En Estados Unidos, las leyes que protegían el trabajo femenino frente al de los hombres empezaron a finales del siglo XIX, con un respaldo desigual, pero no por cuestiones de género.
En Estados Unidos, las leyes que protegían el trabajo femenino frente al de los hombres empezaron a finales del siglo XIX, con un respaldo desigual, pero no por cuestiones de género.