La patria según Harari e Iglesias
Para la élite progresista, ser patriota es pagar impuestos. Para el pueblo, no.
Para la élite progresista, ser patriota es pagar impuestos. Para el pueblo, no.
Los socialistas de todos los partidos desconfían de la sociedad civil, la libre interacción humana y los contratos voluntarios.
Sobre el libro de Daniel Schönpflug, «El mundo en vilo. La ilusión tras la Gran Guerra», en la Editorial Turner.
Los progresistas arguyen que antes de 1936 España era una democracia normal que se frustró por un golpe fascista.
Pasé mi primer cuarto de siglo en Buenos Aires, con lo cual asocio la Navidad con el calor del diciembre porteño.
En Opinión360 en La Razón.