrecimiento de los ciudadanos a causa de la coacción de los poderes públicos, sostuvieron, contra toda evidencia, que Inditex no es sinónimo de bienestar, empleo y prosperidad, sino de miseria y explotación. Jamás dicen que la miseria y la explotación son características del socialismo. Del socialismo, de hecho, no hablan mal nunca: lo malo son las empresas y el capitalismo, siempre sospechosos, siempre dudosos. Condenan la deslocalización, como si en su ausencia gozaríamos de menos pobreza y menos paro. Mientras los estados en todo el mundo son cada vez más grandes, poderosos e intrusos, insisten en la patraña del “secuestro del poder político por el económico”. Y fue manifiesto el odio a la caridad. Se llegó incluso a reclamar a Cáritas que renuncie a los 20 millones de euros de Amancio Ortega. La solución, proclaman, es la justicia, no la caridad. Pero llaman “justicia” a que el poder arrebate por la fuerza la riqueza a quienes la producen. Y atacan la caridad con argumentos sectarios y falaces: “La caridad no crea riqueza, solo pone parches a la pobreza. Poner parches a la pobreza con dinero de quienes la causan es totalmente inadmisible”. Jamás aplican este argumento allí donde es válido: en el intervencionismo político y legislativo. Odian la caridad porque odian la libertad.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Rodríguez Ibarra y el ultraliberalismo
No puede saber que eso que dice no es verdad. ¿Por qué, entonces, no dice la verdad?
Mi último artículo en La Razón, con el título: El fondo del estanque
Aseguró ayer el presidente del Gobierno español que no llegar a un consenso sobre el presupuesto comunitario “no sería un drama”, mientras que la canciller germana apuntó: “aquí nos conocemos todos”. Angie y Barbie tienen razón.
Mi último artículo en La Razón, con el título: La Cortés y el robo
Los comunistas resultan a veces simpáticos, siempre que no tengan mucho poder. Millones de víctimas prueban que cuando lo tienen, su simpatía resulta descriptible. Ahora bien, incluso el comunismo vegetariano de nuestros días, que reniega de la revolución violenta y del estalinismo, puede resultar alarmante.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Cultura y agresiones
Igual los que viven de la cultura, entendida como gasto público, tienen algún interés creado en que ese gasto aumente.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Qu-est-ce que c’est?
En la portada de The Economist puede leerse que Francia es “la bomba de tiempo en el corazón de Europa”.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Hiperinflaciones
Gracias a Pablo Rodriguez @Suanzes, amigo y nuevo compañero en La Brújula de la Economía en @BrujulaOndaCero, he leído: “World Hyperinflations”, el trabajo de Steve H. Hanke y Nicholas Krus que publicó el Cato Institute en agosto. (http://ow.ly/dBbAx).
Si la inflación es tan antigua como la manipulación política del dinero, es decir: milenaria, la hiperinflación es mucho menos frecuente. Siguiendo el criterio de P.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: El peligro chino
Los países son competitivos en función de su productividad. Si todo dependiera de pagar salarios bajos, Haití exportaría más que Alemania.
Mi último artículo en La Razón, con el título: "Nos dejan sin futuro"
El profuso antiliberalismo que caracteriza la argumentación en favor de la huelga general convocada para este miércoles no debería impedir el reconocimiento de dos méritos que siempre han atesorado los intervencionistas de derechas e izquierdas: el brillo de su demagogia y la belleza de sus consignas. Por ejemplo: “Nos dejan sin futuro”.
Econhumor en Actualidad Económica, noviembre 2012.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Camelo laico
Señal de modernidad es el laicismo: “Doctrina que defiende la independencia del hombre o de la sociedad, y más particularmente del Estado, respecto de cualquier organización o confesión religiosa”. Llevamos más de dos siglos con este camelo, que se ha traducido en hostigamientos a la religión, en particular las judeocristianas, en el acoso a los símbolos religiosos, y en la propaganda constante que procura pintar a la Iglesia como una banda de perversos y abusadores que no han superado el neolítico.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Libertad en Madrid
La idea de que la libertad solo beneficia a unos pocos a costa de la mayoría es tan antigua como equivocada.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Mundo emergente
La crisis oculta transformaciones en los países emergentes, que llevan mucho tiempo creciendo. Apunta Gordon H. Hanson que entre 1992 y 2008 las exportaciones chinas aumentaron un 18 % anual, y en un 14 % las de India: “La participación de las exportaciones de los países con rentas bajas y medias en el conjunto de las exportaciones mundiales más que se duplicó en ese mismo período, pasando de representar el 21 % al 43 %” (“The Rise of the Middle Kingdoms: Emerging Economies in Global Trade”, Journal of Economic Perspectives, primavera 2012).
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Krugman y Navarro
Para uno la liberalización de capital causa recurrentes burbujas, mientras para el otro el éxito alemán se debe a la explotación de los trabajadores.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Ajustes y autonomías
En el terreno económico, las Comunidades Autónomas recorrieron durante muchos años un escenario idílico, porque gastaban sin recaudar, característica que durante el largo ciclo expansivo posterior a la crisis de comienzos de los años noventa llevó al delirio despilfarrador y en ocasiones, además, corrupto. La nueva crisis de nuestros días, empero, acabó por enfrentar a las autonomías con los temidos ajustes y los dolorosos recortes.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: La alternativa liberal
Igual usted cree que hemos sufrido una burbuja. Pues no, han sido tres. Y de eso va este libro notable.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Chicago antiliberal
Asociamos la escuela de Chicago al liberalismo. Dentro del pensamiento liberal destaca la condena del intervencionismo monetario y la propuesta de acabar con el privilegio bancario de poder crear dinero, elevando la reserva o encaje de los depósitos, el efectivo que deben conservar los bancos de la suma que les entregan los depositantes, hasta el 100 %. Pero esta idea, defendida desde la escuela austriaca, no es de por sí liberal.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Huelga, motivos y resultados
Pues ya tenemos la segunda huelga general anunciada en España contra el Gobierno de Mariano Rajoy, y en otros países de Europa contra la “austeridad”.
Motivos hay de sobra para rechazar a las autoridades: todas ellas han proclamado reducciones del gasto público que no han realizado en la medida suficiente, y todas han subido los impuestos, es decir, todas han forzado a ciudadanos y empresas a una austeridad aún mayor.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Economía y ‘glamour’
Echanove confiesa que no estudió nada y se la pasó bebiendo botellines… y después se queja de que la gente piense que los actores son vagos y bebedores.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Embarazos adolescentes
El país desarrollado con más embarazos adolescentes es Estados Unidos, como recuerdan Melissa S. Kearney y Phillip B. Levine, “Why is the Teen Birth Rate in the United States So High and Why Does It Matter?”, Journal of Economic Perspectives, primavera 2012. Es cuatro veces más probable que una adolescente se quede embarazada en EE UU que en Alemania o Noruega, y casi diez veces más que en Suiza.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Lucha y coraje
Joseba Elola tiene claro quiénes son los malos: el gobierno y las empresas eléctricas, que “son tan poderosas que dictan la política energética”.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Obama y Smiley
El artículo que Smiley publicó en El Mundo a propósito de Obama no fue meramente meloso. Por ejemplo, dice del mejorable presidente americano: “siempre vi en su forma de actuar a un hombre que, ante todo, sabe respetar y escuchar. Las formas forman parte de la esencia de la democracia”. Así es Smiley: formas y respetos.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Malditos beneficios, malditos hombres
Todo eso de que si los empresarios ganan es a costa de lo que pierden los trabajadores es puro camelo.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Mercado y coacción
Se dice que el mercado no es libre. Quienes reconocen la coacción del Estado, a veces insisten en que esa coacción se extiende más allá de la política. Al ser usted mucho más pobre que Amancio Ortega, al partir desde posiciones tan desiguales ¿cómo negar que su fuerza (de él) puede llevar a su dominación (de usted)?
La conclusión, pues, es que la coacción del Estado es imprescindible para evitar la opresión de los ricos y poderosos sobre los pobres y débiles.
Econhumor en Actualidad Económica, octubre 2012.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Christian Felber y el equívoco común
De entre las propuestas progresistas de Felber destaca el diario este titular: “Nadie debe cobrar más de 20 veces el salario mínimo”.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Esperado, mejor y peor
Los resultados de los test de estrés de Oliver Wyman sobre las necesidades de capital de la banca española han estado en línea con lo esperado, y ligeramente mejor: algo menos de los 60.000 millones que resultaron de los test de junio sobre las cuatro entidades nacionalizadas –esta vez se han analizado 14 grupos financieros– de los que el gobierno sostuvo ayer que se solicitarán al MEDE unos 40.000 millones, menos de la mitad de la línea de crédito aprobada de 100.000 millones.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Ni ocupar, ni rescatar
Hoy se nos invita a ocupar o rodear el Congreso “hasta conseguir la disolución de las Cortes y la apertura de un proceso constituyente”. He leído en El País una propuesta distinta, la de Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor de comunicación, que rechaza la violencia pero se niega a considerar esto un problema de orden público. Su propuesta estriba en una protesta no ilegal, pero sí crítica y radical: no hay que ocupar el Congreso sino rescatarlo “del mercado y de los mercaderes”.
Esto es asombroso.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Odón Elorza, o el falso reencuentro
Los socialistas de todos los partidos, enfrentados a la realidad, han optado por una estrategia masiva de engaño y autoengaño.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Preparando el terreno
No está claro aún si habrá rescate, pero las negociaciones con las autoridades europeas, particularmente después de las declaraciones de Draghi, son algo esperable. Como apuntó Expansión: “Al igual que quien acude al banco a pedir un crédito debe concretar antes su letra pequeña, Rajoy hace bien en reclamar, negro sobre blanco, qué se le reclama y en qué condiciones”. Así, Barbie no pide pero prepara el terreno por si debe hacerlo.
La situación es un tira y afloja político en donde el Gobierno tiene las de ganar.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Zapatero y Aznar en Wikipedia
La biografía de José Luis Rodríguez Zapatero en Wikipedia parece escrita por un amigo del ex presidente. La biografía de José María Aznar también. Quiero decir, también parece escrita por un amigo de Rodríguez Zapatero.
El presidente socialista aplicó “un programa progresista”, y todo es descrito como si fuera meritorio, todo son más derechos y más igualdad. Ni una palabra del engaño y el sectarismo; en un largo artículo la expresión “memoria histórica” no aparece ni una sola vez.
Mi último artículo en La Razón, con el título: La alegría liberal
Nada de cólera de Dios. Aguirre es la alegría liberal. Es de las poquísimas figuras de primera fila de la vida política española, desde Joaquín Garrigues Walker, que no ha tenido ningún reparo en proclamar su simpatía hacia el liberalismo sin titubeos. Pero, al revés que Joaquín, Esperanza ha dado guerra muchos años y espero que la siga dando desde otras trincheras.
