Las pensiones no son generosas

El segundo mejor amigo del hombre, después del chivo expiatorio, es el calamar, cuya tinta todo lo confunde. Por ejemplo, se dice que la fragilidad financiera de la Seguridad Social se debe a que el sistema de pensiones es muy generoso. Pero solo las personas son generosas, y solo pueden serlo con lo que es suyo. El poder político no funciona así, y lo distorsionamos al solaparlo con la sociedad civil.

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