Mientras pasaban las semanas y los españoles seguíamos sin saber cuántos inmigrantes irrumpieron en Ceuta, y cuántos permanecían, Warren Sánchez, el hombre que tiene todas las respuestas, también tiene hechos todos los cálculos sobre los inmigrantes que España necesita, a saber, todos los que le ayuden a mantenerse en el poder, o, al menos, dejar a los socialistas bien situados para el futuro, con una bandera ideológicamente atractiva. Ese es el verdadero efecto llamada: Warren está llamando a los votantes, presentes y futuros, extranjeros o españoles, residentes o no residentes, “personas migrantes” –como se dice tontamente ahora– o no. Y, como obviamente esto no lo puede confesar de forma abierta, se dedica, qué sorpresa, a sus bulos.