Por eso siempre le han tenido miedo.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Condenas, empresas, Estados
Un prejuicio muy extendido es pensar que lo malo que se ve es porque el Estado no está, es decir, porque la gente es libre.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Extraña manifestación
La manifestación convocada para hoy en Madrid será un éxito, porque la izquierda y los sindicatos tiene experiencia en la agitación y la propaganda, y confluye este sábado todo el abanico progresista contra el PP. Pero su éxito no debe empañar su característica más sobresaliente: es una manifestación extraña.
No por el lema, porque “¡Quieren arruinar el país!”, es un lema lógico y estupendo, que muchos comparten, y yo el primero (http://www.estoesunatraco.es/).
Mi último artículo en La Razón, con el título: Música y Europa
En Europa algunos tienen nostalgia de Carlomagno. Pero la grandeza de Europa se basó en la fragmentación del poder, no en su centralización. Eric Jones, en El milagro europeo, sostuvo que la Ilustración, la ciencia, la tecnología y la revolución industrial tuvieron lugar en Europa y no en China porque los gobernantes europeos estaban sometidos a la competencia de otros gobernantes vecinos, y los ciudadanos podían moverse con relativa facilidad.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Felipe González, o el descaro
“Si el descaro es propio de la política, resulta inseparable del socialismo”.
Mi último artículo en La Razón, con el título: De túneles, primas y autoridades
La economía española entró en el túnel en 2007, llegó a su punto más oscuro en 2009, se acercó lentamente a la salida entre 2009 y 2011, ese año volvió para atrás, y en ese retroceso estamos en 2012. Pero la prima de riesgo ha caído 100 puntos en dos días –por cierto, ahora nadie despotrica contra los “mercados irracionales y especuladores”. Si cae, digamos, hasta los 200 puntos, estaríamos bien encaminados.
Puede hacerlo.
Econhumor en Actualidad Económica, septiembre 2012.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Habla, pueblo, habla
Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez explicaron en El País “El por qué de un referéndum”: la población ha de opinar sobre las políticas para superar la crisis, que no figuraban en los programas electorales, según el artículo 92.1 de nuestra Constitución: “las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos”. Esto es un error, y por añadidura, bastante inquietante.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: La gran desigualdad
Nada fascina más a la corrección política como que haya tanto porcentaje de la humanidad con tan poco porcentaje de la renta total, y viceversa.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Iglesia y progreso
Es infrecuente encontrar cuestionamientos a la Teología de Liberación en el periodismo progresista y políticamente correcto. Podrá no creer en Dios, pero suele creer en la TL. ¿Por qué no son capaces de matizar siquiera a estos religiosos? Sospecho que es un prejuicio: como son contrarios al capitalismo, deben ser buenos.
Así, un reciente reportaje en El País Semanal firmado por Francesc Relea sobre Pere Casaldáliga, asegura que este obispo es “abanderado de los menos favorecidos…activista en favor de los que menos tienen”.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Contra la banca
Un siglo va a cumplir El dinero de los demás, que Louis D. Brandeis, abogado y juez del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, publicó en 1914, y que acaba de re-editar Ariel. Es un texto breve y enérgico contra el poder de la banca. En un momento dado (pág. 76) casi parece respaldar a la más liberal de las escuelas económicas, la Escuela Austriaca, al propugnar algo parecido a la supresión del encaje o reserva fraccionaria y su sustitución por un coeficiente del 100 %.
Pero no sería una referencia del progresismo si tal hubiese sido realmente el caso.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Garzón, el exiliado
El ex juez Baltasar Garzón declaró a El País: “soy el último exiliado del franquismo”. Ahora resulta que fue apartado de la carrera judicial no por haber quebrantado derechos sino por culpa de los pérfidos fascistas. Para redondear el bulo, un clásico del totalitarismo: la paranoia.
No hubo justicia con él, sino una siniestra conspiración de malvados indefinidos: “estaban obsesionados conmigo…querían acabar con un determinado modelo de juez, que era yo”.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Smiley, economista
En un artículo en El Mundo repite Smiley tópicos económicamente correctos. Lo que nos sucede es porque el Banco Central Europeo no compra deuda pública. No dice nada sobre qué sucede cuando lo hace y la deuda aumenta su toxicidad. Imita a Barbie: “si no hay liquidez no hay crédito, y si no hay crédito hay recesión”. No explica por qué hemos entrado en crisis, cuando había olas de ese mismo crédito que reclama como bálsamo de Fierabrás.
Econhumor en Actualidad Económica, agosto 2012.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Economía dibujada
Cuatro viñetas de El Roto en El País nos ayudan a comprender el pensamiento único en economía. En la primera se ve a un náufrago que contempla aterrado una aleta en el mar; y el texto es: “Según las leyes del mercado, si el náufrago tiene más hambre que el tiburón, se comerá al tiburón”.
La realidad es la contraria; las leyes del mercado no determinan que la fuerza resuelva los conflictos, sino al revés, gracias a la igualdad ante la ley.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Sampedro y el capitalismo
El odio al dinero es típico de los enemigos de la libertad, pero ¿por qué se le ocurrió al icono progresista la fecha del siglo XV? ¿Es que antes los seres humanos despreciaban el dinero?
Mi último artículo en La Razón, con el título: No al relativismo
Por recomendación de una gran amiga he leído a Howard Gardner, Truth, Beauty, and Goodness Reframed. Educating for the virtues in the Twenty-First Century, Nueva York, Basic Books, 2011. Me ha gustado mucho su crítica al relativismo pseudoprogresista conforme al cual no hay manera de determinar qué es verdadero, bello y bueno.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Defendamos lo nuestro
Si no queremos pagar más impuestos es porque consideramos que nuestro dinero es nuestro. Pero si también queremos el Estado del Bienestar, entonces lo que queremos es que lo paguen otros.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Un planeta feliz
Un artículo de Matthew Sinclair en el Wall Street Journal atrajo mi atención hacia el índice de la Felicidad del Planeta (http://goo.gl/1kM9). Según esta notable clasificación, Irak supera a Gran Bretaña, Haití a Estados Unidos, Afganistán a Dinamarca, y Venezuela a España.
El país menos corrupto y con una de las economías más dinámicas de África, Botswana, aparece en ¡último lugar! Muy por debajo de catástrofes como Zimbabue.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Derechos Bardem
La actriz Pilar Bardem se presentó esta semana en un acto de apoyo a los mineros que llegaron a manifestarse a Madrid procedentes de Asturias y León. Y declaró: “Quiero a los mineros como quiero a cualquier ciudadano que defienda sus derechos”.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Nuevas desamortizaciones
La privatización de empresas públicas es la forma contemporánea de las desamortizaciones de los siglos XVIII y XIX. Se trata en ambos casos de fenómenos mistificados.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Economía y bachillerato
Cuando mis hijos estudiaban el bachillerato, hace unos veinte años, recuerdo que por curiosidad les pedí que me enseñaran sus libros de texto de Economía y Ciencias Sociales. Resumí mis alarmadas conclusiones en un artículo que publiqué entonces en Cambio 16 bajo el título: “Nuestros hijos, esos socialistas”.
En efecto, casi todo el contenido de las enseñanzas apuntaba contra la libertad individual y sus instituciones, en particular la propiedad privada y los contratos voluntarios.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: García Linera, el Estado, y el capital
La idea central es la maldad de la propiedad del capital. No se atreve el vicepresidente a decir que hay que acabar con ella. No lo dice, pero el Gobierno expropiador del compañero Morales lo hace, paso a paso.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Primavera árabe, educación y economía
Se dice que la primavera árabe empezó con la autoinmolación de un vendedor de frutas tunecino en diciembre de 2010. Filipe R. Campante y Davin Chor buscan la razón de fondo en la educación y la economía: “Why was the Arab World Poised for Revolution? Schooling, Economic Opportunities, and the Arab Spring”, Journal of Economic Perspectives, primavera 2012.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Miedo y democracia
Desde siempre los poderosos han procurado atemorizar a la población para así someterla con más facilidad. Por eso, el liberalismo, al contrario que el socialismo, insiste en que no hay tener miedo a una sociedad de mujeres y hombres libres.
Lugares comunes en Actualidad Económica, julio 2012.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Soberanía y pueblo
Vistas las múltiples referencias a la “cesión de soberanía” a propósito de la victoria de los gobernantes de España, Italia y Francia sobre Angela Merkel, convendrá repasar lo que dice nuestro diccionario sobre la soberanía popular: “La que reside en el pueblo y se ejerce por medio de sus órganos constitucionales representativos”. El pueblo, por tanto, no es la autoridad suprema sino un soberano peculiar que, como decía Kant, calla, obedece, y paga.
Se habló de concesiones alemanas.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Crisis y gasto
A finales del siglo XIX, Adolf Wagner presentó la ley sobre la Hacienda que lleva su apellido, y que sostiene que el gasto público crece por las presiones para conseguir mejoras sociales a medida que las naciones prosperan. Tanto el economista alemán como sus sucesores apuntaron que la limitación de la presión fiscal también representa una frontera para la expansión del gasto público.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Cuestión de crédito
Tantas veces hemos escuchado en los últimos meses que crédito viene de creer, que igual lo damos por sentado. El jueves pasado murió Anna J. Schwartz, la famosa economista norteamericana experta en dinero y bancos, que trabajó medio siglo en el National Bureau of Economic Research, y escribió con Milton Friedman la monumental A Monetary History of the United States, 1867–1960, en la que ambos asignaron una responsabilidad crucial a la Reserva Federal a la hora de explicar la depresión de los años 1930.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Griegos y habas
Dirá usted: pero la nueva izquierda griega recomienda subir los impuestos. Pero esto es lo que recomienda y practica Rajoy. ¿Qué pasa? ¿Es que Barbie se ha vuelto un radical de izquierdas?
Mi último artículo en La Razón, con el título: Crisis y valores
Las crisis económicas animan reflexiones éticas. Como lo que nos pasa es malo, ergo hemos hecho las cosas mal. Hay una crisis de valores, aseguran. Puede ser verdad, pero nada arreglamos con lamentos. Habrá que considerar qué hemos hecho mal, y qué valores están en crisis.
No es posible que la crisis haya sido producida por nuestros pecados, porque los pecados no son cíclicos. La maldad humana es vieja como Caín, pero no siempre hemos padecido vacas flacas.
