Libertad y crecimiento

Si la libertad dañara la economía, igual habría que defenderla, porque es un valor moral. Gracias a Dios, sin embargo, lo que daña el progreso económico es el intervencionismo. Los estudios de los especialistas lo ratifican una y otra vez, y no solo para nuestro tiempo, sino a a largo plazo.

Una muestra reciente de estas investigaciones económicas es un estudio de Leandro Prados de la Escosura, catedrático de Historia Económica de la Universidad Carlos III de Madrid, y una autoridad en la materia: “The long-run dynamics of economic liberty, 1850-2020”, Cliometrica, enero de 2026.

El profesor Prados revisa su Índice Histórico de Libertad Económica para los 21 países de la OCDE en el transcurso de esos 170 años.

Se confirma que la libertad económica promovió el crecimiento “con dos fases de expansión interrumpidas por las guerras mundiales y que alcanzan un pico a comienzos del siglo XXI”, siendo la apertura al exterior el factor más importante, en especial después de 1950, con matices, porque en Estados Unidos destacó más la seguridad en los derechos de propiedad, y en Japón lo hizo la moneda estable.

El estudio no considera la influencia del tamaño del Estado, arguyendo que la cuestión fundamental estriba “en la naturaleza de la acción del Estado más que en la extensión de su actividad”. Aunque creo que es una explicación válida, y que da cuenta de que países con Estados muy grandes, pero con seguridad jurídica y mercados relativamente libres, como suelen ser los de la OCDE, sean más ricos que los demás, convendría ponderar esa dimensión con las caídas tendenciales en las tasas de crecimiento, fenómeno patente en nuestro tiempo, y que los datos sugieren al indicar que “el progreso ha sido limitado desde 2001”. Un caso contrario sería el de la España anterior a 1959, cuando el franquismo recortó la libertad económica a escala micro, y logró un crecimiento muy bajo con un Estado pequeño.

Leandro Prados añade una interesante consideración a la vieja y discutida tesis sobre la superioridad de las naciones de tradición jurídica anglosajona o common law, y los demás países, de tradición de Derecho Civil. Efectivamente, se observa que Canadá, Nueva Zelanda y el Reino Unido lograron mayores niveles de libertad económica que los países del sur de Europa, “pero no más que las naciones europeas noroccidentales, en particular las escandinavas”.

Además de inquietarnos porque la gran fuerza liberal del crecimiento de la economía, la libertad de comercio, es precisamente la que es de nuevo hostigada en nuestros días, podríamos preguntarnos qué sucede cuando los datos del PIB son falsos. No se pierda usted este rincón de EXPANSIÓN el lunes próximo, porque hablaremos del comunismo y la mentira, valga la redundancia.