Perlas andaluzas

Pasa el tiempo, pero no mis manías. Como todos los veranos, aquí van perlas andaluzas cultivadas en el mismo necio intervencionismo que predomina en cualquier otra parte.

La posible reducción de los subsidios a los sindicatos fue calificada de “escándalo político” por el secretario de Organización del PSOE de Huelva, Francisco Baluffo, que añadió, según contó Huelva Información, que el nuevo ejecutivo de Juanma Moreno es “un gobierno obsesionado con confrontar y dividir”. Llamativamente, no se le ocurrió señalar la coincidencia con el Gobierno de Sánchez. Los mayores denuestos, claro, provinieron de los sindicalistas, que deliraron condenando “la destrucción del Diálogo Social” y el “desmantelamiento de los servicios públicos”, como informó El Correo de Andalucía.

Pero no habrá ninguna reducción del gasto público, sino al revés. El nuevo Gobierno andaluz, tras el pacto con Vox, ratificó su respeto al contribuyente con 13 altos cargos más, leí en Diario de Sevilla, lo que no es nada, considerando que tenía hasta ahora 301, nada menos. Y para colmo de disciplina, el ascético Juanma Moreno no va a incrementar el número de consejerías, que se mantendrán en trece, nada menos. Mientras usted, señora, que paga todo este despliegue, se preguntará si con la mitad de burocracia ya sobraba, le cuento que, según informó La Razón Andalucía, la portavoz y consejera de Economía, Carolina España, declaró que el objetivo es “poner en marcha toda la Administración autonómica para que cuanto antes funcione todo como un reloj”. Ese reloj de puro cuento, según informó ABC Andalucía, comporta un mayor gasto público y una supuestamente “potente” rebaja fiscal, pero aseguró doña Carolina que solo baja impuestos si puede “recaudar más”.

Hablando de recaudar, leí en El Correo de Andalucía que el alcalde sevillano, José Luis Sanz, insistió como en el pasado en la gran solución para la ciudad: la tasa turística – “Sevilla la necesita”, afirmó. Por iniciativas, que no falte el diputado socialista andaluz, Mario Jiménez, que, según informó el Diario de Almería, le echó la culpa de la crisis de Ceuta ¡al rey Felipe VI! En cambio, para el alcalde de Chipiona, Luis Mario Aparecero, la culpa es de los turistas según pude leer en La Voz de Cádiz: como la población del municipio pasa de 20.000 a 200.000 personas en verano, don Luis Mario pidió “ayuda”, o sea, dinero del contribuyente, porque “no podemos soportar los gastos”, como si no pudiera planificarlos durante el año, aprovechando los ingresos que brinda el turismo.

Por fin, y hablando de culpas, no leí solamente dislates antiliberales en Andalucía, gracias a Dios. Fernando Castedo Dorado, profesor de Ingeniería Forestal, declaró al ABC de Sevilla: “Echar la culpa de todo al cambio climático es una forma de excusarse”. ¡Olé!