En twitter (@rodriguezbraun), algunos seguidores me apuntaron: si la sanidad privada desvía enfermos graves a la pública: ¿no es eso competencia desleal, porque se quita de encima pacientes poco rentables? Ya resumí mis puntos de vista en twitter, pero quizá resulte de interés responder de forma más extensa, para aclarar esa y otras falacias antiliberales de modo más concluyente de lo que es posible en 140 caracteres.
Mi respuesta a la cuestión planteada es que no se puede hablar en sentido estricto de “competencia” (ni, por cierto, tampoco de “colaboración”) entre el Estado y el mercado, que son antitéticos, aunque estén entrelazados. ¿Por qué se conduce de esa forma en algunas ocasiones la sanidad privada? La respuesta es: porque puede y es legal. Pero puede porque existe la pública, porque la pública obliga a todo el mundo a pagar, y se escuda en que también se compromete a curarnos. Quienes hacen negocios en esas condiciones peculiares, y pueden bajar sus costes derivando enfermos legalmente, lo harán. Pero no es obvio que la competencia desleal sea la del sector privado, porque éste tiene un competidor que monopoliza la coacción legítima, y puede forzar a la gente a pagar. Ninguna empresa puede hacer eso. Y eso no es competencia muy leal, desde luego.
También se habla en ocasiones de la deslealtad de quienes somos liberales pero acudimos al socorro del Estado, y se supone que eso quebranta nuestros principios. Otra vez, quienes así nos critican ignoran la existencia misma del Estado, que no es un agente más de la sociedad, ni una empresa más, ni una institución cualquiera, sino el monopolista por excelencia. Si uno ignora eso, se verá abocado a conclusiones absurdas como, por ejemplo, que como el Estado es el que fabrica la moneda, entonces los liberales no deberíamos usarla, y en salvaguarda de la coherencia y pureza de nuestros valores deberíamos…¡dedicarnos al trueque! Me preguntó un seguidor: “¿Renunciaría usted al Estado si tiene un accidente y viene el Estado a ayudarlo? Si no renuncia, es que el sector público es bueno”. Le respondí: renuncio, siempre que el Estado renuncie a cobrarme impuestos.
El error, por consiguiente, estriba en identificar al Estado con la sociedad civil, ignorando su característica más sobresaliente: el monopolio de la coacción legítima. Todos los argumentos de ese estilo, como “si usted no renuncia a circular por las carreteras, entonces no puede criticar al Estado”, caen en la misma falacia. Uno puede, efectivamente, no circular por vías públicas, y de hecho puede no usar ningún servicio del Estado: pero no puede renunciar a pagarle, porque no pagar impuestos puede llevarnos nada menos que a la cárcel. Ninguna otra entidad puede usar la violencia de esa manera para forzar a los ciudadanos a pagar.
De modo que la forma de probar que el Estado es efectivamente bueno sería permitir que los ciudadanos lo eligiésemos libremente, teniendo la alternativa de no hacerlo. Eso es algo que jamás consideran los críticos del liberalismo. En efecto, en lugar de pensar en la posibilidad de la libertad, lo que suelen hacer es partir de la base de su imposibilidad. Así, por ejemplo, aseguran que el argumento liberal no se tiene en pie porque si el Estado no interviniese en el dinero, entonces no habría dinero. O alegan, como un seguidor, que sin Estado viviríamos como en “una isla desierta”. Estos razonamientos, por extendidos que estén, pecan de la insuficiencia lógica de dar por sentada una premisa y negarse a considerar ninguna premisa alternativa. Toman, así, lo contingente por lo necesario. He llamado a eso “la falacia del Estado que está”. La falacia del Estado que está sostiene que como el Estado está, y hace cosas, entonces esas cosas que el Estado hace porque está no se harían si el Estado no estuviera. A partir de ahí ya nos aseguran que sin Estado no habría riqueza, ni justicia, ni defensa, ni servicios públicos de ningún tipo, etc. etc., y de hecho no habría sociedad: ¡viviríamos en islas desiertas! Eso no es intelectualmente riguroso, ni tampoco leal.
Otra crítica habitual es la equiparación entre liberalismo y dictaduras. No me refiero sólo a la vieja ficción de izquierdas y de derechas que afirma que como no somos libres en el mercado…entonces tiene que venir el Estado a proteger nuestra libertad…quebrantándola con impuestos, regulaciones, multas y prohibiciones variopintas. Me refiero al manido ejemplo de la dictadura de Pinochet y al papel de Milton Friedman. ¡Es un fascista!, proclaman, como cerrando la discusión. Friedman estuvo una vez con Pinochet y le recomendó tres cosas para la política económica chilena: controlar la inflación, privatizar empresas públicas y abrir los mercados. Esto, nótese, es muy contrario al fascismo, que es esencialmente intervencionista en economía. Pero supongamos que, en efecto, el consejo que dio Friedman a Pinochet lo convierte en un fascista. Problema: tiempo después de su única reunión con el dictador chileno, Friedman viajó a China a entrevistarse con las autoridades del régimen comunista, a las que aconsejó…¡las mismas tres cosas que había recomendado a Pinochet! Por lo tanto, siguiendo la misma lógica, entonces Friedman es un comunista. Parece evidente que la acusación hace agua. Entonces algunos intentan resolverlo alegando: Friedman no es un demócrata. Esto tampoco se tiene en pie, porque aconsejó a gobiernos impecablemente democráticos en varios países del mundo, empezando por Estados Unidos y el Reino Unido. Y, obviamente, no se lo podría acusar de fascista o comunista en algunas ocasiones, y no reconocer con la misma lógica que es un demócrata si asesora a o es homenajeado por autoridades democráticamente elegidas.
Dos notas adicionales sobre este asunto. Es interesante que la identificación entre liberalismo y dictadura sea tan jaleada, y en cambio no lo sea la identificación entre socialismo y dictadura, que resulta aplastante. Por otro lado, si nos ponemos puristas con Milton Friedman, ¿qué haríamos con tantos economistas que aconsejaron (y bien, por cierto) al régimen franquista? ¿También los tacharíamos de fascistas? En suma, si aquí la cualidad de demócrata exige la ausencia de todo contacto, complicidad, reconocimiento o aplauso de cualquier tipo con regímenes no democráticos de cualquier color ideológico, entonces…nos sorprenderíamos de muchos que dan lecciones de democracia sin título habilitante…
Por fin, otro reproche clásico es que los liberales no podemos trabajar para el Estado. Se nos dice: un liberal no puede ser funcionario, porque tal cosa también entra en contradicción con sus ideas y principios. Es un argumento curioso: quienes lo esgrimen están encantados con él porque les parece que es la prueba irrefutable de la debilidad del liberalismo.
Pero su tesis es insostenible. En primer lugar, históricamente: aunque es verdad que las Administraciones Públicas han crecido hasta volver irreconocible el viejo funcionariado decimonónico, la institución del funcionariado no solo no es incompatible con el liberalismo sino que fue creada por políticos liberales del siglo XIX con la idea de arrebatar a la aristocracia el monopolio de la gestión pública, entregándola a profesionales que ingresan en la Administración mediante pruebas abiertas, objetivas y no discriminatorias. Pero, además: ¿qué pretenden los que nos vituperan a los funcionarios liberales? ¿Acaso que los liberales no podamos presentarnos a las oposiciones, de modo que todas las plazas sean ocupadas por “los socialistas de todos los partidos”, en palabras de Hayek?
Como evidentemente no van a postular la prohibición de que los liberales firmemos oposiciones, lo que hacen es trasladarnos a nosotros la responsabilidad. Como yo soy catedrático de Universidad, me dicen: “no es usted coherente”. Otra vez, como vengo denunciando desde el principio, el error estriba en confundir el Estado con la sociedad, algo característico de los recelosos de la libertad. No se puede ignorar el hecho de que el Estado existe, es enorme, y condiciona de muchas maneras la actividad de los ciudadanos. No se puede seriamente argumentar que la coherencia estriba en pagar impuestos, y después actuar como si ese mismo Estado que nos cobra a la fuerza no existiera, y como si no ocupara la mayor parte de los servicios educativos. Eso sí que resulta poco coherente.
Una dimensión interesante de este argumento sobre la coherencia es que rara vez es llevado a su conclusión lógica, que es la siguiente. Si los que defendemos la libertad y el sector privado no debemos trabajar en el público por coherencia, tampoco deberían trabajar en el sector privado los intervencionistas que creen en el sector público, porque ¡no serían “coherentes”!
Espero haber contribuido –con lealtad, faltaría más– a despejar dudas sobre lo que en mi opinión constituyen errores habituales en la crítica del liberalismo.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Estado eficaz
¿Qué clase de razonamiento puede llevar a que una persona seria concluya seriamente que los asesinatos en México prueban que el mercado “por sí solo” es insuficiente? Un razonamiento endeble, que parte de la base de lo que debería demostrar.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Preparados, listos…
Los principales responsables de nuestros males económicos, es decir, los políticos, encabezados por los políticos que más controlan esas finanzas supuestamente en manos de los supuestamente libérrimos mercados, es decir, los banqueros centrales, están decididos a tranquilizarnos, y por eso han asegurado una vez más que todo irá bien…gracias a ellos, claro.
Dos contradicciones, sin embargo, no pueden ser más flagrantes.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Cuestión de salud
Proclamó un manifiesto sindical contrario a la reducción del gasto público en sanidad: “Una sociedad que apueste por la privatización de todo lo público es una sociedad enferma”. Solo una persona enferma de la vista puede pensar que en nuestra sociedad haya un número significativo de personas que realmente exijan la privatización de todo lo público. Prácticamente no lo pide nadie. Y los redactores del manifiesto sindical no pueden no saber que esa apuesta de la sociedad no existe.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Baluartes temblorosos
Ahí va don Ulrich desbarrando como desbarra el pensamiento único desde hace décadas, y sostiene que para proteger el capitalismo hay que… socializarlo. Y su receta consiste en (vamos ¿no lo adivina?)… subir los impuestos.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Rumor y fundamento
El rumor, o “voz que corre entre el público”, es tan antiguo como el mismo público, y obedece a múltiples razones, desde el ahorro de costes de información hasta el entretenimiento, la insidia y la maledicencia, pasando asimismo por el lucro. En momentos de tensión económica proliferan los rumores también en la segunda acepción del DRAE: “ruido confuso de voces”.
Por ejemplo, ayer las proverbiales “fuentes” susurraron que España podía ser rescatada hoy mismo o mañana.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Animales
Un aspecto notable del pensamiento predominante es la preocupación por la muerte de los animales. No me refiero a que sea inminente la imposición del vegetarianismo sino a la noción crecientemente compartida de que matar animales si no es para comerlos es éticamente reprobable. Podemos matarlos para comerlos pero no para abrigarnos con sus pieles y mucho menos para nuestro esparcimiento o deporte. De ahí la condena de la caza y los toros.
