Warren Sánchez, el hombre que tiene todas las respuestas, no obtuvo ayer todos los votos necesarios para que el PSOE pudiese lograr la victoria en las elecciones autonómicas en Castilla y León, algo que los socialistas insistían que era posible, a pesar de que ninguna de las encuestas lo vaticinara. Ahora bien, esas mismas encuestas, de hecho, no solo acertaron en que las huestes de Warren evitaron una catástrofe análoga a la registrada recientemente en Extremadura y Aragón, sino que se quedaron cortas, porque el socialismo mejoró sus resultados, lo que prácticamente nadie esperaba. Warren Sánchez, por tanto, respira. Quizá aproveche el aire para adelantar las generales, juntándolas con las andaluzas.