Aunque él mismo se la atribuyó a Disraeli, la frase más célebre sobre las estadísticas lleva el nombre de Mark Twain: “There are three kinds of lies: lies, damned lies, and statistics”. El llamado socialismo real permite actualizar la frase, porque en realidad hay mentiras, malditas mentiras, y comunismo.
En efecto, un estudio sugiere que los índices de libertad económica, como el que el Fraser Institute de Canadá elabora desde 1996, y que prueba que más mercado libre equivale a más crecimiento de la economía, en realidad están sesgados. Pero, por paradójico que parezca, no están sesgados a favor de libertad sino en contra –S.P. Álvarez, V. Geloso y M. Scheck, “Economic freedom matters a lot more for economic development than you think”, Universidad George Mason, febrero 2023. La libertad es aún mejor para la economía de lo que sugieren los datos.
Por otro lado, las dictaduras comunistas, valga la redundancia, mienten y desde hace mucho, al menos desde el censo soviético de 1937, que reveló una población menor a la esperada. Stalin ejecutó a los funcionarios responsables, y ordenó “un nuevo censo en 1939 con cifras manipuladas”. Otro caso fue la mortalidad infantil en Cuba, porque los médicos, forzados a brindar cifras buenas para evitar sanciones, en vez de estadísticas de niños fallecidos, reportaron datos mayores de abortos tardíos, que no figuran en las estadísticas de mortalidad infantil. En China los burócratas de las administraciones locales deben lograr objetivos de crecimiento para ser ascendidos, lo que incentiva la elaboración de estadísticas falsas.
¿Se pueden medir las mentiras comunistas? Un trabajo lo intenta: Luis R. Martínez, “How much should we trust the dictator’s GDP growth estimates?”, Journal of Political Economy, octubre 2022. Este investigador de la Universidad de Emory recurrió a la intensidad de la luz artificial nocturna, que se puede observar vía satélite, para estimar en qué medida los comunistas mienten en sus cifras de crecimiento, comparando la luz con la de los países democráticos.
Álvarez y sus coautores aplican esta metodología y concluyen que “para niveles de renta entre 1992 y 2013 el efecto real de la libertad económica es entre 1,1 y 1,33 veces mayor que las estimaciones basadas en cifras manipuladas del PIB”.
Con cifras ajustadas del PIB, por tanto, “para hacer frente a las mentiras que los dictadores extienden para apuntalar su legitimidad”, resulta que el mercado libre no solo está asociado a más libertad política sino también a mayores niveles de renta. Las democracias no pueden mentir tanto como las tiranías comunistas, porque, a pesar de todo, hay más transparencia, se puede castigar a los malos gobernantes en las urnas, y existe lo que tiene usted ahora mismo en sus manos o ante sus ojos: prensa libre.