Lugares comunes en Actualidad Económica, junio 2012.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Imprecisiones canarias
Ni los servicios públicos ni el ‘Welfare State’ son valores que puedan ser separados del dirigismo, porque no se da a los ciudadanos la opción de elegir si quieren pagarlos o no.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Empobrecer al vecino
Tras recuperarse ligeramente entre mediados de 2009 y mediados de 2011, la economía española se frenó primero, cayó después, y ahora atraviesa una situación crítica. ¿Puede haber alguien interesado en que esto suceda? ¿Qué beneficios económicos, o de otro tipo, podrían obtener quienes hoy nos atacan? ¿Cómo es posible que nuestra pobreza enriquezca a otros?
Esta última idea dio origen a una expresión que fue utilizada durante la otra gran crisis del último siglo: la de los años 1930.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Calles y calles
A propósito de las diversas manifestaciones celebradas contra las medidas del Gobierno del Partido Popular, una destacada escritora declaró: “Me alegra que las calles se vuelvan a llenar. Hay cosas que se tienen que decir”. Pero, ¿cómo que las calles “se vuelvan a llenar”? ¿Es que no hubo manifestaciones antes? Claro que las hubo, y muchas.
Aquí posiblemente sucedan otras dos cosas. Por un lado, la escritora prefiere desvalorizar las protestas que tuvieron lugar contra el Gobierno socialista.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Estado y progreso
Asegura Juan José Millás en ‘El País’ que ‘Barbie’ y sus ministros pretenden “la demolición del Estado”. Esto llama la atención, porque todo lo que hace el PP va en la dirección contraria, empezando por la subida de impuestos.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Cuentas y riesgos
Ningún dato que nos dan sobre las cuentas del sistema bancario parece fiable. Desde el inolvidable Smiley, que aseguró que era el más sólido del mundo, hasta el carismático Barbie, que dijo que no se pondría dinero público en la banca, pasando por el ministro Louis de Griottes, que proclama su liberalismo a la vez que promueve una banca pública diez veces mayor que Argentaria, y cuyo cálculo sobre el coste del rescate de toda la banca española, 15.
Mi último artículo en La Razón, con el título: La empresa Marigold
Peter Whittle recuerda en la revista Standpoint que El exótico hotel Marigold, la película de John Madden, tuvo una tibia recepción en la crítica pero un espectacular apoyo popular, y llegó a estar a la cabeza de la taquilla en Reino Unido. Lo comprendo. Sin ser una historia original ni tener el talento de Una habitación con vistas de Forster/Ivory (¡aunque comparten a Maggie Smith!), la combinación Moggach/Madden es eficaz, y los personajes entretienen y conmueven.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Cándido Méndez y el gasto
Méndez condena la subida de tasas universitarias pero no presta ninguna atención al muro que deben sortear las familias para financiar la educación universitaria o a que la sociedad civil descubrió las becas para estudiantes pobres hace varios siglos.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Hipocresías varias
Los socialistas, incluidos altos cargos de un Gobierno que dejó cinco millones de parados, sostienen que hay que lanzarse a la calle a protestar contra el gobierno actual ¡por el paro! La contradicción, subrayada por los medios independientes, es solo una muestra de la hipocresía extendida entre quienes, no faltos de modestia, se autodenominan progresistas.
Así, Alfred l’Écoutant se manifestó preocupado por los “tics autoritarios” de la derecha, algo que los líderes izquierdistas suelen repetir mientras procuran ocultar la viga que les afea los ojos.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Metro accesible
Es interesante que ninguna de las personas que protestaron hizo mención alguna al hecho de que esa tarifa no cubre el coste total del transporte, como no lo cubre tampoco en el caso del tren o los autobuses urbanos.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Derramas y seguridad
Las reformas financieras son presentadas igual que las subidas de impuestos, a saber, las autoridades siempre juran y perjuran que será la última vez. Así sucedió ayer, nuevamente. El Gobierno, cuyo presidente, no se olvide, es partidario de la “Tasa Tobin”, presentó un nuevo plan que eleva el coste sobre la banca. Se le pedirá, dijo el ministro de Economía, “una derrama especial” en forma de adelanto de sus aportaciones al Fondo de Garantía de Depósito, que, tras la venta de Unnim, estaba en las últimas.
Mi último artículo en La Razón, con el título: De digos y Diegos
De los políticos cabe esperar bochornos más o menos costosos. Impar es, sin duda, la caradura de los socialistas: Alfred l’Écoutant, que ahora se ha vuelto responsable con Bankia, rechazó solemnemente hace pocos días que se ayude a la banca mientras se acometen recortes sociales, es decir, exactamente lo mismo que hizo Smiley cuando él era vicepresidente del Gobierno –el famoso Smiley que, según dicen, escribe ahora libros de economía y que juró que nadie en el planeta tenía una banca tan estupenda como la nuestra.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Laura Alonso
Me entero gracias a la crónica de Ángel Sastre, el corresponsal de LA RAZÓN en mi Buenos Aires querido, de la existencia de Laura Alonso, diputada del PRO, el partido del alcalde porteño, Mauricio Macri, uno de los pocos que se ha manifestado en contra de la expropiación de YPF; su mérito queda acrecentado si contrastamos su actitud con el espectáculo que brindó la política argentina hace pocos días, dentro y fuera del Congreso.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Bancos y cuentas
Con la misma insistencia con la que Smiley juraba que no había crisis y que teníamos el sistema financiero más sólido del mundo, ahora Barbie jura que no habrá “banco malo”. Es posible que diga la verdad, pero la cautela es siempre aconsejable. Después de todo, también prometió que iba a bajar los impuestos.
La propia idea de un banco malo es un recordatorio de que no estamos en una economía liberal, sobre todo en el mundo financiero. Los bancos son empresas, y tienen cuentas como las empresas.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Krugman seguro
El punto central de Krugman es que la gente no contrata un seguro de salud hasta que enferma. Pero la gente no contrata un seguro contra incendios cuando se quema su casa, sino antes, y lo sigue pagando incluso si su casa no se incendia nunca.
Lugares comunes en Actualidad Económica, mayo 2012.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Amnistía fiscal
La amnistía fiscal fue condenada hipócritamente por el PSOE, como si los socialistas jamás la hubieran propuesto o aplicado, pero también se extendió el desconcierto en el PP, al que parece incomodarle decir una cosa y la contraria algo más que a la izquierda. Dicha amnistía es una medida inmoral que premia a quienes no han cumplido con sus obligaciones, representando así un agravio comparativo con respecto a los ciudadanos respetuosos de la ley. Hay dos maneras de resolver el problema: la práctica y la posible.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: El Gobierno, pobrecillo
Los ciudadanos no pagamos impuestos a cambio de servicios sociales; pagamos impuestos porque es obligatorio hacerlo, independientemente de los servicios que la Administración pueda ofrecer, o no.
Mi último artículo en La Razón, con el título: No maltratar al electorado
Al Partido Popular de Madrid se le ha ocurrido una idea insólita: hay que cuidar al electorado, o, al menos, no hay que maltratarlo. Las propuestas del PP madrileño van en esa dirección.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Impuestos, desempleo, y fraude
La lucha del Estado contra el fraude, al revés de lo parece, suele ser un señuelo. Se trata de revestir de mérito lo que es un vicio, de presentar como valiente lo que es cobarde.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Garzón y el deber
Mientras esperamos que el ex juez Garzón, que tanto aprecia al Gobierno argentino, nos diga si la confiscación de YPF es justa, podemos entretenernos con un artículo suyo en el cual, a propósito de su absolución en el caso del franquismo, sugiere que le han maltratado porque defendió la justicia.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Benditas luchas y malditos mercados
Sabina y Serrat tendrían muchos problemas a la hora de explicar por qué el Estado del Bienestar fue creado por el canciller Bismark y la Seguridad Social por Francisco Franco. ¿Qué clase de luchadores por la libertad fueron semejantes mandatarios?
Mi último artículo en La Razón, con el título: Represalias y riesgos
Con la inicua expropiación de YPF, el terrible gobierno populista de mi Argentina natal ha violado la propiedad privada y los contratos voluntarios, es decir, los fundamentos de una sociedad libre. Es justo que un gobierno tan demagógico, sectario y enemigo de la libertad como el de Cristina Fernández de Kirchner sea objeto de repulsa, condena y represalia. El riesgo, sin embargo, es incurrir en algo que pueda parecerse siquiera remotamente al antiliberalismo del que hacen gala los tenebrosos ocupantes de la Casa Rosada de Buenos Aires.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Izquierda y Hayek
Eva Antón, filóloga y coautora de la Guía para un uso del lenguaje no sexista editada por Comisiones Obreras, afirmó en El País: “Hayek ya lo dijo muy bonito, que la lengua es lo más democrático que existe. Todos tenemos participación en ella. Está muy bien que la Academia ayude a regular, pero la Academia no crea la lengua, la crea la sociedad”. Podría ser motivo de alegría para todos: ¡la izquierda buscando avales intelectuales en Hayek!
Pero no descorchemos aún las botellas.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Mano invisible y ausente
Schlefer dice que la ciencia económica ha concluido que no hay tal cosa como una mano invisible que conduzca a los mercados libres al equilibrio, y que la prueba más reciente es… ¡la crisis!
Mi último artículo en La Razón, con el título: Cuestión de confianza
Se suponía que los mercados exigían medidas de política económica en tres campos: el sistema financiero, la hacienda pública y las reformas estructurales. Las autoridades españolas las han acometido, y sin embargo los mercados no están satisfechos, cae la Bolsa y la prima de riesgo vuelve a las andadas y a las subidas.
Mi último artículo en La Razón, con el título: YPF y el populismo
Con tanta politización del mundo económico y empresarial, supuestamente “de mercado”, es difícil que el conflicto hispanoargentino a propósito del caso YPF llegue a buen puerto, es decir, es difícil que los gobernantes dejen a las empresas en paz. Cabe esperar, algunos dirán que es un magro consuelo, que la situación no empeore aún más y se precipite en malas pendientes populistas.
El gobierno argentino cuenta con un amplio respaldo democrático, y teóricamente puede hacer lo que quiera con sus mayorías parlamentarias.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Malditos dinamitadores
En las entrevistas periodísticas el pensamiento único está a menudo más presente en las preguntas que en las respuestas. El País Semanal entrevistó a Albert Jovell, médico, enfermo de cáncer, y profesor en la Universidad Autónoma de Barcelona. Sus comentarios sobre la naturaleza del cáncer me resultaron muy interesantes, pero no pude evitar dar un respingo ante la formulación de algunas preguntas de Jesús Ruiz Mantilla, que incluían razonamientos extendidos pero engañosos sobre el Estado del Bienestar.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Cerrojazo a la libertad
Aprovecho para recordar la ley del ajuste de Rodríguez Braun: “el sector privado se ajusta mucho y habla poco, y el sector público se ajusta poco y habla mucho”. La crisis ha probado la validez de la ley.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Religión y libertad
El sentimiento religioso en Estados Unidos nos provoca a algunos admiración y a otros escarnio. Pero ¿por qué se produce? James Q. Wilson planteó en el Wall Street Journal una hipótesis: tiene que ver con la libertad: “somos más religiosos que ningún país europeo porque aquí nunca ha habido una iglesia nacional contra la que rebelarse” (http://goo.gl/5ry1u).
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Derrumbes, delirios, mercados
El único mal que Vicente Verdú ve en los gobiernos es que no intervengan todavía más: “No atajan a las agencias de calificación, las bolsas, y no han nacionalizado algunas cosas”.
Lugares comunes en Actualidad Económica, abril 2012.
Mi último artículo en La Razón, con el título: El ajuste en casa
Desde el punto de vista del gasto, el anteproyecto de presupuestos generales del Estado ha sido unánimemente considerado muy duro: tijeretazo, los más austeros de la democracia, fuertemente austeros, el mayor recorte de la democracia, sin precedentes. Un ajuste “drástico”, afirmó Sáenz de Santamaría, que añadió: “hemos empezado por ajustar la cuentas en casa”. En cierto sentido, esto es verdad: se trata de un ajuste brutal en casa, en las casas de los ciudadanos, severamente castigados por este Gobierno y por el anterior y por los anteriores.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Huelga y economía
Lo último que necesitaba la economía española era una huelga general. Sus costes, aun suponiendo una ausencia total de intimidación y violencia, pueden ser abultados: el diario “Expansión” ha estimado que el coste económico puede oscilar entre el 0,1 % y el 0,4 % del PIB, es decir, puede llegar a los 4.000 millones de euros si obtiene un considerable respaldo, algo que, gracias a Dios y a los trabajadores, no se ha producido.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Energía y traumas
El ministro de Industria, José Manuel Soria, dice a quien quiera escucharlo que la subida de la luz no será “traumática”. Pero el trauma que padecen los ciudadanos a través de la energía se debe a las autoridades. Es el intervencionismo de los gobernantes la causa de los problemas energéticos, que después pretenden resolver con aún más intervencionismo.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Finanzas y trucos municipales
La política municipal tiene dos trucos: el viejo y el nuevo. El viejo es conocido y entrañable. El nuevo es desconocido y siniestro, y gira en torno a las finanzas.
La tradición municipal tiene el encanto de la cercanía. No hay autoridad que resulte más simpática que la municipal, y todos recordamos con cariño a Pepe Isbert en Bienvenido Mr. Marshall,proclamando desde el balcón del ayuntamiento de Villar del Río aquello de: “¡Como alcalde vuestro que soy!”.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Aterrados por la libertad
Lo más notable de estos economistas no es su visión económica –el rollo intervencionista habitual– sino su queja ante un liberalismo que no existe más que en su imaginación
Mi último artículo en La Razón, con el título: Hispano-ocurrencias
Pero ¿cómo no se nos había ocurrido antes esto de los “hispanobonos”? Se trata de aplicar a España lo que ya hace la Unión Europea, ese paradigma de protección de los contribuyentes, que tanto respaldo popular ha cosechado con todas sus iniciativas, como la Constitución Europea, sin ir más lejos. La idea es repartir los costes de modo de socializar la irresponsabilidad política. Así como Europa no puede dejar caer a Grecia, España no puede abandonar a las autonomías. Lo dijo Montoro, que es catedrático.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Conductas y leyes
Tituló El País: “las leyes no logran reducir el hábito de fumar”. El que los seres humanos se comporten de manera distinta a lo que el poder demanda es noticia. Una fabulosa campaña política y legislativa universal, en todos los países y a cargo de los gobiernos de todos los colores, no ha conseguido cambiar la conducta de la gente.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Proteccionismo
¿Por qué va a ser bueno comprarle libremente a un señor de Barcelona o de Madrid, y va a ser malo comprarle libremente a una señora de Burundi?
Mi último artículo en La Razón, con el título: Liberalismo = no agresión
Ser liberal significa no aceptar ni justificar la agresión de otro. Sea quien sea ese otro y sea cual fuere la justificación de su agresión. La base del liberalismo es que jamás podemos dañar al prójimo. La única excepción es cuando ese prójimo nos ataca antes. Solo en ese caso, y en ningún otro, podemos usar la violencia. Y solo podemos usarla para defendernos.
El liberalismo, por tanto, y al revés de lo que se piensa, no es una doctrina principalmente económica, sino moral y política.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Pudiendo, pues
Como dice el chiste: a mí me gustaría vivir como vivo, pero pudiendo. Pero ni usted ni yo podemos. Las Administraciones Públicas son las únicas capaces de lograrlo. ¿Cómo es posible que el Estado y las comunidades autónomas deban tanto dinero? ¿Cómo puede la deuda pública española registrar cotas tan elevadas, del 68 % del PIB a finales del año pasado? Dirá usted: eso es mucho mejor que la media europea, que es superior en más de veinte puntos porcentuales.
Según este documental, basado en un texto de Naomi Klein, el comunismo fue apenas “un cuento de hadas”, y el Muro de Berlín no simbolizó un sistema totalitario y criminal sino solo “la división de Europa”; lo malo del comunismo fue…lo que vino después por culpa de los economistas liberales. Quien cree eso, quien cree que la maldad es sólo debida a políticos como Margaret Thatcher y al camelo del “fundamentalismo de mercado”, que jamás ha existido, ya puede creer cualquier cosa. Aquí van unas muestras: las burbujas y las crisis son creadas por las empresas privadas y los mercados, no por autoridades ni organismos públicos como los bancos centrales; las mejores políticas económicas son aquellas en las que los burócratas fijan precios y salarios; lo peor, claro está, son los Estados Unidos, único país al que se responsabiliza del terrorismo, aunque se rescata a sus presidentes “no militaristas” como (agárrese) F.D. Roosevelt. Lógicamente, Milton Friedman organizó el golpe de Videla, porque en la Argentina no pasaba nada antes. Y el golpe de Pinochet fue culpa exclusiva de la perversidad de EE UU, porque en Chile tampoco pasaba nada. La URSS no quiso jugar en el Estadio Nacional de Santiago porque los comunistas luchan por los derechos humanos, y en ese estadio había habido presos políticos; nunca hubo presos políticos en la URSS, claro está. Para que quede claro, sólo se habla de campos de concentración ¡en Chile!
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Abrazos y hegemonías
Convendría dejar de comprar las falacias económicas con las que nos bombardean los prebostes de la izquierda, como las que predica Felipe González, que insistió en que la crisis se debió a “un sistema financiero desregulado”.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Hay motivo
La izquierda tiende a ponerse estupenda cuando manda y a estupenda víctima cuando no manda. Lo vimos en los años de José María Aznar, cuando, con su habitual talento para la impostura, las fuerzas de la izquierda invitaron a dejar atrás los gobiernos de la derecha con el lema “Hay motivo”. Ahora, perdido el poder, vuelven a la carga y, sin el más mínimo sentido del ridículo, pretenden, una vez más, disfrazarse de defensores de los obreros, y los sindicatos acaban de convocar una huelga general contra una reforma que no daña a los trabajadores.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Pobres en EE UU
La pobreza en Estados Unidos es un tema favorito del progresismo, con crisis económica o no. Se dice que hay 30 millones de pobres pero, como señalan Robert Rector y Rachel Scheffield, de la Heritage Houndation, en su Trabajo “What is Poverty in the United States Today?” (http://goo.gl/RkuvV, Backgrounder Nº 2575), conviene matizar. Una familia pobre media en EE UU en 2005 vivía en una casa con aire acondicionado y televisión por cable; tenía un coche, dos televisores en color, reproductor de DVD y una cámara de video.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Jeffrey Sachs, quejumbroso
Qué hombre más cansino, oiga. La acción colectiva no sólo no se ha perdido sino que está fortísima, como se ve en la intervención política y legistlativa. En ningún caso el dinero manda sobre la política, es más bien al revés
Mi último artículo en La Razón, con el título: Cumbres y paripés
En las famosas “cumbres” de la Unión Europea se congregan los principales responsables de los problemas que padecen los europeos, y hacen el paripé presentándose como los que van a resolverlos. El ridículo de las cumbres es creciente, pero conviene apreciarlo porque los paripés son distintos y sus grados de solapamiento también. Los gobernantes coinciden en vestir estos encuentros como pasos hacia la solución.
Lugares comunes en Actualidad Económica, marzo 2012.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Un gran superávit
Se habla tanto del déficit que nadie piensa en un importante superávit. El superávit de caraduras, claro. Abundan en todos los partidos, especialmente en tiempos de crisis, donde sobresale la ceremonia del chivo expiatorio: ya se sabe, mi déficit es culpa de otro, etc. Pensemos en los socialistas, que sostienen que ellos son inocentes porque en los años de Smiley bajó el déficit, tramposo razonamiento que esconde la grave irresponsabilidad que cometieron aumentando el gasto por encima del crecimiento del PIB.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Crimen y contexto
El líder estudiantil Alberto Ordóñez proclamó: “las calles de Valencia van a arder a sangre y a fuego” (http://goo.gl/IukOQ). Carles Francino le preguntó en la SER si de verdad había hablado de quemar las calles, y él respondió: “sacado de contexto puede sonar muy mal”, y procedió a atribuir todas las culpas a la brutalidad policial.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Gabinetes y formación
Los socialistas de todos los partidos no creen que frente a la sabiduría bienintencionada de los gobernantes deban erigirse obstáculos a su coacción política y legislativa, y proceden en consecuencia
Mi último artículo en La Razón, con el título: Nuestras grecias
Las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos son en muchos casos nuestras grecias, pozos sin fondo de dinero público que hasta ahora han encontrado otro que pague la cuenta. La irresponsabilidad de los políticos griegos ha sido financiada por los contribuyentes europeos. La irresponsabilidad de nuestros gobiernos autonómicos y municipales será financiada por los contribuyentes españoles. Los mecanismos no son muy diferentes.
Primero, hay una excusa impecable: el daño económico que la morosidad de las AA PP ha provocado.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Camila Vallejo
Camila Vallejo, líder estudiantil chilena, fue entrevistada con entusiasmo por Rocío Montes Rojas en El País, y el resultado fue una mezcla de totalitarismo y corrección política. Doña Camila, por ejemplo, cree que “en Chile hay abuso y represión”, pero añade que en Cuba “se han logrado muchos avances”. Dirá usted: no se puede desbarrar más. Pues sí se puede.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Oscuro Jobs
Es tan difícil encontrar en el doctor Vicenç Navarro una crítica al comunismo como un elogio al capitalismo y a los empresarios, que son malos cuando no dan dinero a actividades benéficas, pero también cuando lo hacen
Mi último artículo en La Razón, con el título: Dulces amargos
A nadie le amarga un dulce. O más bien, a nadie le amargaba. Con la hipertrofia de la intervención del poder político y legislativo en la economía y la sociedad habrá que cuestionar la sabiduría del viejo refrán. En efecto, los dulces que reparten las autoridades dejan a menudo un regusto amargo, y las subvenciones a los sindicatos son un ejemplo. En principio todo debería haber ido viento en popa: dinero de los contribuyentes canalizado en torrentes hacia las centrales sindicales, en particular UGT y CC OO.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Habermas y Europa
Dijo el Spiegel que Jürgen Habermas ha advertido sobre el final del ideal europeo, al que cree que hay que rescatar “de los políticos ineptos y las oscuras fuerzas del mercado”. Pero políticos no son ineptos, y las fuerzas del mercado arrojan luz y no oscuridad, aunque la arrojan sobre algo que el filósofo alemán piensa que puede y debe funcionar en bien de todos: la reconciliación entre democracia y capitalismo.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Tobin todos
Para oponerse a la tasa Tobin sería necesario hacer algo que casi nadie hace, incluidos los más sabios y bienintencionados. Eso que nadie hace es pensar que los impuestos no son como el maná, un recurso tan beneficioso como gratuito
Mi último artículo en La Razón, con el título: Días y agresividad
Todas las acepciones de “agresivo” en el DRAE son negativas, indicando violencia o falta de respeto. En inglés aggressive tiene acepciones plausibles, como seguridad, firmeza, energía y valentía. Reducir la indemnización por despido improcedente de 45 a 33 días no es algo particularmente agresivo en ninguna de las acepciones de ninguno de los idiomas.
Publicado en El Imparcial, 10 febrero 2012.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Ofensiva neoliberal
El distinguido periodista canario Antonio Salazar me pasó la siguiente perla de Antonio Morales Méndez, alcalde de Agüimes en Gran Canaria, que escribió en Canarias Ahora que estamos amenazados por el neoliberalismo: “Su consigna es ir a por el Estado y sus instituciones y lo va logrando. Lo cierto es que cada día asistimos a un paso más en el camino de adelgazar lo público hasta el infinito, de hacer hincar la rodilla a la democracia, de sustituir el Estado por los mercados”.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Demoledores y deportistas
El deporte es asimilable con el mercado en que hay competencia, justicia y reglas iguales para todos, pero no lo es en un punto esencial: en el deporte prima la noción del juego de suma cero; en el mercado, todos ganan en los contratos voluntarios
Lugares comunes en Actualidad Económica, febrero 2012.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Un paso más
La reforma financiera que acaba de presentar a grandes rasgos el Gobierno parece un paso más en la buena dirección. No es una revolución, ni es algo muy diferente a lo que ya estaban haciendo las autoridades, que en tiempos de Smiley advirtieron de la necesidad de aclarar la valoración de los activos inmobiliarios de la banca para proceder a su saneamiento.
Mi último artículo en La Razón, con el título: La dama odiada
La película sobre Margaret Thatcher ha vuelto a despertar la vieja inquina que le tiene la izquierda, que simplemente no la puede soportar, y la odia como odia a Reagan y a Juan Pablo II, y por la misma razón: porque la asocia (correctamente) con la crisis del comunismo, el sistema más criminal que nunca haya sido perpetrado contra los trabajadores. Estos tres personajes, y no, por ejemplo, Felipe González, tienen el honor de haberse contado entre sus principales enemigos.
Eso les duele a los progres.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Copago, eficiencia y justicia
Si los ricos tuvieran que pagar más por los medicamentos, por ejemplo, el mismo razonamiento podría aplicarse a muchos otros pagos, oficiales o no, públicos o privados, que no distinguen entre los ciudadanos
Mi último artículo en La Razón, con el título: Un paro y tres argumentos
Primero, el aumento del paro en España no es sólo culpa del freno y marcha atrás en la recuperación el verano pasado, que indudablemente también, sino del intervencionismo en el llamado mercado laboral; mal llamado porque un 47,3 % de paro, que es lo que padecen los jóvenes, indica que no estamos ante un mercado. Los catastróficos resultados de este pseudomercado, que volvimos a ver ayer con las terribles cifras de la EPA, no responden, como sucede en los mercados genuinos, a decisiones y contratos voluntarios de los ciudadanos.
Publicado por Madrid Excelente.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Uy, qué miedo
El pensamiento único pinta a la derecha como si fuese Atila. Lo hicieron antes de las elecciones y durante los primeros días del nuevo Gobierno también. Pero cuando se vio que Barbie no es lo opuesto a Smiley, el progresismo aseguró que el enemigo de Barbie está en la derecha; y se inventan el bulo de que Barbie está rodeado de extremistas, de apocalípticos, de gente tan radical y absurda que, por ejemplo, rechaza que suban aún más los impuestos.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Maldito 0,1%
El pensamiento único busca siempre enfrentar. Un conflicto clásico es entre ricos y pobres. Ahora lo han refinado: es entre el 0,1% más rico y el resto, la mayoría que está excluida… bueno, por definición, porque no está en ese ominoso 0,1%.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Exigencias y reformas
La banca española acomete los nuevos planes de recapitalización entre las exigencias de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) y la reforma financiera que prepara el nuevo gobierno del Partido Popular.
Lugares comunes en Actualidad Económica, enero 2012.
Mi último artículo en La Razón, con el título: "Habemus Papam"
La película de Nanni Moretti, Habemus Papam, es un interesante ejemplo de la vieja teoría de las consecuencias no previstas ni deseadas. El director italiano ha sido muy claro en sus intenciones: quería criticar a la Iglesia Católica. Dice que pudo haber escogido el camino de la denuncia de delitos concretos, como los casos de abusos, por ejemplo, pero prefirió explotar la figura de un pontífice desconcertado que no es capaz de asumir su responsabilidad, y se niega a salir al balcón a saludar a los fieles.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Ha-Joon Chang x 10
Desde los años de Reagan y Thatcher, según Chang, funcionamos con una política de “enriquecer a los ricos”. Otra vez, sugerente reiteración: lo malo viene de los años de Reagan y Thatcher, es decir, los años de la crisis del comunismo.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Menos "grandeur"
La rebaja de la calificación de su deuda es un golpe para los gobernantes de la eurozona, especialmente en Francia. Es verdad que los mercados han tenido tiempo de descontar el hecho, porque se viene hablando de él desde hace semanas, y, aunque el coste de la financiación bancaria podría subir, para ser grave el downgrading tendría que ser algo en lo que confluyeran las demás agencias, y además, como apuntó Expansión, llegar a situarse por debajo de la marca “A-“.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Modelos políticos
Igual que en economía, en política no funcionan a la perfección los modelos fuera de pizarras. papeles o pantallas. Así, no hay políticos liberales ni, en rigor, políticos socialistas, sino un amplio, variable e impredecible abanico de propuestas híbridas entre libertad y coacción. Como en democracia el poder requiere la legitimación periódica del votante, el ingrediente de la ficción, o la mentira, constante en política desde los tiempos más remotos, rompe los diques.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Consumidores y crisis
Sostener que la crisis se ha debido a los abusos empresariales es ignorar que la fuente fundamental de la burbuja radicó precisamente en las administraciones políticas, en especial las monetarias.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Defender ¿qué?
Leí en El País Semanal un artículo de Jesús Rodríguez muy elogioso sobre los brigadistas; todo en ellos fue “valor y solidaridad…eran jóvenes y no eran soldados; habían militado en el pacifismo. Eran unos soñadores”. Pero eran comunistas, y el autor no pondera qué habría sucedido si hubiesen ganado la Guerra Civil. Y eso que menciona las purgas estalinistas, que afectaron incluso a algunos brigadistas.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: De brutos y arrodillados
Cuando el señor Mayor Zaragoza reclama que no estemos más de rodillas ni acosados por los mercados se está inventando un mundo liberal que no existe: lo que existe es el poder, y ante él sí que estamos sometidos.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Gasto por liebre
El recorte del gasto anunciado ayer tiene como objetivo dar una sensación de austeridad, como lo prueba el argumento conforme al cual el déficit mayor del previsto “obliga” al Gobierno a subir los impuestos para cumplir con el déficit. Pero nada obliga al Gobierno a hacer tal cosa, y todo objetivo de déficit se puede cumplir sin castigar más al contribuyente. Lo que ha hecho el Gobierno es un cálculo político: ha aplicado una combinación de reducción de gastos y aumento de impuestos tal que maximice su rentabilidad o minimice su coste político.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Smiley Out, Barbie In
Smiley ha salido de la Moncloa, y ha entrado Barbie. El presidente saliente ha sido deplorable, y no sólo ni especialmente en economía, al revés de lo que se piensa. Ha sido un modelo de intervencionismo y de sectarismo, y ha hecho una sistemática pedagogía en contra de la libertad y la convivencia.
Barbie y sus secuaces son en parte una incógnita, pero no en el sentido de si aplicarán políticas profundamente liberales, porque, en contra de lo que propaga la izquierda, es imposible que las adopten.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Una fantasía propagada por Stiglitz
Es realmente notable que nada menos que un Premio Nobel de Economía como Stiglitz haya llegado a afirmar en serio que lo que ha caracterizado a España es “el reinado del libre mercado ilimitado”.
Mi último artículo en La Razón, con el título: STOP Desahucios
Una de las variantes del llamado movimiento del 15-M fue la iniciativa “STOP Desahucios”, cuyo objetivo no podía estar más claro: “Desahuciar se va a acabar”. La forma de terminar con los desahucios consistía en simplemente impedir que tuvieran lugar, o dificultar su realización mediante un abanico de técnicas de agit-prop. Lo lograron en algunos casos, y se comprende: quienes violan la propiedad legítima es lógico que no titubeen a la hora de interferir entre contratantes privados.
Mi último artículo en La Razón, con el título: La buena austeridad
El gran peligro que corren los contribuyentes de nuestro país es que Mariano Rajoy se entusiasme con la estúpida vanidad del poder, y se olvide de quién genera empleo y riqueza, y de sus sensatas palabras sobre la buena austeridad. En efecto, su discurso se centró en la necesidad de que no se ajusten el cinturón los ciudadanos sino las Administraciones Públicas.
En cambio, los socialistas de todos los partidos (empezando por el suyo) se apresurarán a interpolar las infinitas propuestas que siempre cabe formular si uno no tiene respeto por el dinero ajeno.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Wyoming y la extraña era de los liberales
El Gran Wyoming previno en ‘Público’ sobre el advenimiento de “La era de los liberales”. Extraña era, añado.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Economía y sacrificios
Las palabras “sacrificio” y “economía” han estado en los últimos tiempos más presentes que nunca en el discurso político. Sin embargo, al analizar los retos económicos del nuevo Gobierno arribamos a una extraña conclusión: para ahorrar sacrificios económicos a los ciudadanos, el nuevo presidente deberá protagonizar él mismo un gran sacrificio. En pocas palabras, deberá tener la modestia necesaria para reconocer sus propias limitaciones.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Freno insuficiente
¿Es satisfactoria la evolución reciente de la deuda pública española?
En parte sí, porque ha frenado su crecimiento en el tercer trimestre y porque su peso total no es muy grande en comparación con los países de la eurozona. En parte no, porque había crecido mucho y dicho peso total, del 66 % del PIB, supera el límite del 60 % fijado en el Tratado de Maastricht y en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento.
¿Son las autonomías el principal problema fiscal?
No.
Mi último artículo en La Razón, con el título: "Naciones de rebeldes"
Manuel Lucena Giraldo, investigador del CSIC, publica en Taurus Naciones de rebeldes, breve pero enjundioso libro sobre las revoluciones de independencia latinoamericanas.
Empieza abordando decisiones y acontecimientos no siempre ponderados adecuadamente, como la entrega por España a Francia de una parte de Santo Domingo y las terribles matanzas que desembocaron el 1 de enero de 1804 en la segunda nación libre de América: Haití.
Los habituales reproches antibritánicos a raíz de la cumbre “refundadora” de Europa me hicieron recordar la frase más polémica de Margaret Thatcher: “no hay tal cosa como la sociedad”. Bob Low aclaró en la revista Standpoint el origen de la frase, que apareció en una entrevista en Woman’s Own en 1987. Esto dijo la señora Thatcher: “Hemos atravesado un periodo donde a demasiados niños y a demasiada gente se les ha hecho pensar de esta forma: ‘¡tengo un problema, la labor del Estado es resolverlo!’. O ‘¡tengo un problema, conseguiré un subsidio para resolverlo!’. O ‘¡No tengo vivienda, el Estado debe dármela!’. Al hacer eso trasladan sus problemas a la sociedad, y ¿quién es la sociedad? No existe tal cosa. Lo que existe son hombres y mujeres individuales, existen las familias. No hay Estado que pueda hacer nada sino es a través de las personas, y las personas se preocupan primero de sí mismas”.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Cosas básicas
Adrià Rodríguez, miembro del 15-M en Barcelona, declaró a Rebeca Carranco de ‘El País’: “Una renta básica universal nos sacará de la crisis y romperá la precariedad”. Si es así, es algo verdaderamente básico y conviene prestarle atención.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Indefenso contribuyente
La llamada regla de oro del déficit parece una restricción para los gobernantes, pero es una amenaza para los contribuyentes. El consenso alcanzado ayer en la Europa “refundada” gira en torno al déficit excesivo, estructural, independientemente del ciclo económico, con un máximo del 0,5 % del PIB, o nominal, con un máximo del 3 %, cuyo incumplimiento desencadenará sanciones automáticas, que no han sido definidas y que requieren la ausencia de oposición de una mayoría cualificada de Estados miembros.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Manuel de la Concha
Ha muerto mi amigo Manolo de la Concha. Conoció más venturas y desventuras que la mayoría, y las afrontó con elegancia y entereza, incluido el cáncer que finalmente acabó con su vida.
Interesado por todo, le encantaban la historia y la economía: apenas un par de días antes de morir me llamó para charlar sobre la actual desaceleración de la actividad económica en España y en Europa y sus posibles consecuencias monetarias y financieras.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Alzira, dinero y riqueza
El concejal de Promoción Económica de Alzira, José Luis Palacios, proclamó la consigna: “Que la riqueza que Alzira genera, se quede en Alzira”. Con esa idea quiere crear una especie de moneda local.
Mi último artículo en La Razón, con el título: El euro y la gente
Más allá de que sus venturas y desventuras influyan sobre la dinámica y los equilibrios políticos y macroeconómicos, ¿qué impacto tiene el euro sobre los ciudadanos corrientes?
Hasta la crisis actual, nuestros gobernantes juraban que el euro era un bien puro sin mezcla de mal alguno. Y en verdad lo parecía. Era una moneda estable en una zona de libre comercio: con ella el pequeño empresario, el agricultor y el autónomo gozaban de las ventajas de unos mercados más amplios, unos costes menores y unas contabilidades más sencillas y previsibles.
Mi último artículo en La Razón, con el título: La nueva Europa
¿Son correctas las propuestas de Merkel y Sarkozy para refundar la Unión Europea?
No, porque no abordan los problemas que la intervención política ha creado, los confunden como si derivaran de una libertad excesiva, y los pretenden resolver con aún más intervención. Es norma de los políticos el ocasionar los trastornos y presentarse después como salvadores.
¿Es imprescindible salvar el euro?
Lo imprescindible es salvar la libertad de los ciudadanos y sus bienes.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Nobel x 10
Carlos Manuel Sánchez realizó un experimento revelador en El Semanal: reunió las ideas de diez premios Nobel de Economía sobre las medidas aconsejables para salir de la crisis. ¡Eureka! Diez economistas tan sabios darán con la solución. El resultado, empero, evoca el célebre relato de Akutagawa sobre el juicio de un asesinato en el que todos los testimonios difieren…incluido el del propio muerto.
Resumo las recomendaciones.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Impuestos y justicia
Los economistas Roberto Velasco, Arsenio Tazón y Joaquín Leguina reclamaron en ‘El País’ “una profunda reforma fiscal” gracias a la cual “se reduciría el déficit y hasta se podría mantener el Estado de Bienestar”.
Mi último artículo en La Razón, con el título: El juego de Europa
¿Es Alemania culpable de los males europeos?
No. Lo aseguran muchos, fuera de Alemania: allí son conscientes de los riesgos que comporta la centrifugación de los costes de las políticas económicas insostenibles, porque los contribuyentes de unos países acaban pagando la factura generada por los menos ricos y menos responsables.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Vaticano y economía
El reciente documento del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” titulado Por una reforma del sistema financiero y monetario internacional, ha sido jaleado por la izquierda, la misma izquierda que ansía arrasar con la Iglesia Católica. Su entusiasmo es comprensible.
El documento censura el liberalismo y el capitalismo, y reclama una autoridad pública mundial, un banco central mundial y un impuesto sobre las transacciones financieras. Nada nuevo en la Iglesia y nada original: muchos “socialistas de todos los partidos” se apuntarían.
Lugares Comunes en Actualidad Económica, noviembre11.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Ciclos y tendencias socialistas
La coyuntura económica dibuja un inquietante escenario para el nuevo Gobierno de España. Sin embargo, puede que en la tendencia de largo plazo resida el peor legado del socialismo.
No pueden caber dudas de la acusada fase negativa del ciclo que representó la crisis, cuyas primeras señales indudables aparecieron en 2007, aunque antes ya eran más o menos visibles, y que llevó al espectacular derrumbe de la actividad económica en 2009, con caídas récord en Estados Unidos y buena parte de los países europeos.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Capitalismo serio en versión Kirchner
Si cabe afirmar que no vivimos en un capitalismo, es justo por lo contrario de lo que afirma doña Cristina. El capitalismo descansa sobre la propiedad privada y los contratos voluntarios.
Mi último artículo en La Razón, con el título: BCE: ¿+ o -?
Todo en los bancos centrales resulta paradójico y contradictorio. Actúan como los salvadores después de que estallan burbujas que ellos mismos han inflado. O se definen orgullosamente como instituciones independientes del poder político, cuando son criaturas del poder político, un poder que designa a sus dirigentes, y un poder ante cuyas presiones siempre acaban rindiéndose tarde o temprano.
Entrevista con los economistas argentinos Roberto y Juan Carlos Cachanosky.
Mi último artículo en La Razón, con el título: De luchas y peleas
El carácter agresivo del socialismo emerge con particular claridad cuando teme perder su razón de ser: el poder. Ahora aborda una triple estrategia de propaganda emocional, típica del antiliberalismo: presentarse como víctima por lo mal que es tratado por gente injusta, cruel y apocalíptica; atemorizar a la población ante el peligro que corre si vota a otro partido; e invitar a los suyos a la lucha. Me ocuparé hoy sólo de esta última.
Cuando nuestros políticos se proclaman amigos de la igualdad, se refieren a una bella noción liberal que han secuestrado y distorsionado hasta volverla irreconocible y hasta convertirla en un ariete del poder para quebrantar la libertad y los derechos de las personas.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Gallardón, héroe contra el paro
El martes pasado el periodista David Gistau le mentó en Onda Cero a Alberto Ruiz-Gallardón tres palabras prohibidas para el político del PP pero que están en la mente y la voz de muchos madrileños: “mala gestión económica”.
Mi último artículo en La Razón, con el título: La famosa herencia
El frenazo registrado en la economía española durante el tercer trimestre del año, ratificado ayer por el INE con una tasa nula de variación intertrimestral, saca nuevamente a la palestra la famosa herencia que dejarán los socialistas a los populares si ganan las elecciones el próximo día 20 y forman Gobierno.
Mi último artículo en La Razón, con el título: El héroe villano
La crisis alcanzó su punto de mayor contracción a mediados de 2009. Desde entonces se produjo una doble reacción: la percepción general fue que la situación empeoraba, y las autoridades insistieron en que mejoraba gracias a su intervención. Ambas nociones eran engañosas: la economía mejora desde hace dos años, y el intervencionismo público no sólo no contribuyó a esa mejoría sino que la frenó y puede haber acabado abortándola.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Rubalcaba: de humos a costes
Una forma de analizar las ideas económicas del candidato socialista es permanecer a nivel del bochorno, y observar cómo presumen de garantes del Estado del Bienestar y el empleo los que han congelado las pensiones y alcanzado el mojón progresista de los cinco millones de parados.
Sugiero, no obstante, una dimensión complementaria: el coste. Los socialistas no son sólo pícaros buhoneros que pasean sus carromatos de pueblo en pueblo en busca de incautos a los que colocar pócimas inanes. Son más letales.
Mi último artículo en La Razón, con el título: El valor del español
El profesor Manuel Santos Redondo aborda en su reciente libro Economía de las industrias culturales en español (Ariel/Fundación Telefónica) el problema de conocer y medir el aspecto económico y empresarial de la cultura en español. Lo hace desde una triple perspectiva: la cultura dentro de la economía, las industrias culturales por sectores, y el español como activo para dichas industrias.
Leí lo siguiente en el manifiesto de los autodenominados “Economistas frente a la crisis”: “Habitualmente, las crisis económicas ponen en cuestión principios comúnmente aceptados por los economistas. Lo asombroso de la crisis actual, de una profundidad y una trascendencia social enormes, es que no parece influir sobre el pensamiento económico. Se siguen asumiendo como principios irrefutables un conjunto de proposiciones que, día a día, entran en abierta contradicción con la realidad”.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Rodrik vs. Friedman
El economista de Harvard Dani Rodrik ha acusado a Milton Friedman de tener un “pensamiento mágico”, porque enfrentó mercado con Estado: “nos impidió ver la clara realidad de que las economías exitosas son, de hecho, mixtas”.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Cumbre del G-20: de estampas y galerías
¿Qué resultado ha tenido la cumbre del G-20?
Ninguno, como es habitual. Se trata de unos absurdos y onerosos encuentros donde quienes proponen lograr un crecimiento sostenido y equilibrado son en realidad sus mayores enemigos. Lo máximo que cabe esperar es que no hagan más daño. En todo caso, suele haber abundantes estampas para la galería, y alguna ocasión para la risa, como cuando Cristina Fernández de Kirchner imparte lecciones de capitalismo.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Multiplicar
Los viejos del lugar recordamos a Bobby Darin, que cantaba “Multiplication, that’s the name of the game”. Lo evoqué hace poco, al comprobar la cantidad de políticos de todos los partidos que repiten la fantasía multiplicadora de Keynes y sostienen que el aumento del gasto público es la solución a la crisis, porque compensa la caída en el consumo y la inversión privados: el mayor desahorro de las autoridades, al parecer, incrementa la demanda en más de lo que ha aumentado el gasto público.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Echanove x 4
Escuché al destacado actor Juan Echanove en la Cadena SER a propósito de la película Inside Job. Dijo con acierto que “es una película como de Michael Moore sin Michael Moore”. Tengo la misma impresión, quizá por una razón diferente.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Economía centrista para todos
Las principales líneas económicas del programa del Partido Popular podrían ser compartidas por la mayoría de los ciudadanos, incluyendo a los socialistas.
En la Hacienda Pública, el PP entiende la austeridad como la eficiencia y la eliminación de “gastos superfluos y duplicidades”. En el mercado de trabajo “simplificaremos la tipología de contratos laborales para reducir la temporalidad y dar expectativas de estabilidad, flexibilidad y seguridad a todos los trabajadores y empresas”.
Mi último artículo en La Razón, con el título: De cumbre en cumbre
¿Qué se juega España en la Eurocumbre de hoy?
La estabilidad de la zona euro, que requiere zanjar el caso griego e impedir su contagio.
¿Cómo se consigue eso?
El caso de Grecia se va a resolver como generalmente han resuelto los Estados sus deudas excesivas, a saber, no pagándolas, pero arbitrando algún sistema que pueda garantizar que en el futuro sí honrarán sus compromisos. Por lo tanto, ahora habrá una quita, posiblemente del 60 %, quizá incrementando también los plazos del pago.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Papa y democracia
En su reciente discurso en el Bundestag, dijo Benedicto XVI: “es evidente que en las cuestiones fundamentales del Derecho, en las cuales está en juego la dignidad del hombre, el principio de la mayoría no basta”. En efecto, no basta, pero ¿con qué completarlo o condicionarlo?
El Papa se hace fuerte en primer lugar distinguiendo al cristianismo de las demás religiones, porque no se apoya en el derecho religioso sino en la filosofía, la razón y la naturaleza.
El candidato socialista ha declarado: “me voy a partir el pecho por los emprendedores”. Replicará usted: ¿qué importa lo que diga Alfred l’Écoutant? Una persona que proclama que el Impuesto sobre el Patrimonio grava a “los ricos” y a “las grandes fortunas” o ignora, o engaña, o se engaña. Y que cada cual juzgue a Monsieur l’Écoutant como mejor o peor le parezca. Es, por tanto, razonable argüir que si asegura que se va a partir el pecho por los emprendedores, pues no le hacemos caso, y ya está. ¿No?
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Rostros parciales
La mezcla de menos gasto y menos impuestos, por desgracia, es sumamente inusual. Y cuando la economía se recupere volveremos a la combinación típica del intervencionismo: la subida tanto de los gastos como de los impuestos.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Tensa espera
Los mercados cerraron la semana con una mezcla de tensión y cautela. No es bueno, lo sé, pero peor es el pánico. La inquietud se extendió de los mercados a las burocracias: el presidente del Consejo Europeo, van Rompuy, el último burócrata prescindible de la UE, comprobó hasta qué punto lo es, porque Merkel y Sarkozy lo desautorizaron, al convocar una segunda cumbre además de la de mañana domingo.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Giros Alfred
Leí el sábado en La Razón las propuestas del candidato socialista. Apuntó Esther L. Palomera que Alfred l’Écoutant va a “girar a la izquierda”, es decir, está más dispuesto que nunca a cercenar los derechos y las libertades del pueblo. Por ejemplo, los católicos verán con creciente desasosiego cómo el socialismo prosigue con sus ataques contra la Iglesia, recortando sus supuestos “privilegios” (de la Iglesia, claro, nunca de los sindicatos y demás lobbies) y hostigando a colegios religiosos.
Asocio cariñosamente a Alfonso Guerra con una infrecuente predicción acertada. Hace casi 30 años afirmó que él estaba en la política de paso, y que su verdadera vocación era ser profesor. Yo, que entonces ya era profesor, le dije a mi mujer: “este no va a ser profesor jamás, porque nunca le compensará abandonar los privilegios de la política por la vida docente”. Y ahí sigue el hombre, en la política; ahora subraya, como le dijo a Joseba Elola en El País: “yo quizás tendría que haberme dedicado a otra cosa” pero de “adolescente descubro que este es un lugar en que un régimen reprime. Y entonces me comprometo”. Comprometido contra el régimen, claro. Y después.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Sátrapas
No es “lo público” del Estado del Bienestar lo que lo convierte en intocable bandera, sino lo político. Y por eso los políticos se parten el pecho por la sanidad y la educación públicas.
Mi último artículo en La Razón, con el título: La deuda y el miedo
¿Por qué Standard & Poor’s ha rebajado la calificación de la deuda española?
Porque tiene los datos sobre la economía de nuestro país, a saber, que el lento proceso de recuperación registrado desde mediados de 2009 parece haberse detenido este verano; que las perspectivas de crecimiento son, por lo tanto, peores; que esto impacta negativamente sobre las cuentas públicas y sobre la banca; y que el Gobierno no ha hecho los deberes en términos de reformas y ajustes.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Bienes políticos
El desconcierto de la izquierda no se aprecia atendiendo a sus representantes más ignaros sino a los más talentosos. Felipe González defendió tras la derrota en las elecciones de mayo la urgencia de “tener proyectos claros y sostenidos de salida de la crisis que preserven valores, bienes sociales que hemos ido conquistando con esfuerzo y que pueden estar en peligro”. No hemos conquistado nada.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Cebrián y el prestigio
Sospecho que Cebrián ha incurrido en la arrogancia clásica de las sectas. Así, por ejemplo, no puede haber nada bueno ni razonable si no aparece en El País o coincide con lo que allí se publica.
Mi último “Econhumor” en Actualidad Económica, octubre 11.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Trichet no trincha
Jean-Claude Trichet, que ha estado al frente del Banco Central Europeo durante ocho de sus trece años de existencia, concluyó ayer su última conferencia de prensa con algunas personal remarks. Dijo que, aunque nunca había navegado con la mar en calma, en los últimos cuatro años ha atravesado “aguas turbulentas, tormentas y huracanes inesperados”. Estas metáforas náuticas siempre son gratas para los políticos y los medios de comunicación, pero, como todas las metáforas en economía, son falsas.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Manuel Rivas: recortes y trileros
Manuel Rivas escribió en El País contra los recortes de Merkel y Esperanza Aguirre, y alabó a la presidenta argentina y a la gobernadora del Banco Central por su “discurso keynesiano frente a los trileros neoliberales”. Ya se sabe, los recortes son propios de la derecha, y si los acomete la izquierda los ignoramos o argüimos que lo hace a regañadientes. En fin. Pero para probar que los neoliberales son trileros no se le ocurrió al señor Rivas mejor idea que contrastarlos con el gobierno argentino.
Debía correr el año 1977. La escena tuvo lugar en el llamado Pabellón Prefabricado de la Facultad de Económicas de la Complutense, en Somosaguas. Aún existen, ambos. Sigue siendo facultad la Facultad y sigue siendo prefabricado el Prefabricado. Al final de una de sus clases de doctorado, el catedrático de la asignatura entonces llamada Historia de las Doctrinas Económicas le preguntó a su profesor ayudante: “Oye, Chus, ¿quién es ese alumno argentino izquierdista que se sienta siempre en una esquina?”. El catedrático era Pedro Schwartz, el esquinado estudiante argentino de izquierdas era yo, y el profesor ayudante era el economista asturiano Manuel Jesús González, que acaba de morir.
Mi último artículo en Libertad Digital, con el título: Hambre, Política, Bolsa
La pobreza en Cuba se debe a la falta de libertad y justicia, característica del comunismo, la misma libertad y la misma justicia que faltan en Corea del Norte, en Zimbabue, en Etiopía, y en todos los lugares donde todavía hay hambre.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Cajas: fin de etapa
¿Cómo cabe resumir la jornada financiera de ayer?
Como el final de una etapa de recapitalización de nuestro sistema financiero abierta por el Banco de España el pasado febrero con el propósito de aumentar la solvencia de bancos y cajas, y dotar al sistema de una mayor solidez tras una crisis que, como dijo el gobernador, ha sido la peor de los últimos setenta años.
¿Hubo sorpresas?
En líneas generales no.
Mi último artículo en La Razón, con el título: Bastantes sacrificios
No debería haber ningún sacrificio más por parte del pueblo español, que ha padecido con enorme dureza el ajuste ante la crisis económica sin ninguna ayuda de un Gobierno cuyas medidas la han profundizado y prolongado. Ese ajuste se ha cobrado numerosas víctimas en términos de millones de parados y cientos de miles de empresas que han debido cerrar. Ya son bastantes, ya.
Pero cuando el Rey habló ayer de “bastantes sacrificios”, evidentemente se refería a que en el futuro habrá más.
